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Bailando con toros

A hombros los tres rejoneadores en la última de Feria

 Los rejoneadores (de izquierda a derecha) Joao Moura, Diego Ventura y Andy Cartagena, salen a hombros de la Plaza de Toros de Valencia.
Los rejoneadores (de izquierda a derecha) Joao Moura, Diego Ventura y Andy Cartagena, salen a hombros de la Plaza de Toros de Valencia.

Andy Cartagena lució en el cuarto un caballo de nombre “Pericalvo”. Una maravilla. Lo sacó en banderillas, cuando y donde el rejoneo se vive con mayor intensidad. Los cites de “Pericalvo”, a la orden de Cartagena, eran dignos del mejor coreógrafo. Baile a dos patas, a una, movimiento de cabeza, de grupa…Luego llegaba la hora de arrancar hacia el toro, y “Pericalvo” se citaba con el astado para encontrarse con él de poder a poder. Cartagena clavaba en lo alto y rugía la plaza. No era para menos. Luego, Cartagena se montó en “Biscal”, otro bello equino, en esta ocasión para prender garapullos cortos. Cuatro en número, en continuo carrusel y con precisión de reloj suizo. De salida, Cartagena paró al toro con temple con molinillo incluido en última instancia. Enceló al toro de costado, se llama ahora a dos pistas, para dejarlo en las mejores condiciones para el resto de la lidia. Con el toro que abrió el festejo, algo mansito pero con el mismo fondo de calidad que el resto, Cartagena combinó estilos. Puso solo un rejón, de académico corte, para pasar luego a banderillas. Dos palos quebrando en la cara y por los adentros, en la querencia del toro, y ambos al violín. Con las cortas, más carrusel en trenza sin descanso.

Bohórquez / Cartagena, Ventura, Moura

Toros de Fermín Bohórquez, reglamentariamente despuntados.  Bien presentados. Nobles y de gran calidad, sobre todo el quinto.

Andy Cartagena: pinchazo y estocada (oreja); pinchazo y estocada (oreja)

Diego Ventura: estocada algo trasera y descabello (saludos); estocada (dos orejas)

Joao Moura –hijo-: entera trasera y baja (oreja); estocada trasera (oreja)

Plaza de Valencia, 29 de julio. Sexta y última de abono. Media.

Con “Girasol”, “Pegaso”, “Milagro” y “Califa”, lidió Diego Ventura al segundo de la tarde. Encelar al toro fue labor laboriosa, hasta que en banderillas el astado despertó. Dos al quiebro, y entre una y otra galope de costado. Otra banderilla a doble quiebro y, finalmente, un par a dos manos que quedaron en todo lo alto. Rematada la faena, Ventura alardeó haciendo el teléfono. Se pidió con fuerza la oreja, pero no hubo premio. El quinto fue un gran toro. De gran calidad, incansable y con el temple y son del resto de sus hermanos. Lo aprovechó ventura. Tras el rejón de castigo, montó a “Nazarí”, “Ordóñez” y “Remate”. Los tres para un tercio de banderillas espectacular. No cuajaron los intentos al quiebro y tuvo que pasar dos veces en falso. Hubo más espectáculo con los caballos que al clavar, y también exceso de gestos. Pero con el público en entregado la apoteosis no había quien la parara. De fin de fiesta clavó tres rosas. Esta vez la presidencia le recompensó con dos orejas.

Más voluntad que calidad en el lusitano Joao Moura. Con el tercero montó para banderillas a “Perera”, “Cordobés” a “Isidro”. No hubo excesivo ajuste y demasiadas miradas al tendido. Un palo al quiebro fue lo mejor y con las cortas cumplió. La oreja, después de un rejón de muerte trasero y bajo, fue más un regalo que premio. No le salió bien el rejón de inicio al sexto de la tarde y en banderillas anduvo correcto. Este toro fue el que menos se empleó, flojeó también, pero tampoco estuvo exento de calidad. Tras estar correcto con las cortas, Moura acertó con el rejón, que le cayó trasero, y de la presidencia le llegó otra oreja.