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Destinos prohibidos que nunca visitarás

Cinco lugares donde no podrás hacerte un 'selfie'

Getty Images

1.- La isla de las serpientes

Sao Paulo (Brasil)

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Salvo que seas un científico valiente y con los permisos en regla, probablemente nunca pondrás los pies en Queimada Grande, un islote de 40 hectáreas a 30 kilómetros de costa oriental de Brasil, frente al estado de Sao Paulo. Su acceso está vetado a curiosos y turistas, ya que se trata de uno de los lugares con mayor concentración de serpientes venenosas del mundo: entre uno y tres ejemplares por cada metro cuadrado. Todas son de la misma especie: yarará dorada (Bothrops insularis) una víbora de fosetas endémica de Queimada Grande. Como viven muy apretadas, disponen de poca comida y han de defender su territorio, son muy agresivas. A falta de pequeños mamíferos, se han especializado en cazar aves; como los pajarillos vuelan y pueden escaparse, su veneno es cinco veces más potente que el de sus primas continentales las terciopelo (Bothrops asper, Bothrops atrox y Bothrops jararaca). En Queimada Grande también hay un faro abandonado del que se cuenta una historia espeluznante: una noche, varias yararás consiguieron entrar por una ventana rota atacando al farero, a su mujer y a sus tres hijos pequeños. En un desesperado intento por huir, corrieron hasta su barca, amarrada al pie del faro, pero fueron mordidos por las serpientes que colgaban de las ramas de los árboles. Semanas después, los encontraron muertos a todos.

2.- El metro fantasma

Moscú (Rusia)

La estación Mayakóvskaya, proyectada por el arquitecto ruso Alexey Dushkin para el metro de Moscú. Corbis

Su existencia nunca ha sido oficialmente reconocida, es probable que se trate de una leyenda urbana nacida al calor de la Guerra Fría, pero ¿quién sabe? Muchos piensan que Metro 2 (línea D-6) existe: una red secreta de transporte subterráneo construida en la época de Stalin para el transporte de la alta jerarquía soviética y de vehículos militares.

3.- Centralia, la ciudad infernal

Pensilvania (EE UU)

Carretera destruida en Centralia, Pensilvania (EE UU).

Algunos la conoceréis por los videojuegos de Konami; otros habréis visto las películas, o leído los cómics. Hablo de Silent Hill, la colina silenciosa. Christopher Gans y Roger Avary, los guionistas de la saga sobre este pueblo fantasma donde siempre hay niebla y suceden cosas extrañas, se inspiraron en la historia real de Centralia, una pequeña ciudad minera de Pensilvania fundada en 1841 alrededor de una mina de carbón. El 27 de mayo de 1962, mientras un equipo de limpiadores quemaba residuos en el basurero, una veta de más de 13 kilómetros de largo prendió fuego. El incendio se propagó rápidamente por la superficie y el subsuelo devorando las entrañas del pueblo. Aunque los fuegos exteriores fueron controlados por los bomberos, bajo tierra sigue activo. Y los ingenieros de minas calculan que podría seguir ardiendo al menos durante otros 250 años más. Las emanaciones tóxicas obligaron a desalojar Centralia en 1984 y a reubicar a los vecinos en otros lugares. Todd Domboski, un chico de 12 años, murió al caer por una grieta que se abrió de repente bajo sus pies. Dicen que aún se le ve por allí, paseando por la vieja carretera, entre la niebla.

4.- Archivos mormones de Granite Mountain

Little Cottonwood. Utah (EE UU)

En los túneles excavados en la roca de esta montaña se guardan los archivos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, también conocidos como mormones: millones de registros genealógicos de habitantes de todo el planeta. Los tuyos también están.

5.- Mausoleo del primer emperador

Xian (China)

Mausoleo del emperador Qin Shi Huang. Wikimedia

A 35 kilómetros al este de Xian (capital de la provincia de Shaanxi), en el interior de una colina artificial de más de 50 metros de altura, se esconde desde hace 2.200 años uno de los mayores misterios arqueológicos: la tumba del emperador Qin Shihuang (259-210 antes de Cristo), el unificador de China. El Gobierno de Pekín niega el permiso para excavar, argumentando que hoy por hoy, no existe una tecnología que permita conservar lo que pueda encontrarse. También hay miedo de las trampas mortales que puede esconder la tumba. ¿Qué hay dentro? El historiador chino Sima Qian (145-90 antes de Cristo) describe un lugar fantástico: "los obreros construyeron en la tumba palacios a escala, pabellones y estancias oficiales, y la llenaron de finas vasijas, piedras preciosas y otras rarezas. Los artesanos recibieron orden de instalar ballestas accionadas mecánicamente para disparar a cualquier intruso. Se reprodujeron las vías fluviales, los ríos Yangtsé y Amarillo, e incluso el gran océano, y por ellos circulaba mercurio. En el techo se emplearon perlas brillantes para representar las constelaciones, y en el suelo se plasmó la tierra con figuras de pájaros de oro y plata, y árboles grabados en jade. Las lámparas se colmaron con aceite de ballena para que ardieran hasta la eternidad".