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El secreto del almacenamiento de Amazon

Nos presentamos en su gigantesca nave en Madrid y nos encontramos con una sorpresa: guardan las cosas sin ningún orden

En este almacén que Amazon abrió en 2012 en San Fernando de Henares (Madrid) se guardan alrededor de 32 millones de productos.
En este almacén que Amazon abrió en 2012 en San Fernando de Henares (Madrid) se guardan alrededor de 32 millones de productos.

En 2016, el gigante estadounidense cuadruplicó sus beneficios y se embolsó solo en España 871 millones de euros. Amazon ya se ha convertido en el principal distribuidor online en los cinco mercados: moda, electrónica, juguetes y deportes, muebles y electrodomésticos, y alimentación. Así se organiza la empresa líder en comercio electrónico...

1. Como 24 campos de fútbol

En el almacén que Amazon abrió en 2012 en San Fernando de Henares (Madrid) se guardan alrededor de 32 millones de productos. La superficie del centro es de 77.000 m2, (“equivale a 11 campos de fútbol”, ilustra Abel Tintos, responsable de relaciones públicas de la empresa). El espacio se multiplica por el apilado en alturas en lo que se llaman pick towers, torres de almacenaje. Así se alcanzan los 170.000 m2 totales. ¿Y en campos de fútbol? Tintos responde presto: 24. Al principio eran 40 empleados. “Pero en Navidad llegamos a 2.600”.

2. Control de bienvenida

Solo en el último año Amazon.es añadió a su catálogo más de 70 millones de nuevas referencias. Una ingente cantidad de productos que, cuando llegan al centro logístico, reciben un tratamiento personalizado. ¿Exceso de cariño? No va por ahí la cosa. “Nuestros empleados los examinan de uno en uno para garantizar que todos nos llegan en perfectas condiciones antes de iniciar el proceso de almacenaje”. Aquí solo se guardan los productos imperecederos (discos, libros, ropa…). Para alimentación y demás poseen un almacén en el centro de Madrid. 

3. Sin orden ni concierto

“Si organizásemos el almacén por productos o por categorías, como en un supermercado, nuestros pickers [los encargados de organizar los pedidos] tardarían mucho en completar un pedido. Porque el cliente no quiere seis pares de zapatos, sino un par, dos libros, un disco… Ir de un departamento a otro podría suponer una larga marcha”, dice Tintos. Así que aquí las cosas se van dejando en los huecos que hay en las estanterías, al azar.

4. La ruta más eficaz

Cada producto duerme el sueño de los justos en una estantería convenientemente registrada por el ordenador. “De este modo, cuando un cliente hace su pedido, el software de Amazon traza la ruta más eficaz para que el picker, o recogedor, vaya haciéndose con todos los productos lo más rápido posible”, explica Abel Tintos. Una vez que todo está en el carro, solo queda acercarlo hasta la zona de empaquetado.

 5. Una última mirada y adiós

En la zona de empaquetado, los empleados comprueban por última vez que todo está en perfecto estado. Luego el ordenador elige qué tipo de caja o de sobre se adecua más al envío. Una vez cerrado, el paquete va a la zona de envío, donde los camiones se encargan de que llegue a su destino.

El almacén de Amazon en Madrid se organiza en torno al apilado vertical. Un sofisticado ‘software’ registra dónde está cada uno de los productos. El ordenador elige el empaquetado según el número y la forma de los artículos. Amazon tiene un servicio de entrega en un día para sus clientes Premium.
El almacén de Amazon en Madrid se organiza en torno al apilado vertical. Un sofisticado ‘software’ registra dónde está cada uno de los productos. El ordenador elige el empaquetado según el número y la forma de los artículos. Amazon tiene un servicio de entrega en un día para sus clientes Premium.

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