El PSOE de Pontevedra elige a Santos Héctor como nuevo líder

El alcalde de Caldas, apoyado por la dirección gallega, pierde con un 31% de votos

El alcalde de Caldas, José Manuel Rey (izquierda), da la mano a Santos Héctor.
El alcalde de Caldas, José Manuel Rey (izquierda), da la mano a Santos Héctor.Carlos Puga

El pacto de la víspera con el díscolo Luis Piña dejaba poco margen para sorpresas y finalmente el vigués Santos Héctor fue elegido ayer secretario provincial de PSOE en Pontevedra con 87 votos —el 65% de los compromisarios— frente a los 42 —el 31%— que reunió el alcalde de Caldas, Juan Manuel Rey, único contrincante tras la retirada a primera hora de la mañana de José Antonio Cacabelos. “Parece que pedir un aval es comprometer el futuro de un compañero y no estoy dispuesto a eso”, criticó el exregidor de O Grove tras apearse de la carrera, en un tono crítico que fue en ascenso durante el mediodía para estallar en el discurso de Rey, que más que a Héctor encaró como rival al alcalde de Vigo, Abel Caballero. Su intervención no agradó al regidor vigués, que acabó tildándolo de “payaso” ante las cámaras de PonteTV.

Rey tomó la palabra después de Santos Héctor, que se ciñó al guión institucional para apelar a la unidad del partido, a dar un peso mayor a la Ejecutiva provincial en las agrupaciones y a enviar recados a la dirección gallega. “Las decisiones de la provincia se deben tomar aquí, no en Santiago. Eso no significa no tener lealtad con el Comité Executiva Nacional”, defendió. El diputado Modesto Pose, en su despedida como líder provincial, criticó la “moda” de despreciar a los partidos y de alabar “una reunión en una plaza o cuatro amigos tuiteando”. También aludió sin mencionarla a la dirección regional, a la que se refirió como “quien trabajó con bastante éxito para que estuviésemos divididos” y justificó su acercamiento con el sector vigués. “Me alegro de tener mejor relación ahora con los compañeros de Vigo que cuando empecé el mandato”, aseguró.

El candidato de Caldas, que se declaró portavoz de las agrupaciones pequeñas, pasó pronto al ataque. “Tengo que reconocer el papel de Caballero, porque haber conseguido mezclar en el proceso aceite, agua y arena tiene mucho mérito”, dijo de entrada, provocando carcajadas en las butacas traseras del auditorio y el mutismo de la primera fila. “Mucho Vigo sí, pero solo Vigo no, solo agrupaciones grandes no”, continúo, para acabar mentando a la bicha electoral. “Louzán es concejal en un pueblo pequeño y nos mete unas hostias del copón”. “A mí no”, saltó Caballero desde su asiento. “A mí tampoco, pero somos más que tú y yo”, replicó el otro. El discurso se acaloró, con acusaciones de difamación respecto a sus propias aspiraciones políticas y una mención especial al rechazo del líder vigués a cobrar el IBI a la Iglesia. “Al alcalde de Caldas tampoco nadie le dicta normas, pero cuando no coincide con el partido, trata de que se note poco”, lanzó. Terminó con una explosión. “No quiero un partido en el que el espectáculo que damos con avales firmados una semana antes cuando no tienen validez y no sirven para comprometer a la gente cercene la democracia. Eso no es ser socialistas, es no ser demócratas. Dejadnos respirar, que tenemos la sensación de tener un partido tomado”. Acto seguido pidió disculpas por si alguien se había molestado por sus palabras, que justificó en la necesidad de una “catarsis” en el partido.

Abel Caballero tildó al derrotado de “payaso” ante las cámaras de PonteTV

Cuando bajó del atril, solo el propio Santos Héctor le dio la mano, minutos antes de hablar públicamente por primera vez de su nueva condición. “Respeto el discurso de Rey, que no comparto, aunque quizás lo tendría que haber hecho en el discurso de gestión a la ejecutiva saliente”, se zafó, tras formular nuevas llamadas a la unidad y señalar que apostará en el cargo por la gestión. Abel Caballero declinó hacer declaraciones.

Tras la elección del secretario, la tarde se reservó para la designación de la nueva ejecutiva, un proceso que se presagiaba largo tras conocerse durante la mañana el resultado de la votación del informe de la saliente, que fue aprobado con 33 votos a favor, nueve en contra y 56 abstenciones. En el retraso también tuvo que ver, según algunos cargos, el encaje de Luis Piña en el organigrama tras el pacto alcanzado la víspera. Finalmente Piña quedó fuera del órgano de dirección y la ejecutiva provincial sumó así menos apoyos de los previstos.

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