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Los rusos se apasionan con Marbella

Una feria inmobiliaria facilita ventas por 200 millones en apenas tres días

Varios turistas al lado de un Rolls Royce en Puerto Banús
Varios turistas al lado de un Rolls Royce en Puerto Banús

Son universitarios, profesionales o empresarios de éxito, y su posición les permite pasar sus vacaciones lejos del frío. Emocionales e impulsivos, disfrutan jugando al golf, muy de moda en su país, con la comida española o comprando en boutiques de firma. Y lo más importante en tiempos de crisis: gastan más que la media.

La nueva clase media-alta de Rusia es la gran esperanza de la Costa del Sol. Hace cinco años que desembarcaron en Cataluña, el 76% de los rusos que visitan España se quedan en esta comunidad, pero ahora se han fijado en Marbella. En el sector turístico y los promotores del triángulo de oro, como denominan al enclave Estepona-Benahavís-Marbella, trabajan para que el flechazo se convierta en relación estable.

El nuevo idilio de los rusos con la Costa del Sol se ha materializado en el Russian Meeting Point, una feria inmobiliaria que se celebró a mediados de marzo en el hotel Villapadierna de Benahavís, famoso porque hospedó la primera dama estadounidense Michelle Obama en verano de 2010. En apenas tres días, comenzaron a negociarse ventas por unos 200 millones. “Les han movido los precios interesantes, pero también que el destino les gusta y tienen dinero”, analiza Juan José González, presidente del Centro de Iniciativas Turísticas (CIT) Marbella.

Los inversores y agentes de la propiedad rusos visitaron villas de lujo en urbanizaciones exclusivas, como La Zagaleta, y cuyos precios van de los tres a los 12 millones de euros, pero también se interesaron por viviendas en manos de los bancos. Estos inmuebles suponen un 80% de las 10.000 construcciones disponibles en el llamado triángulo de oro, según datos de la Federación Andaluza de Urbanizadores y Turismo Residencial.

Los inversores visitaron villas de lujo, pero también se interesaron por las casas en manos de los bancos

Enrique Lacalle, presidente del comité organizador de Marbella Meeting Point, basa el éxito de la feria en su carácter profesional y el amplio conocimiento de este nuevo nicho de mercado, con el que trabajan desde 2002 a través del Barcelona Meeting Point. “España es el país europeo que más les gusta. El más visitado, en el que más invierten en ladrillo, junto con Reino Unido, un destino ideal para una segunda residencia”, explica.

“El comprador ruso se deja llevar por las emociones (…) otros inversores como los ingleses y los alemanes son mucho más prácticos, mientras que los rusos se basan más en sus impresiones y gustos”, declaró Grigori Poltorak, presidente de la asociación Russian Guild of Realtors —que reúne a las inmobiliares más importanes del país—al periódico Russia hoy. Lacalle, también presidente del Barcelona Meeting Point, tiene prevista para octubre una nueva cita inmobiliaria con el mercado ruso, esta vez en Barcelona.

El foro de Marbella también sirvió para conocer las trabas que encuentran para invertir en España. Desde los visados, hasta las sospechas por blanqueo de capitales, pasando por el estigma de su nacionalidad. “Hay que desmitificar la idea de que el dinero ruso está sucio y ser más respetuosos con unos inversores que pueden salvar nuestra economía”, opina Ricardo Arranz, presidente de los urbanizadores.

Los empresarios del CIT ven “ridículo” que se permita a un ciudadano ruso comprar una villa de tres o cuatro millones en zonas tan selectas como Sierra Blanca y que luego se les exija una gran cantidad de documentación para pasar tres meses en España. “Nos pasa con los iraníes o los chinos, aburrimos a los inversores y luego se van a la Costa Azul francesa, como ya ha ocurrido”, se lamenta su presidente.

Incosol echa el cierre

J. V. / EP

El hotel Incosol de Marbella, toda una institución médico hotelera de la Costa del Sol y de Europa, echa el cierre hoy, justo en el inicio de la temporada de Semana Santa, por problemas económicos. Este establecimiento hotelero de cinco estrella se encuentra en concurso de acreedores. En los últimos 39 años habían pasado por sus instalaciones afamados clientes como Rainiero de Mónaco, Grace Kelly o Camilo José Cela.

Los 130 empleados temen que se presente un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de extinción de la actividad y termine vendiéndose.

El futuro del establecimiento estaba en el aire desde hacía un tiempo. Muchos de sus trabajadores llevaban más de tres meses sin cobrar, según la secretaria de Turismo de CCOO, Lola Villalba, que atribuye el cierre a la falta de un plan comercial “ambicioso”. El responsable de UGT Málaga, José Antonio Sedano, aseguró ayer que los trabajadores seguirán yendo al hotel para que siga “en buen estado” y no se venda. El dueño del Grupo Jale, José Antonio López Esteras, habló del cierre como algo “innecesario y perjudicial”.