Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Liberada en Madrid una niña de 14 años prostituida por su madre y sus hermanos

La familia pretendía hacerse con el control de la prostitución en la colonia Marconi

Seis arrestados en prisión provisional sin fianza y otras siete personas en libertad con cargos

Prostitución en la colonia Marconi, en el distrito de Villaverde, en 2010. Ampliar foto
Prostitución en la colonia Marconi, en el distrito de Villaverde, en 2010.

Entre 150 y 180 euros. Eso es lo que tenían que conseguir al día, como mínimo, las 12 mujeres rumanas que eran obligadas a prostituirse en el polígono industrial de Marconi, una zona del distrito de Villaverde de Madrid considerada núcleo duro de la prostitución callejera desde hace años. Entre las mujeres estaban la hija de la supuesta cabecilla de la organización, de solo 14 años, y una amiga suya, de 16, cuya desaparición fue denunciada por su familia hace unos días en Leganés. Los padres creían que se había fugado con su novio, también de nacionalidad rumana. La policía ha detenido a siete miembros de esta red de proxenetas, de los que seis han ingresado en prisión provisional sin fianza y el séptimo se encuentra en libertad con cargos. Además, otras seis personas están imputadas. Se autodenominaban La brigada negra.

Las mujeres vivían en tres pisos próximos al polígono industrial y eran vigiladas permanentemente para que no pudieran huir. Los responsables de la banda residían en otra vivienda. Las víctimas siempre eran trasladadas en coches o en transporte público hasta el lugar donde ejercían la prostitución. En caso de que no consiguieran el dinero a que les obligaba la organización, les sometían a brutales palizas que les obligaban permanecer en casa varios días sin trabajar hasta que se les curaban los moratones.

La organización de proxenetas la dirigía una mujer y sus tres hijos, que llevaban poco tiempo en España. Detrás de ellos había otros integrantes que se dedicaban a vigilar a las mujeres. La banda también les ordenaba que robaran al descuido a sus clientes todos los objetos de valor que portaran, además de dinero en efectivo, ha explicado el inspector jefe de la Unidad contra Redes de Inmigración y Falsificación (UCRIF) de Madrid, José Nieto.

En caso de que no lo hubieran logrado durante el encuentro sexual, no dudaban en pegar algún tirón de las cadenas que pudiera llevar la víctima en el cuello. “Varias organizaciones intentan ocupar el espacio dejado por Cabeza de Cerdo o el Señor del Polígono [arrestados en anteriores operaciones policiales en el polígono Marconi], hacerse con el mercado lo antes posible”, ha añadido el responsable policial.

La menor de 14 años ha ingresado en un centro de acogida y de reinserción de la Comunidad de Madrid, mientras el resto de las mujeres están en libertad sin ningún tipo de cargos y asistiendo a programas de reinserción, según ha destacado el jefe superior de Policía de Madrid, Alfonso José Fernández Díez. Aún faltan por localizar a algunas víctimas que obligadas a prostituirse. “La policía no va a descansar hasta erradicar este tipo de delitos, en especial si hay menores de por medio. Hay que acabar con estos métodos mafiosos”, ha añadido el comisario principal.

La organización llevaba asentada en Marconi desde principios de año, según Nieto. Hasta la fecha la policía ha recibido tres denuncias de hombres que han sido robados. Los agentes de la UCRIF han recuperado algunos objetos de valor, como anillos y medallas, 6.000 euros. Están expuestos en la Brigada Provincial de Extranjería, en la avenida de los Poblados (Latina). En lo que va de año, 56 personas han sido detenidas acusadas de obligar a ejercer la prostitución en Madrid.

La colonia Marconi, con un millar de viviendas y 2.000 residentes al sur de Madrid, es la única urbanización residencial situada junto a la calle de la Resina, entre el polígono industrial que lleva el nombre de esta vía y el nuevo complejo de la zona. Un barrio aislado, encajonado entre dos áreas empresariales de Villaverde Bajo.

Desde 1999, los vecinos de este barrio se quejan de que, desde las ventanas de sus pisos, son testigos involuntarios de las relaciones sexuales que mantienen las prostitutas con sus clientes en las calles del polígono de enfrente, pero también de que los accesos a su colonia están copados por las meretrices noche y día, con la inseguridad que ello conlleva, y ante la vista de sus hijos pequeños. Para tratar de poner coto a la situación existe un régimen circulatorio especial desde 2005 que restringe el paso de tráfico entre las once de la noche y hasta las seis de la mañana. Los residentes y trabajadores pueden entrar con un permiso.

Sigue con nosotros la actualidad de Madrid en Facebook, en Twitter y en nuestro Patio de Vecinos en Instagram