María Fernanda Cabal anuncia su salida del Centro Democrático
La senadora y su esposo, el líder ganadero José Félix Lafaurie, cuestionan el proceso por el que Paloma Valencia le ganó la candidatura presidencial del uribismo


La senadora María Fernanda Cabal, una de las uribistas más férreas, ha dado un paso al costado. En una carta dirigida al presidente de su partido, el Centro Democrático, tanto la congresista vallecaucana como su esposo, el dirigente ganadero José Félix Lafaurie, han anunciado su deseo que encontrar una vía que les permita salir de la colectividad: “No queremos continuar en el Centro Democrático. Sentimos que no tenemos espacio”, escribieron a Gabriel Vallejo en una misiva de seis páginas. En ella proponen una escisión formal que permita a Cabal formar su propia agrupación política, como permite la ley. Si bien aseguran que apoyarán a la también senadora Paloma Valencia en su aspiración presidencial, el anuncio deja en evidencia las grietas de la derecha colombiana, que se acerca dividida a unas elecciones nacionales en las que, de acuerdo con las últimas encuestas, la izquierda lleva la delantera.
La discordia se centra en el mecanismo que definió quién, entre tres senadoras y escuderas de Álvaro Uribe, sería la candidata presidencial del Centro Democrático, el partido fundado por el expresidente de derechas. Las senadoras Cabal y Valencia, junto a Paola Holguín, se disputaban la candidatura, que finalmente se definió mediante dos encuestas, una abierta a todos los ciudadanos y otra entre los militantes. El 15 de diciembre, la agrupación anunció que la ganadora era Valencia. Aunque la política caucana intentó congregar alrededor de su victoria a sus compañeras de bancada —“Yo tengo esta candidatura, y aparecerá mi nombre, pero pertenece a tres mujeres, María Fernanda, Paola y yo”, dijo al agradecer su triunfo—, desde un principio Cabal sembró un manto de duda sobre los resultados y pidió que se hiciera pública una auditoría.
A diferencia de otras fuerzas políticas, el Centro Democrático prefirió las encuestas sobre una consulta en las urnas. Para Cabal, sin embargo, esos mecanismos son “antipáticos” y “antidemocráticos”. Aunque el partido luego reveló tanto los resultados de las encuestas como la auditoría externa, la senadora se mantiene en que el procedimiento careció de garantías y violó sus derechos políticos. Así se reitera en la carta enviada el pasado viernes y que se dio a conocer este lunes. Según el texto, “el procedimiento careció de comités de garantías electorales, reglas claras, mecanismos de impugnación o trazabilidad”, y debió ser informado y registrado ante el Consejo Nacional Electoral. “La omisión de este paso vulneró principios de publicidad, vigilancia y control electoral previstos en la ley”, añade la misiva, firmada únicamente por Lafourie, quien asegura que sigue siendo miembro de la dirección del partido hasta que lo destituyan.
Paloma Valencia, por su parte, ha salido a defender la transparencia del proceso y la legitimidad de su candidatura. En entrevistas radiales, que dio luego de que se hiciera pública la carta, la política aseguró que los resultados coincidían con otras encuestas externas que mostraban su crecimiento y que, además, contaron con la auditoría de empresas serias, lo cual descartaba cualquier interferencia externa. La continuidad de la candidatura de Valencia ahora depende de los resultados no ya de una encuesta, sino de La Gran Consulta por Colombia, una consulta interpartidista en la que se medirá con otros ocho candidatos de derecha para definir cuál será el representante de ese sector político para las elecciones presidenciales de mayo.
La salida de Cabal, una de las figuras más mediáticas del uribismo y la congresista mujer más votada en las elecciones de 2022, promete reconfigurar el tablero de la derecha, pues se especula que ya contaría con el apoyo de varios congresistas que se sumarían a su nueva colectividad. “La carta es apenas la punta del iceberg”, escribió su hijo, Juan José Lafaurie, a través de su cuenta de X. “Hay responsabilidades, trampa y mucho maltrato detrás. El país merece conocer la verdad”, añadió el abogado, envuelto recientemente en una polémica por presuntamente haber recibido subsidios destinados a campesinos de escasos recursos.
Cabal no solamente ha sido una voz más desafiante —e incluso más hacia la derecha— al interior del partido, sino que en varias ocasiones ha tenido que sobrellevar el quedar en segundo lugar, primero en 2021, cuando Óscar Iván Zuluaga fue elegido como candidato presidencial, y luego en 2022, cuando Miguel Uribe Turbay, quien murió víctima de un atentado el año pasado, fue cabeza de la lista al Senado. La elección de Paloma Valencia habría sido la señal definitiva.
Hace poco más de un mes otra renuncia había expuesto las fisuras al interior del Centro Democrático, cuando Miguel Uribe Londoño, padre del asesinado senador Miguel Uribe Turbay, se separó de la colectividad tras ser expulsado de la consulta interna, en la que iba a participar en reemplazo de su hijo, y en la que se batiría junto con las tres congresistas. Uribe Londoño, quien lideraba la intención de voto, fue apartado del proceso tras rumores sobre que se había acercado a la campaña del candidato ultra Abelardo de la Espriella, que viene liderando los sondeos de ese espectro político.
Sin embargo, el pasado viernes Uribe Londoño anunció su regreso a la contienda presidencial, esta vez a nombre del Partido Demócrata Colombiano (PDC), una colectividad de origen afrodescendiente asociada a valores de las comunidades palenqueras. En la carta en la que dio a conocer su candidatura dijo haberse sentido “maltratado” por su anterior partido, el Centro Democrático, al que acusa de haberlo abandonado y de no haberle dado suficiente trascendencia al asesinato de su hijo. El anuncio de Uribe Londoño, sumado a la salida de Cabal y al estancamiento de Abelardo de la Espriella en las encuestas promete fragmentar aún más el voto de la derecha.
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