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Un almacén lleno de ilusión

La antigua fábrica Fabra i Coats acogerá hasta la noche de Reyes el trabajo de los pajes en un espacio lleno de color y regalos

Fachada de la antigua fábrica Fabra i Coats.
Fachada de la antigua fábrica Fabra i Coats.

Habrá que esperar hasta el 5 de enero para dar la bienvenida a Sus Majestades los Reyes de Oriente, cuando desembarcarán en el Puerto de Barcelona. Mientras, los más pequeños pueden pasar desde hoy por la antigua fábrica de hilaturas Fabra i Coats, donde podrán disfrutar por adelantado a la mejor noche del año. Allí podrán entregarle la carta al paje que los Reyes han dejado como representante de la Casa Real. Él mismo, con otro ayudante, enseñará desde fuera cómo están recibiendo los regalos y el trabajo que realizan para que todo salga a la perfección en la mágica noche.

El techo de la fábrica queda al descubierto para que alfombras hechizadas descarguen los juguetes en el interior. Dentro, cada paje se encargará de una función distinta: unos deberán clasificarlos según el destino, si deben viajar hasta África, al Sur de Asia o al barrio de les Corts; otros tendrán que envolver los paquetes; y a algunos les toca la tarea de reservar un espacio para esos niños que no se han portado bien, para el denostado carbón, que se identifica por ser cajas de cartón sin papel.

Todo está envuelto de un halo de misterio. Para poder apreciar a trasluz el ajetreo que hay dentro del almacén, los niños deberán gritar bien fuerte salim. Es cuando se enciende una explosión de colores acompañado por música. Se intuyen siluetas de escaleras por donde suben y bajan los pajes, con cajas, juguetes, y percibiendo desde el exterior la diversión de organizar y embalar los juguetes.

Algunos niños, acompañados de sus padres, abuelos o tíos, ya pasaron ayer por el almacén de regalos. Algunos, atónitos al ser testigos de la fábrica que guarda en paquetes la ilusión de miles de niños, no fueron capaces de hablar con el representante de los Reyes. Otros, pese al asombro que supone conocer a un paje de Los Reyes Magos, aprovecharon la grata ocasión, como Xavi, de cinco años. Pudo decirle personalmente al ayudante sus deseos: “Quiero un tractor”, espetó con plena seguridad. “Un regalo fácil”, respondió el paje. Su madre, Olga López, madrileña afincada en Barcelona, explicó que en su casa la tradición siempre ha ido con los Reyes Magos, “aunque el Tió pasó este año por casa y les dejó algún detalle a los niños”, comentó.

Otro pequeño, Adrià, llevado por el bombardeo de los anuncios televisión, pidió un Spiderman para así jugar con uno de sus héroes favoritos. A los pajes les queda ahora poder cumplir con el anhelo de todos los pequeños. Ellos, los niños, aguardarán ansiosos la expectante noche mientras sueñan con los ojos abiertos frente al alumbrado almacén de juguetes.

La iluminación de la fachada es una propuesta artística obra del arquitecto Xevi Bayona, proyecto impulsado por el Instituto de Cultura de Barcelona (ICUB). La antigua fábrica se convirtió en un gran centro cultural desde 2009. El ayuntamiento de Barcelona compró el recinto en 2005 después de que llevara años en desuso. Actualmente se considera un laboratorio cultural donde se da cobijo a distintos proyectos de experimentación y difusión de las artes. Y desde octubre también es el nuevo Centro de Arte Contemporáneo de Barcelona.