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Morella se viste de gala para el Sexenni

La localidad da la bienvenida a las fiestas en honor a la Mare de Déu de Vallivana

Uno de los torneros participantes en el Retaule de Morella.
Uno de los torneros participantes en el Retaule de Morella.

“Hoy es el día que más gente viene a Morella y veremos si nuestro trabajo gusta o no”. Chelo Pérez es una de las vecinas que en los últimos meses ha estado preparando los tapices de papel rizado que adornan las principales calles de la ciudad durante el 53 Sexenni. En el día de ayer, el Ayuntamiento y el Reverendo Clero abrieron el Novenario en honor a la Mare de Déu de Vallivana tras su llegada al municipio en la noche del sábado. Morella amaneció con el cartel de lleno completo en alojamientos y restaurantes y más de 20.000 personas se acercaron a contemplar los tapices.

La calle Juan Giner, la primera que ve el turista, está dedicada a la manta morellana. “Este año hemos tenido que contar con herreros y carpinteros para armar estos gigantes tapices”, explicó ayer Pérez. Según dijo, el diseño para la calle se eligió hace dos años. “Tuvimos que experimentar primero a ver si era posible hacer estos tapices nos hemos estado reuniendo en nuestros ratos libres para terminarlos, justo ayer [por el sábado] acabamos de montar la calle”, apuntó. En otro tramo, otros vecinos se afanan a arreglar un tapiz. “Empezamos a trabajar en noviembre para acabar todos los adornos”, comentó una vecina.

20.000 personas acuden a la capital de Els Ports tras la Virgen

Los adornos suponen más de dos kilómetros de tapices y se utilizan unos 3.000 kilómetros de tiras de papel rizado (mil menos que en el último Sexenni). Se trata de una artesanía única en España. “Tenemos que cumplir como sea porque es cada seis años, y por la virgen hay que hacerlo aunque cada vez seamos menos gente”, destacó Chelo Pérez.

En total, son 14 las calles engalanadas de Morella y dos pequeñas capillas que entretienen a los visitantes hasta el inicio del primer Retaule, una versión reducida, aunque con la presencia de todos los elementos que marcharon horas después en la procesión general. El de ayer fue el primero del Sexenni y la expectación era patente. “Llevamos aquí dos horas para ver la salida desde primera fila”, comentaba una vecina. “Algo exagerado”, según un grupo de turistas valencianas. “Hemos venido aquí una media hora antes y estamos en primera fila”, decían.

A las 12.40, tras la celebración religiosa, dio inicio el primer Retaule en donde una representación de los gremios e instituciones de Morella desfilaron por las calles adornadas. Los primeros, el grupo de dolçaina y tabals que tocaron frente a las autoridades, por primera vez encabezadas por el nuevo alcalde, Rhamsés Ripollés, tras la renuncia de Ximo Puig (también presente).

Siguieron los gigantes y cabezudos y, tras ellos, los populares torneros con la danza de la ciudad, la más antigua de todas, datada en el siglo XV. En ella, los torneros (este año nacidos entre 1993 y 1995) realizan saltos en el que deben ponerse en paralelo al suelo y girar 180 grados. El primer salto arrancó los aplausos de todos los vecinos.

Ya por la tarde se celebró, aunque con lluvia, la procesión general, el principal acto de las fiestas del Sexenni en el que, en torno a la peana con la Virgen de Vallivana, se congrega una mayor representación de todo el imaginario festivo. Para los comerciantes estos días son algo más que fiesta. "Esto es un respiro porque hemos perdido más de la mitad de las ventas del año pasado", destaca uno de ellos. Los restaurantes y bares llenos son otra buena muestra del impacto que tendrá para Morella en un año en el que ha caído el turismo rural.

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