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El tiroteado en Lloret fue detenido en Málaga por su vinculación con la mafia

Italia pidió su extradición en el año 2000 por tráfico de drogas

Vivienda de la familia Gabriele Biondo, en las cercanías de Lloret.
Vivienda de la familia Gabriele Biondo, en las cercanías de Lloret.

El hombre tiroteado en Lloret de Mar (Selva) el lunes, Gabriele Biondo, ya tropezó con la justicia en el año 2000. Biondo fue detenido por tráfico de drogas en Benalmádena (Málaga) y extraditado a Italia junto a dos personas más, acusadas todas de formar parte de la mafia italiana, según fuentes policiales.

Biondo fue tiroteado a las siete y media de la tarde cuando se encontraba en el coche junto a su mujer, embarazada de ocho meses, y su hijo de tres años. El hombre recibió tres disparos en el tórax; el menor fue alcanzado en la cabeza, y ambos se encuentran ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital Vall d’Hebron, aunque no se teme por su vida. La mujer resultó ilesa.

La principal hipótesis que estudian los Mossos d’Esquadra es que el autor o autores de los tiros, que viajaban en una moto de gran cilindrada, podrían haber actuado por un conflicto relacionado con el tráfico de drogas, aunque tampoco se descarta que haya otros motivos tras los disparos. Los pistoleros abandonaron la moto y huyeron en un Audi robado que les esperaba en el municipio vecino de Vidreres.

Biondo fue detenido en el año 2000 en la ciudad de la Costa del Sol acusado de introducir a través de España 750 kilos de hachís que tenían como destino Italia. Junto a él, fueron extraditados también Vincenzo Mussurici y el hijo de este, Luca. Vincenzo, al que se le atribuyó el papel del jefe del grupo, regresó a la Costa del Sol cuando finalmente recobró la libertad. Biondo siempre ha vivido entre Barcelona, Italia y Málaga.

El 18 de enero de 2005, un motorista disparó un tiro en la nuca a Mussurici en una urbanización de la milla de oro marbellí. Él no tuvo tanto suerte como Biondo: el mafioso italiano murió a causa de las heridas. También entonces la policía estudió si los disparos se debían a un ajuste de cuentas por deudas de grandes cantidades de droga. El motorista apareció pocos días después muerto en una cabina de teléfonos de Roma. Alguien le había devuelto el balazo.