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#ByeByeKabila: ultimátum en la República Democrática del Congo

Una campaña en las redes sociales prepara el terreno para un largo periodo de resistencia ciudadana

Un vendedor, sentado en una parada de autobús con una imagen del presidente Joseph Kabila en Kinshasha, RD Congo. Ampliar foto
Un vendedor, sentado en una parada de autobús con una imagen del presidente Joseph Kabila en Kinshasha, RD Congo. REUTERS

En la República Democrática del Congo los billetes y las redes sociales se han convertido en el vehículo de un mismo mensaje: #ByeByeKabila. Los movimientos sociales lanzaron el ultimátum. El 19 de diciembre finalizaba el mandato presidencial de Joseph Kabila. Durante meses la consigna ha sido recuperar la democracia, respetar la Constitución y propiciar unas elecciones en las que la ciudadanía mostrase su rechazo al presidente. Pero Kabila tenía un plan diferente construido con medidas de descrispación para desmovilizar a las organizaciones sociales, procesos de diálogo, negociaciones con la oposición e intercambios de apoyos por cargos.

El pasado 22 de noviembre, algunos de aquellos movimientos sociales que se han enrocado en un respeto escrupuloso a la Constitución, subieron un escalón. Plantearon una campaña intensiva como forma de presión a Kabila en un momento en el que eran conscientes de que ya no era posible la celebraciones de las elecciones antes de que espirase el mandato presidencial. Más bien preparaban el terreno para la siguiente etapa, un proceso de resistencia ciudadana global, a partir de esa fecha que habían considerado irrenunciable. #ByeByeKabila fue esta llamada a la acción. Ante la llegada del final del mandato de Kabila, Lutte pour le changement (LUCHA), Filimbi y la Jeunesse du Rassemblement fueron los colectivos que impulsaron la campaña pero, una vez que ésta llegó a las redes sociales, el grito se extendió entre los usuarios anónimos y con ellos, entre los ciudadanos anónimos. Ni siquiera el hecho de que el tercero de los colectivos se apease de la iniciativa diez días antes de su final, frenó la actividad en las redes.

#ByeByeKabila ha sido una apelación a la Constitución. Los impulsores han intentado movilizar a la ciudadanía en torno a la idea de que el 19 de diciembre era el momento del cambio y que si Joseph Kabila no convocaba elecciones estaba violando el marco legal congoleño para mantenerse aferrado a la silla presidencial. Al mismo tiempo, estos movimientos sabían que sólo ese incumplimiento de la Constitución podía poner de su parte a la comunidad internacional. Las redes sociales, además, eran la herramienta perfecta para elevar su reivindicación a las instituciones que podían aumentar la presión sobre Kabila. Las sanciones de la UE y los Estados Unidos se han hecho realidad. Igualmente, han intentado monitorizar las consecuencias de las protestas en términos de víctimas y detenidos.

Cartel de campaña contra el presidente Kabila difundido en redes sociales.
Cartel de campaña contra el presidente Kabila difundido en redes sociales.

Floribert Anzuluni, coordinador de Filimbi, considera que la campaña era la “consecución lógica” del posicionamiento que organizaciones de la sociedad civil y 167 ONG congoleñas habían tomado en relación al final del mandato de Kabila. “Las acciones colectivas eran una de las etapas de esta coalición”, explica Anzuluni. La cara más visible de este movimiento establece una diferencia entre la acción ciudadana y la de los políticos, ese era uno de los reflejos de la campaña. “Nosotros somos movimientos sociales y nuestro rol es de centinelas, tenemos que asegurarnos que la Constitución y la voluntad popular sean respetadas”, confiesa. Mientras explica el posicionamiento de su movimiento, repite una y otra vez que su objetivo es el respeto de la Constitución. Lo hace en un contexto en el que los procesos de diálogo entre el Gobierno y la oposición, o bien han llegado a acuerdos contrarios al mandato constitucional, como posponer las elecciones, o bien han fracasado y han acabado con los interlocutores opositores levantándose de la mesa.

La campaña transmitía convocatorias de protestas planificadas a partir del día clave, el 19 de diciembre, y proyectaba informaciones prácticas para los manifestantes, como normas de seguridad. El hilo se alimentaba también profusamente de argumentos para apuntalar este movimiento de contestación, desde los preceptos de la Constitución que legitimaban el levantamiento hasta la situación legal que se abría a partir de la medianoche de ese 19 de noviembre, siempre según la interpretación de las leyes de los movimientos rebelados.

Un bloqueo de internet anunciado

La campaña ha advertido de la amenaza de corte de las redes sociales. Una maniobra que acabó por confirmarse y que durante diez días ha establecido restricciones al acceso a la red. Como han denunciado reiteradamente organizaciones de defensa de los derechos en el universo en internet como AccesNow o Internet Sans Frontieres, el bloqueo de las redes de telecomunicaciones es una práctica al alza en situaciones de crisis políticas y sociales. No es la primera vez que ocurre en la RD Congo.

En esta ocasión la campaña #ByeByeKabila y otras movilizaciones habían puesto de manifiesto que el 19 de diciembre era el día D. Los analistas políticos ya habían señalado un riesgo real de que, a partir de esa fecha se produjese una movilización callejera masiva, una represión sistemática y, en resumen, una deriva hacia la violencia.

A través de las redes sociales se difundió una supuesta nota que la propia institución reguladora de las telecomunicaciones en el país, la ARPTC, había remitido a varios proveedores de servicios de internet. Les exigían la restricción, fundamentalmente, de la difusión de imágenes, vídeos o mensajes de voz a través de redes sociales y herramientas de mensajería instantánea como Facebook, Twitter, WhatsApp o Skype.

Las autoridades pretendían silenciar las redes a partir del 19 de diciembre, para obstaculizar el contagio de las convocatorias, pero sobre todo para impedir la difusión de las imágenes. La posible represión de las manifestaciones podía generar imágenes que dañasen el prestigio internacional del régimen. Al mismo tiempo, la épica de la protesta puede motivar las movilizaciones. Los ciudadanos se animan a sumarse a las protestas con este tipo de imágenes, un efecto que las autoridades congoleñas querían evitar a toda costa. Y frente a esta actuación de los dirigentes, la campaña también difunde mensajes y consejos a los usuarios, las herramientas y las acciones necesarias para sortear el bloqueo.

Guerra de etiquetas

Los partidarios del presidente Joseph Kabila han intentado contrapesar la acción de la campaña de #ByeByeKabila y otras etiquetas que se han lanzado durante las movilizaciones. Lo han hecho usando las mismas herramientas, intentado competir en el mismo terreno, el de las redes sociales. La confrontación más evidente se ha producido entre los lemas #YebelaMandatEsili y #MandatEzaNanu.

La primera de las etiquetas que asegura que el mandato de Kabila ha finalizado ha aparecido junto a otras como #ByeByeKabila o #KabilaMustGo. Frente a estas iniciativas han surgido colectivos de jóvenes partidarios de Kabila: #MandatEzaNanu pretendía dar un contrapunto, exponer los motivos por los cuales el mandato del presidente se mantiene en vigor y cómo Kabila esta sinceramente comprometido con la democracia. La incidencia de esta etiqueta, sin embargo, ha sido tímida.

Cartel de campaña del colectivo Lucha contra el presidente Kabila difundido en redes.
Cartel de campaña del colectivo Lucha contra el presidente Kabila difundido en redes.

No es la primera ocasión en la que la confrontación política se traslada a las redes sociales. A principios de 2016 se produjo un fenómeno similar, en el contexto de una oleada de protestas. Las quejas en la calle y en las redes sociales se desencadenaron, curiosamente, debido a la actuación de la selección nacional de fútbol y con el debate sobre la continuidad de Kabila de fondo. En esa ocasión, la guerra se produjo entre #wumela y #yebela. Los partidarios del presidente utilizaban en sus mensajes en las redes sociales, la etiqueta #wumela, que en lingala significa “permanece mucho tiempo”; mientras que los defensores de la alternancia empleaban #yebela, que significa “lo sabes”, en referencia a un lema político que recordaba a Kabila “lo sabes, tu mandato ha llegado a su fin”. Igual que en la actualidad, un análisis de la revista Jeune Afrique, llegó a la conclusión de que el impacto de #yebela había sido mucho mayor que el de #wumela.

Movilización panafricana

Como ya ha ocurrido en diversas ocasiones desde que los nuevos movimientos sociales congoleños como Filimbi y Lucha se han consolidado, durante esta última crisis han demostrado una cualidad particular, la de ser capaces de movilizar los apoyos de movimientos de otros países del continente. Lo hicieron durante la presentación de Filimbi, con la presencia en Kinshasa de militantes senegaleses de Y’en a Marre y burkineses de Balai Citoyen. Lo repitieron durante la campaña de solidaridad y petición de libertad del militante de Lucha, Fred Bauma. Los miembros de esos cuatro colectivos han recogido premios de organizaciones internacionales por su compromiso con la democratización y han recorrido instituciones internacionales explicando su apuesta por la transformación social.

Ahora a ese particular cuarteto se han sumado otros colectivos. Así, a través de las redes sociales se ha distribuido un vídeo en el que expresan su exigencia de que Kabila abandone el poder de manera pacífica activistas de ocho movimientos sociales de seis países diferentes empezando por la RD Congo y siguiendo por los antiguos socios de Senegal y Burkina, pero sumando colectivos de Camerún, Madagascar y Gambia.

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