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RUTAS | MORELLA

La reiteración de lo extraordinario

La capital del Alt Maestrat ultima los preparativos para el gran teatro barroco del Sexenni

Una imagen del Sexenni de 2006.
Una imagen del Sexenni de 2006.

Este lugar no pertenece a ningún hombre del mundo, sino a un rey”, fue uno de los cumplidos que dirigió a Morella Jaume I al reclamar la ciudad a don Blasco de Alagón. Lo narra en El Llibre dels Fets. El otro fue: “Es un castillo que vale tanto como un condado con sus posesiones”. Era como un certificado real de la grandeza que acompañaría a Morella a lo largo de siglos y que ilustraría su esplendor con la imagen de Vicent Ferrer, el papa Benedicto XIII y el rey Fernando el de Antequera reunidos en 1414 en la villa para acabar con el cisma de Occidente.

El Sexenni en los años cincuenta.
El Sexenni en los años cincuenta.

No obró este milagro San Vicent porque el Papa Luna se mantuvo en sus trece, pero sí dejó, al parecer, huella el santo en la casa Rovira de la calle de la Virgen, donde una estampa cuenta hoy cómo Ferrer obró el prodigio de resucitar a “un niño que su madre enajenada había descuartizado y guisado en obsequio del santo”, durante su estancia de esos meses.

La decadencia y la ausencia de un gran acontecimiento colectivo se rompieron en 1670 con la decisión de recurrir a la Virgen de la Vallivana para librarse de una grave epidemia. La Virgen cumplió, la autoridad civil se hizo eco del clamor popular y se comprometió a dedicarle un novenario cada seis años. “La fiesta de Morella se basa en un acontecimiento extraordinario y es por ello extraordinaria, muy propia del Barroco”, apostilla Abel Soler, autor con Sergi Gómez del gran libro divulgativo del Sexenni, publicado en Tàndem.

Pistas

Para llegar. Si se circula por la autopista AP-7 hay que tomar la salida Vinaròs y tomar la N-232 hasta llegar a Morella. Desde Castellón se puede acceder a través de la C-238 para enlazar posteriormente con la N-232 en dirección a Morella.

Para disfrutar. Aunque no han parado de celebrarse actos durante todo el mes, el programa del Sexenni en sentido estricto comienza el 16 de agosto. Ese día a las 19.00 se produce la importante entrada oficial de las colonias Catalanomorellana y Morellanos Ausentes. El sábado 18 es la entrada de la Virgen de Vallivana. El domingo 19 es día para ver el escenario teatral en todo su esplendor, con el Retaule por las calles de la ciudad a mediodía y la gran procesión por la vuelta general a media tarde. Cualquiera se puede descargar el programa del Sexenni, que culmina el día 28, nada más entrar en www.morella.net.

Para completar. La información de la oferta gastronómica, hostelera, patrimonial y natural que ofrece la web http://www.morellaturistica.com es excelente.

Para leer. La historiografía del Sexenni es muy antigua. Para acercarse a la fiesta desde una perspectiva plenamente divulgativa se puede leer El Sexenni de Morella, publicado por Tàndem en 2006 y escrito por Sergi Gómez y Abel Soler, una síntesis rigurosa de lo mucho escrito antes.

Para explorar. Una escapada recomendable desde Morella, si se tiene tiempo, es al Parque Natural de La Tinença de Benifassà. Se toma la N-332 en dirección Alcañiz-Zaragoza. Tras pasar el puerto de Torre Miró, se toma el desvío a la derecha hacia Castell de Cabres y El Boixar hasta llegar a Fredes.

Como otras ciudades que tuvieron una importancia histórica mayor, cual es el caso de Orihuela con su Oriol y Xàtiva con su Corpus, Morella rememora con esta fiesta un pasado glorioso; con la particularidad que supone la reiteración de lo extraordinario. “Como barroca, la celebración conllevaba un engalanamiento, una teatralidad y una pompa características que, en el caso de Morella”, matiza Soler, “no se queda en lo extraordinario sino que se quiere repetir y eso le da una nueva dimensión”.

La reiteración sexenal muestra la constancia y capacidad de planificación de un pueblo que no es solo Morella, sino todo su entorno e incluso la diáspora, como bien prueba la participación regular y entusiasta de la inmigración catalanomorellana surgida de la crisis agrícola de principios del XX. La fiesta es Morella en su máxima expresión. Todos participan de acuerdo al guión teatral y como indica la historia de la representación gremial, hoy actualizada. “El protocolo es muy típico del barroco”, constata Soler. “La organización estamental, los caballeros, los oficios, los gremios, cada uno tenía su orgullo, el deseo de mostrar lo ganado a lo largo del año; competían los diferentes estamentos, quién iba delante y quién iba detrás”. Esta dialéctica pesó en el origen de la fiesta, con el poder civil apostando por agosto y el religioso por mayo y sus flores.

Ahora que el Ayuntamiento está digitalizando el rico archivo Pascual, con instantáneas que datan de hasta finales del XIX, y aprovecha la similitud entre las imágenes antiguas y las actuales de la fiesta para promocionar el Sexenio y su fidelidad al pasado. Hay cosas que apenas cambian, algunas desde hace siglos. “Los volantins, unos ninots que giran en la calle de la Font, datan de 1702 y hacen lo mismo en el mismo sitio que entonces”, ejemplifica Abel Soler.

Y lo mismo pasa con la Media Naranja, documentada como tal en 1856. Hay elementos comunes con otras fiestas valencianas, como en las danzas. Y hay cosas únicas, modernas y originales, como el uso del papel en lugar de flores y enramadas. Pero si hay algo único, por encima de todo, es el escenario, un marco arquitectónico vinculado a la fiesta de siempre hasta convertirla en un archivo viviente y dinámico espectacular, como todo en el Barroco.

Panorámica de Morella y su castillo.
Panorámica de Morella y su castillo.

Tan vivo y dinámico como los jóvenes que mayoritariamente protagonizan el lipdub (videoclip con sincronización colectiva de movimientos de labios al son de una canción) promocional de este año usando la deliciosa Alegría del grupo Antònia Font mientras la cámara vuela a través de las calles y entre los actores de la fiesta. Una invitación encantadora a sumergirse en la piscina de la historia y a convertirla un día de estos en patrimonio inmaterial de la humanidad, como expresión del gran teatro barroco y festivo del pueblo, como Algemesí en el centro y Elche en el sur del País Valenciano.