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Tres motivos más

No entiendo otra manera de estar en el mundo si no es desde el feminismo

Kathrine Switzer cruza la meta de la maratón de Boston, 50 años después de que intentaran expulsarla por ser mujer.
Kathrine Switzer cruza la meta de la maratón de Boston, 50 años después de que intentaran expulsarla por ser mujer. AP

El miércoles, mi amiga y compañera Lucía González escribía en este mismo espacio tres razones por las que ser feminista. Desde la otra orilla del océano propongo otros tres ejemplos.

Ir al estreno de la adaptación teatral en Colombia de la serie de televisión Betty, la fea (para los que no lo sepan, la original es colombiana). 17 años después, sigue siendo una amalgama de chistes de culos, tetas y maricones. El público reía sin parar. Un amigo de Bogotá me miraba con cara de angustia durante la obra. Al final me preguntó: “¿En España no era así? Porque esto es parte del sentido del humor de mi país”.

Me reafirma como feminista la noticia del asesinato de Micaela García, una activista argentina de 21 años que luchaba por la igualdad entre hombres y mujeres. La mató un tipo que debía estar en la cárcel por violador. Me consuela que las argentinas en vez de buscar venganza sigan saliendo a la calle para recordarle al Estado que no se van a ir hasta que no haya justicia.

Acabo de convencerme de que no entiendo otra manera de estar en el mundo si no es desde el feminismo cuando veo cruzar la meta a Kathrine Switzer. Terminó la maratón de Boston con una enorme sonrisa, 50 años después de que el director de la carrera intentara expulsarla a empujones por ser mujer.

Lucía, esa sonrisa es la mejor manera de seguir luchando, de seguir creyendo.