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El gran impresor Bellver que enseñó a leer a los españoles desde Xàtiva

Una exposición en el Muvim recupera la figura decimonónica del poeta setabense, periodista laico y liberal valencianista

Uno de los chibaletes que guardaban los tipos de plomo de la muestra del Muvim.
Uno de los chibaletes que guardaban los tipos de plomo de la muestra del Muvim.

Fue poeta, periodista, liberal, laico, federalista y valencianista. Y todo ello en la Xàtiva del siglo XIX. Se le atribuye el primer llibret de falles y contribuyó a la publicación de hasta 13 cabeceras de diarios. El setabense Blai Bellver (1818-1884) fue muchas cosas, pero sobre todo fue un impresor excepcional, que introdujo importantes innovaciones técnicas, con especial atención a la estética, hasta llegar a ser el Impresor de Cámara del Rey de España, aunque él, más bien, era un convencido republicano.

La exposición Tipografía del siglo XIX en la imprenta de Blai Bellver. Xàtiva, inaugurada en el Museu de la Il·lustració i la Modernitat de València (Muvim) rinde homenaje a su figura y a su presencia en la historia de la imprenta.

La pequeña muestra tiene interés no sólo para los aficionados a la tipografía, sino también para todos aquellos que aprecien la belleza de las antiguas máquinas de impresión y de los muebles destinados a guardar los tipos de plomo, las letras de múltiples tamaños para la composición de textos. Esas grandes cajoneras que han inspirado tanto diseños vintage como contemporáneos. Reciben el nombre de chibaletes y un espléndido ejemplo de ellos se exhibe en la tercera planta del Muvim.

En la planta baja, el museo también alberga la máquina Columbia, considerada una de las más bellas de la época, profusamente decorada. Se llamaba la del Águila por el animal forjado en hierro que la caracterizaba y funcionó de 1813 a 1863. Su inventor fue el estadounidense George Clymer, que tuvo que emigrar a Gran Bretaña.

El comisario de la exposición, Antoni Martínez, reseñó el mérito de la labor de Blai Bellver, que consiguió desde la Xàtiva del siglo XIX, aún “aislada” por la falta de infraestructuras de transporte, exportar a todo el mundo, especialmente a Alemania, unos cuadernos de escritura con los que, además, aprendieron a leer y a escribir la gran mayoría de los españoles que en aquella época podían hacerlo.

Consiguió, “de una manera insólita”, aunar tipografía, imagen y éxito comercial, siempre teniendo en cuenta que su trabajo se dirigía a “la transmisión de la cultura”, agregó el especialista en la presentación de la muestra, que se podrá ver hasta el 24 de febrero.

Además, la letra y la escritura como arte protagoniza otra muestra, Reflexiones del cielo, mediación en la tierra, que subraya el preciosismo de la caligrafía árabe. Descubre la huella de la caligrafía en la creación contemporánea de los países árabes. La selección alberga piezas de artistas de 18 países y que pertenecen a la colección de la Galería Nacional de Jordania.