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Un micro para el ‘neofalante’

Un instituto de Burela emite todas las semanas un programa en la radio local para dar voz a los que han decidido asumir el gallego como idioma habitual

El profesor Bernardo Penabade, en el centro, con dos de sus alumnos en el programa de radio que realiza.
El profesor Bernardo Penabade, en el centro, con dos de sus alumnos en el programa de radio que realiza.

Es la hora del recreo, pero tres estudiantes caboverdianos del Ies Perdouro de Burela se quedan unos minutos más en clase. El profesor que los acompaña, Bernardo Penabade, les pide que revisen los periódicos del día siguiente y tomen notas sobre su contenido. “Llegan y a las pocas semanas ya están en clase con los demás, haciendo lo mismo que ellos”, cuenta mientras los alumnos salen al patio, liberados de la sesión extra. En Burela, “hacer lo mismo que ellos” probablemente signifique que dentro de poco tiempo estos tres alumnos se manejen con naturalidad en gallego, la lengua corriente del 80% de los adultos y del 86% de los jóvenes de este municipio de A Mariña.

Quizás entonces alguno de los tres estudiantes sea el invitado de Proxecto Neo, un programa semanal organizado entre el Área de Innovación Educativa del centro de enseñanza y la emisora local Radio Burela, que desde el pasado enero, una vez a la semana, pone su estudio a disposición de profesores, padres, alumnos y vecinos con una relación reciente con el gallego. El espacio da voz a los que deciden adoptar la lengua de Galicia como habitual, sea desde el portugués, el criollo o el castellano, y es una de las líneas de actuación desarrolladas por Modelo Burela, el programa de planificación lingüística que, nacido en 2005 en el instituto Perdouro, acabó adoptando el Ayuntamiento en 2009. En casi seis años de funcionamiento, Modelo Burela ha estudiado desde el uso del gallego en los epitafios de las tumbas, en la sanidad —con un documental como resultado, Saúde e sensibilidade—, en ceremonias religiosas —como las bodas— o las actividades comerciales. Gracias escrutinio del cementerio de O Vicedo, uno de los municipios a los que se ha extendido el proyecto, una profesora dio con las obras inéditas de Guillermo Carballo, un emigrante de Ares en Barcelona, y Jaime Baltar, un marinero que escribió cuentos y obras de teatro mientras estuvo embarcado.

El modelo lingüístico impulsado por el centro se prueba en otros municipios

“Lo que ofrecemos a través del Proxecto Neo son modelos de integración. En el mundo urbano, Burela no tiene comparación con ninguna otra localidad de su tamaño. La integración es más elevada y más rápida porque está motivada por el ambiente. El contexto facilita la integración”, reflexiona Bernardo Penabade, encargado de conducir Proxecto Neo todos los miércoles de cinco a seis de la tarde. Esta semana se enfrentó a los micros Juan Mario Lawicki, un estudiante de raíces polacas, y la anterior, Bruno Faustino Durán, hijo de emigrantes de Castilla-La Mancha y Extremadura que se instalaron en Burela para trabajar en la fábrica de aluminio del vecino San Cibrao (Cervo). También explicó su experiencia con el gallego Antonina Semedo, vecina de Cangas de Foz y una de las doce cantantes de Batuko Tabanka, el grupo de música caboverdiana que popularizó en tierras gallegas el batuko, originalmente un trapo que las mujeres esclavas colocaban sobre las piernas y hacían sonar para comunicarse.

“Son los hijos de los que vienen a trabajar en Sanidad los más difíciles de integrar”

Pero ni todos los neohablantes de Burela proceden de fuera de Galicia, ni todos se suman al grupo de recién llegados al gallego, ni la diglosia es un fenómeno olvidado. “No queremos hacer un programa de florituras hacia la galería. Cuando el neohablante no es gallego parece que no nos crea ningún problema de conciencia. Pero si es de Vigo...” Son precisamente los vecinos de las ciudades gallegas los que más resistencia ofrecen al cambio de idioma, aun cuando se trasladan a vivir a una localidad donde el monolingüismo en la lengua vernácula es frecuente. En Burela ocurre a menudo, porque por el azar de traslados y oposiciones del Sergas, una familia de A Coruña o Vigo puede recalar en el Hospital da Costa. “Son los hijos de los que vienen a trabajar en el ámbito sanitario los más difíciles de incorporar al idioma. El Modelo Burela choca con los sectores que ideológicamente rechazan la integración. El problema no son los peruanos o los caboverdianos, son los gallegos”, concluye el profesor. Así se explica Penabade algunas de las críticas que recibe el Modelo Burela, a pesar de su gusto por oponer integrados a no integrados, como los padres emigrantes y castellanohablantes y sus hijos, ya socializados en gallego (la razón por la que en Burela, al contrario de lo que suele suceder, el porcentaje de jóvenes que usa la lengua propia es mayor que el de adultos). “Hay una cierta imagen externa de que somos un proyecto descafeinado de la normalización, entienden que suponemos una renuncia”, cuenta, parafraseando las críticas.