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Alexandre Arnault, dueño del lujo con 24 años

El hijo de Bernard Arnault se postula como el heredero del gran imperio LVMH pese a que tiene hermanos mayores

De izquierda a derecha, Delphine Arnault, Maria Grazia Chiuri y Alexandre Arnault, el 3 de marzo de 2017.
De izquierda a derecha, Delphine Arnault, Maria Grazia Chiuri y Alexandre Arnault, el 3 de marzo de 2017. GTRESONLINE

Dice Bernard Arnault, magnate del lujo y consejero delegado del imperio Louis Vuitton Moët Hennessy (LVMH), que el poder no significa nada, o muy poco, si no tienes “libertad de elección”, por un lado; y si no puedes pensar y planificar en el largo plazo. Por eso cree que los políticos tienen cada vez menos poder real, y por eso gente como él, la fortuna número 14 del mundo, la segunda en Francia, tiene cada vez más.

Arnault toma decisiones pensando dónde quiere que esté su empresa en 10 o 20 años y después “formula un plan” para conseguirlo. Y la última prueba de esta demostración de poder podría ser el nombramiento de su tercer hijo, Alexandre Arnault, el mayor de los tres que tiene con su segunda esposa, la pianista canadiense Hélène Arnault, como codirector general de la reciente adquisición de LVMH, la marca de maletas alemana Rimowa. Alexandre sigue así los pasos de sus dos hermanos mayores en la empresa: Delphine, de 41 años, es vicepresidenta ejecutiva de Louis Vuitton; y Antoine, de 39, es director de Berluti y CEO de Loro Piana. Pero hay una gran diferencia: Alexandre tiene solo 24 años, y después de haber pasado que tres años a la sombra de su padre trabajando en la estrategia digital del Grupo Arnault ya ha alcanzado un puesto de alta dirección. Sus hermanos tardaron una década. Esta confianza en él ha hecho saltar las alarmas sobre si podría ser el esperado heredero, aunque Arnault, de 68 años, no haya dado indicios de anunciar su jubilación. “Cuando llegue el momento, sabré elegir al más preparado de todos ellos”, dijo hace tiempo.

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Un camino que empezó en octubre cuando LVMH anunció la compra de Rimowa —una marca con más de 100 años de historia y favorita entre celebrities como Gwyneth Paltrow— junto con el nombramiento de Alexandre. Después, a principios de enero, Arnault padre eligió a Alexandre como su acompañante en la reunión que mantuvo con Donald Trump (cuando había ganado las elecciones pero aún no había sido investido presidente) para hablar de la expansión del grupo en EE UU. El 16 de enero el nombramiento se hacía oficial y Alexandre tuiteaba en una cuenta que tenía abierta pero inutilizada desde 2009. Finalmente, la semana pasada se presentaba oficialmente como director de Rimowa en la inauguración de la primera tienda insignia de la marca en París, una fiesta en la que le acompañaron su padre, hermanos, y grandes nombres del sector como Karl Lagerfeld, Mario Testino o Bella Hadid.

Para los expertos en moda y cercanos a los Arnault, el nombramiento no ha llegado tan por sorpresa. Lleva años apareciendo en los front rows y viendo y dejándose ver en la industria. Además, Alexandre es el que más se parece a su padre, dicen, tanto físicamente como en sus intereses. Es ambicioso, serio y observador. A ambos les une su pasión por el tenis, no ser asiduos en salidas nocturnas, llevar una vida tranquila; y haber pasado por la misma universidad, L’École Polytechnique, donde Alexandre estudió un máster de Investigación e Innovación tras graduarse como ingeniero en Télécom ParisTech.

Diferencia tecnológica

Si hay que encontrar una diferencia es su relación con la tecnología. A Arnault padre no le gusta nada, de hecho, hasta hace poco aseguraba que no tenía ni email;mientras que Alexandre se autodefine como “un loco de la tecnología”. Pero en esa diferencia es en la que el magnate ha podido ver la oportunidad, ya que sabe que la marca debe ir detrás de un nuevo consumidor del lujo que es nativo digital, como su hijo. Y al ponerle al mando de Rimowa, una empresa que ha basado su progreso en la aplicación de la tecnología, Bernard Arnault deja en las manos de su hijo un claro caso de éxito en el que poder poner a prueba su conocimiento digital y de redes sociales en el que podría basarse el avance del resto de empresas del grupo después.