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Tarjeta amarilla al Estado togolés

Los ciberactivistas han obligado a rendir cuentas del dinero gastado en la participación de la selección de Togo en la Copa de África de Naciones de fútbol de 2017

Tarjeta amarilla al Estado togolés

En diciembre, la organización de la Copa de África de Naciones de fútbol de 2017 (CAN2017), que se inauguró el 14 del pasado enero, estaba recibiendo las últimas pinceladas. Muchos ciudadanos esperaban ansiosos el torneo para ver su bandera ondear en lo más alto. Para algunas de las 16 selecciones participantes, las más modestas, el torneo continental es una oportunidad inigualable de darse a conocer. Para algunos Estados, los más humildes, enviar a los combinados nacionales exige un asfixiante apretón de cinturón. Los Éperviers (Halcones) togoleses cumplen los dos criterios. La selección ocupaba el puesto 90 de la clasificación de enero de 2017 de la FIFA. Y el país aparece en el grupo de países con ingresos bajos, según la clasificación del Banco Mundial de 2016.

En diciembre, mientras el fútbol seguía palpitando en el continente con la cita futura, un grupo de ciberactivistas ideaban una campaña para exigir a las autoridades togolesas que explicasen en qué habían gastado el dinero de la selección nacional en el anterior torneo continental. Uno de los primeros mensajes de la campaña #FaisonsLesComptes (hagamos las cuentas) decía: “Hagamos las cuentas de la CAN2013, antes de lanzarnos a la CAN2017”. Los blogueros querían ver a su selección en los estadios de Gabón, pero no a cualquier precio. Y es que la participación en la anterior Copa de África de Naciones, celebrada en Sudáfrica en 2013, la factura fue elevada, y fueron sobre todo los togoleses los que cargaron con ella.

Aphtal Cissé, uno de los impulsores de la campaña, explica en un artículo la sensación cuando la selección togolesa consiguió la clasificación para la fase final de la CAN2013. La alegría en las calles y la disposición a prestar todo el apoyo necesario al combinado nacional marcaban esos momentos, según Cissé. Reproduciendo el lugar común periodístico, la selección de Togo había conseguido su billete para Sudáfrica. Sin embargo, la realidad es bien distinta de la frase hecha, el billete no se consigue ganando los partidos de la fase clasificatoria, sino que lo pagan los contribuyentes. Y así lo demostró el Estado togolés. Aprovechando la euforia, las autoridades constituyeron un comité especial para recaudar los fondos necesarios para enviar a los Halcones a la CAN2013.

Primero se llamó a las donaciones voluntarias de particulares, empresas e instituciones. Un concierto benéfico completó las medidas de recaudación de fondos en pro de la selección nacional. Sin embargo, el resultado de los jugadores togoleses fue mejor del previsto e inesperadamente se clasificaron para los cuartos de final. Los fondos movilizados se habían acabado y en una nueva oleada recaudatoria, las medidas fueron más drásticas, estableciendo tasas sobre las comunicaciones, los carburantes o el cemento, por ejemplo. “Sólo nos informaron que debíamos contribuir al esfuerzo de guerra”, se lamenta el bloguero Aphtal Cissé, que relata los hechos. Finalmente, la selección de Burkina Faso rompió los sueños de la cenicienta togolesa y la decepción se llevó consigo la euforia, pero también los detalles de esas campañas de captación de fondos y todas las responsabilidades. Cissé asegura que nunca se llegó a informar de cuánto dinero se había recaudado, cuánto se había utilizado y en qué se había gastado. Tampoco se recuperaron los precios anteriores de las comunicaciones, los carburantes o el cemento, recuerda el bloguero.

Sin embargo, toda esa operación cayó en el olvido. El balance de gastos de la CAN2013 desapareció en algún cajón para dormir el sueño de los justos, hasta que en diciembre de 2016 el Gobierno volvió a anunciar la creación de un comité especial para recaudar y gestionar los fondos que permitiesen la participación de la modesta selección togolesa en la CAN2017. Fue en ese momento cuando los activistas alzaron la voz: antes de abrir un nuevo capítulo había que cerrar el anterior, había que dejar el contador a cero y el contador era el resultado de la anterior competición.

“El principal objetivo de #FaisonsLesComptes era empujar a los gobernantes a ejercer la transparencia y respetar el sentido común. Para nosotros es inadmisible coger el dinero de la gente, sin decir siquiera para qué se ha utilizado, y volver de nuevo a quitarles más dinero”, explica Aphtal Cissé, desde Lomé. “Sabemos”, añade el bloguero, “que hay incoherencias profundas en la gestión de esos fondos. Sabemos el caos que ha habido alrededor de la CAN2013”. “Todo lo que queremos es que se presenten las cifras oficialmente, sean verdaderas o falsas. Que se presenten al menos”, concluye bromeando. Y con ese objetivo, a mediados de diciembre, un grupo de activistas togoleses, entre ellos Cissé, lanzaron la campaña. Se coordinaron primero con otros miembros de la comunidad de blogueros para animarles a generar contenidos argumentando su petición. Después recurrieron a los ciberactivistas de otras comunidades africanas, para conseguir que la acción se replicase desde diferentes países y amplificar el impacto.

11 días después llegaron los primeros resultados. Por un lado, la denuncia de la gestión de los fondos de la Copa de África de Naciones que se celebró hace cuatro años en Sudáfrica alcanzó un nuevo vuelo. Las irregularidades se pusieron de manifiesto, las que llevaron a los jugadores de la selección, por ejemplo, a dormir en el aeropuerto, según denunciaron los ciudadanos. Por otro lado, las autoridades cedieron, convocaron una rueda de prensa para presentar el balance de ingresos y gastos de la anterior Copa de África y, al mismo tiempo, las estrategias para conseguir el dinero que llevaría a los Halcones de Togo a Gabón. En esta última competición, el combinado togolés no pudo superar la fase de grupos. Camerún levantó el trofeo, el pasado cinco de febrero.

Empezaron a circular primero algunas capturas que se presentaban como extractos de las cuentas. Estos indicios intensificaron la exigencia, los medios de comunicación convencionales se habían hecho eco de la iniciativa y, al final, los dirigentes togoleses no tuvieron más remedio que enseñar sus números.

Los activistas reconocen que los resultados ofrecidos no agotan toda la demanda de rendición de cuentas. El formato de los datos y el detalle dejaban muchas incógnitas abiertas. Sin embargo, es mucho más de lo que las autoridades pretendían ofrecer quince días antes. “Las cuentas han sido presentadas por el ministro encargado de las comunicaciones y los deportes. Ha reconocido que se produjeron anomalías en el comité especial de recaudación de fondos de 2013, y eso para nosotros ya es un pequeño éxito. Nos fijamos objetivos humildes y los hemos logrado. Hemos ganado la batalla de las formas, aunque, es cierto, quedaría analizar a fondo este informe, pero esa ya es otra historia”, explica el impulsor de la campaña Aphtal Cissé, aunque las redes también han empezado a pedir responsabilidades.

La campaña y, sobre todo, la respuesta de las autoridades ha sido un pequeño paso que inicia una caminata mucho más larga. “Estamos convencidos de que el mérito de la campaña ha sido incomodar a las autoridades y, sobre todo, advertirles de nuestra voluntad para la recaudación de fondos de la última Copa de África. Tenemos derecho a pedir que las autoridades rindan cuentas y ahora saben que vamos a hacerlo siempre que lo consideremos oportuno”, comenta satisfecho el bloguero togolés.

El éxito parcial abre una nueva vía para la participación de los ciudadanos y para la transparencia de los gobernantes. Una campaña de incidencia en las redes sociales ha conseguido una reacción inmediata de las autoridades y eso en uno de los países con una de las tasas de penetración de internet más bajas del continente y del mundo. Sólo un 5,5 % de los togoleses tienen acceso a internet, según los datos más recientes, y a pesar de eso una iniciativa en las redes sociales ha puesto en guardia al gobierno. “Es cierto que el ciberactivismo en Togo”, reconoce Aphtal Cissé, “está todavía en un estado embrionario. La cultura de interpelar a las autoridades a través de las redes sociales se está construyendo poco a poco y necesitamos un poco de tiempo, audacia, y coordinación para reforzar la sociedad civil de verdad”. Sin embargo, a pesar de estar al principio del camino, parece haber cundido el ejemplo y Cissé se muestra resuelto: “Esto es sólo el principio, hemos demostrado que se podía hacer, que era posible, así que seguro que la campaña se repetirá en otros ámbitos de la gestión de lo público”.

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