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Vilaplana publica un ‘thriller’ con los libros como protagonistas

‘El quadern de les vides perdudes’ será la apuesta primaveral de Bromera

El escritor Silvestre Vilaplana.
El escritor Silvestre Vilaplana.

Formalmente, los protagonistas del último premio Alfons el Magnànim son un viejo bibliotecario con lagunas de memoria que vende sus libros para sobrevivir, un asesino sin identificar y una niña desaparecida. Sin embargo, “los protagonistas principales de la novela son los libros”, afirma su autor, Silvestre Vilaplana (Alcoi, 1969). La obra, que ha sido presentada hoy en público por Ricardo Bellveser, director de la Institución Alfons el Magnanim de la Diputación de Valencia, y el editor Joan Carles Girbés, es “la apuesta de primavera de Bromera y una de las mejores novelas de la colección Eclèctica, que ya va por el número 208”, asegura este último.

Vilaplana es un autor muy vinculado a Bromera, donde tiene publicada buena parte de su obra narrativa, entre la que es preciso destacar Les cendres del pescador, donde narra en primera persona la vida de Joanot Martorell, porque fue premio Ciutat d’Alzira y Serra d’Or, además de llevar vendidos ya 30.000 ejemplares, al decir de Girbés. Los premios obtenidos por Vilaplana son numerosos, especialmente en su faceta poética, pero él asegura: “Nunca escribo pensando en un premio”.

La novela ganadora del premio, dotado con 30.000 euros, “es una novela de múltiples lecturas”, apunta Vilaplana, aunque la primera de ellas sea desde la óptica de la intriga, que es la que inicialmente puede atrapar mejor al lector. Pero está plagada de citas literarias que van desde Balzac a Mercé Rodoreda, desde Kerouac a Dalton Trumbo, desde Borges a Lewis Caroll, Poe o Joyce, si bien la que más identifica El quadern de les vides perdudes, según reconoce su autor, es un fragmento de Proust que acaba con “… la única vida realmente vivida es la literatura”.

"Nunca escribo pensando en un premio", asegura el escritor

El quadern de les vides perdudes “se apoya en un personaje al límite, que sabe que el tiempo se le acaba” y cuyos últimos recuerdos son literarios, explica Vilaplana, y penetra en la mente del asesino como muchas novelas negras, pero sobre todo “es un libro que habla de libros”, que habla de “cómo dejamos fragmentos de lo que somos en cada página”, en palabras de su autor.

Profesor de instituto en Ibi (Alicante) que ha escrito también narrativa joven, asegura es una novela “realmente para adultos, hay escenas realmente duras y no lo recomendaría a mis alumnos”. A la pregunta de si podrá evitar que sus alumnos tengan curiosidad por leerlo, responde con humor que “la cuestión es más bien cómo conseguir que los alumnos lean libros”.

Tanto Bellveser como Girbés mostraron su interés por que la novela se traduzca. El director de la institución que otorga el premio transmitió, además la intención de que, “en un territorio en el que ya han desparecido once premios importantes, los premios Alfons el Magnànim no sólo continúen sino que crezcan”.