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Cómo practicar ‘mindfulness’ con niños

Beneficios y algunas pautas de utilidad para que tú y tus hijos os convirtáis en expertos en esta técnica

El mindfulness o atención plena es una actitud frente a la vida que consiste en darse cuenta de lo que estamos haciendo, pensando y sintiendo en el mismo momento en el que eso ocurre. "Y para los niños, al contrario de lo que se cree, es bastante fácil aprenderlo y que se centren. Que entiendan el aquí y el ahora", explica Isabel, psicóloga en el E.I. El Girasol.

Las clases de las escuelas infantiles cuentan, de media, con de ocho a 12 alumnos, dependiendo del centro. Siempre, y según los expertos, hay niños más nerviosos que otros y que necesitan su tiempo para relajarse. "En clase, el mindfulness funciona muy bien con Marco", explica Núria, educadora del centro. "Primero, le explico que está nervioso, que le entiendo y que necesita pararse. Ahora, tras varias sesiones de entrenamiento, él se va a su rincón, en la colchoneta, y realiza los ejercicios o respira o se tumba o se pone a jugar...", continúa.

"Junto a la escucha activa, el mindfulness es una buena herramienta para que padres y educadores consigan calmar a sus hijos. Un dominio del autocontrol que va a tener muchos beneficios, y muy buenos, según el pequeño vaya creciendo", argumenta Isabel. "Cuando nos damos cuenta de lo que está pasando dentro y fuera de nosotros, actuamos conscientemente, y podemos elegir lo que queremos hacer y cómo queremos hacerlo. Cuanto más se practique, mejor para el niño", termina la psicóloga.

En este vídeo, te contamos todos los beneficios y algunas pautas de utilidad para que te conviertas, y tus hijos también, en expertos en mindfulness.

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