Aguirre pretendía hacer públicas las duras críticas a Mato, Cospedal y Botella

Ignacio González frenó a la presidenta del PP de Madrid el pasado miércoles

Esperanza Aguirre está dispuesta a ser referencia crítica en el PP y quiso que su distanciamiento con el presidente Mariano Rajoy y la dirección de su partido fuera público y conocido. El pasado miércoles, después de un tormentoso comité de dirección del PP de Madrid, fue frenada en el último momento para que no explicara en la rueda de prensa posterior sus discrepancias con la estrategia del partido frente al caso Bárcenas y Gürtel, según asistentes a la reunión.

A puerta cerrada, la presidenta del PP de Madrid y expresidenta de esta comunidad descalificó a la secretaria general del partido, Dolores de Cospedal, pidió abiertamente la dimisión de Ana Mato como ministra de Sanidad y se enfrentó de forma muy agria a la alcaldesa de la capital, Ana Botella. Al acabar, demoró su comparecencia ante la prensa porque anunció que haría pública su posición.

El presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, le hizo ver la inconveniencia de trasladar al debate público lo que había sido una discusión reservada, en el ámbito de la dirección del PP de Madrid. Aguirre defendió que había que hacer pública esa postura crítica que, según su versión, supone presentar al partido en Madrid como referente de regeneración y vanguardia en la respuesta al caso Bárcenas.

Los que rechazaron esta idea estaban encabezados por el propio González y sostenían que en estos momentos sería muy grave hacer pública esa discrepancia, que supondría, además, debilitar al Gobierno de Mariano Rajoy. Aguirre terminó por admitir los argumentos de quienes querían frenarla, pero compareció en la rueda de prensa con un mensaje muy contundente que incluía propuestas no asumidas por la dirección nacional del partido, como, por ejemplo, la de las listas abiertas.

En esa reunión de la dirección del PP de Madrid estaban presentes una veintena de dirigentes del partido. No obstante, al día siguiente EL PAÍS desveló los detalles de la reunión, que incluyeron un enfrentamiento con Ana Botella por el caso Madrid Arena. La alcaldesa de Madrid defendió su gestión frente a la propia Aguirre. Ni la expresidenta madrileña, ni la alcaldesa, ni González han querido comentar públicamente estos días la accidentada reunión, con el argumento de que se trataba de una discusión interna.

El contenido sí ha provocado un profundo malestar en la dirección nacional del partido con Aguirre, por entender que es la única voz que estos días se ha salido de la versión oficial. Lamentan que no mantuviera esa posición en la reunión de la dirección del partido en la que Rajoy respondió a las acusaciones de los papeles de Bárcenas.

Sobre la ministra de Sanidad, todo el partido y el Gobierno han cerrado filas y no se conoce la voz de nadie del PP que haya pedido su dimisión. El propio presidente del Gobierno la ha respaldado en dos ocasiones en público y más aún en privado.

En todo caso, el hecho de que Aguirre pretendiera hacer pública su posición crítica es vista como el deseo de presentarse como el referente de quienes puedan estar disconformes con la gestión de Rajoy. Algo parecido a lo que ocurrió en 2008, en vísperas del congreso del PP de Valencia, al que el ahora presidente del Gobierno llegó en posición de debilidad tras perder por segunda vez las elecciones generales ante José Luis Rodríguez Zapatero.

Esperanza Aguirre en la rueda de prensa tras el Comité de Dirección del PP. / ULY MARTÍN

Cuando Aguirre dejó en septiembre la presidencia de la Comunidad de Madrid, la dirección del PP hubiera querido que abandonara también el mando del partido en Madrid. El temor, que ahora se confirma, es el de tener a Aguirre liberada de responsabilidad institucional y liderando a un sector del partido descontento con Rajoy.

La dirección del PP y el entorno de Rajoy consideran que, tras los primeros días de aturdimiento, la publicación de las cuentas oficiales y de las declaraciones de la renta del presidente han permitido retomar la iniciativa y hacer frente a las acusaciones, a la espera de lo que puedan determinar los tribunales en su investigación.

La dirección del PP tiene ya las declaraciones juradas de todos los dirigentes del partido señalados como supuestos receptores de pagos del partido. En este clima de cierre de filas, los populares entienden que el mensaje de Aguirre es abrir una grieta.

Esa brecha, siempre según esa versión, tendrá también continuidad en la batalla que se abre en el partido en Madrid, pensando en las candidaturas para las municipales y autonómicas de 2015. En el Ayuntamiento, la posición de Botella es precaria por el caso Madrid Arena y también por su enfrentamiento con la presidenta del partido, con la que discutió agriamente el miércoles. Botella cuenta con el apoyo de Rajoy y en este momento ese respaldo aumenta precisamente para no entregar su cabeza a Aguirre, clara antagonista del presidente del Gobierno y el PP.

En cambio, en el Ejecutivo autónomo, la dirección popular no se plantea el relevo de González al frente de la candidatura.