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Portugal, un 50% más estrellado

La isla de Madeira es la gran triunfadora con la entrada de William y el segundo reconocimiento para Benoît Sinthon , pero el país aún no tiene ninguno con tres estrellas

Hotel The Yeatman, frente a Oporto, cuyo restaurante ha recibido la segunda estrella Michelin.

La explosión del turismo en Portugal se refleja más temprano que tarde en la mejora de hoteles, de sus casas y sus parques y, finalmente, en la calidad de sus restaurantes. En solo un año, la Guía Michelin ha sido generosa, pues si el pasado año solo otorgó una nueva estrella a la gastronomía lusitana en este han sido siete.

En el caso de los espacios que se merecen alguna estrella el aumento ha sido del 50%. Han pasado de los 14 restaurantes portugueses existentes a 21. De los 11 establecimientos que tuvieron una estrella en la anterior edición de la guía, a los 18 restaurantes de la de 2017 gracias a la distinción de la Casa de Chá da Boa Nova en Leça da Palmeira, una de las primeras obras del arquitecto Álvaro Siza, recientemente restaurada, y que ahora acoge la creatividad del cocinero Rui Paula. En la lista de establecimientos con una solitaria, pero preciada estrella entran también William (en Funchal, la capital de Madeira), L’And Vineyards (Montemor-o-Novo), Antiqvvm (Porto) y el restaurante del español Sergi Arola en el resort de lujo Penha Longa de Sintra.

La ciudad de Lisboa, muy escasa de estrellas hasta ahora con solo tres locales distinguidos, amplía la oferta con Alma, dirigido por Henrique Sá Pessoa, a quien el cambio de situación del barrio de Santos al Chiado le ha sentado muy bien; el otro es el Loco, de Alexandre Silva, que, como indica su nombre, rompe con algunos protocolos gastronómicos y de la clásica urbanidad en la mesa.

El chef Benoît Sinthon.

Los críticos de la guía francesa casi han doblado los restaurantes portugueses con dos estrellas. Hasta 2016 había solo tres (Belcanto, en Lisboa; Ocean en el hotel Vila Vita Parc en Porches y el Vila Joya en Albufeira) y ahora serán cinco, gracias a los ascensos del restaurante del hotel The Yeatman, y de Il Gallo D’Oro, en Funchal.

La isla de Madeira es la gran triunfadora de esta edición con la entrada del William y la segunda estrella para Benoît Sinthon, el cocinero francés que por amor cambió Marsella por Funchal, la patria chica de su pareja. Entre sus platos únicos destaca el Balón de Oro en honor al madeirense más ilustre, el futbolista Cristiano Ronaldo.

Con estas distinciones, José Avillez deja de ser el único cocinero portugués con dos estrellas por un local —Miguel Rocha Vieira tiene tres por tres restaurantes—. Avillez, el renovador de la cocina nacional, discípulo de Alain Ducasse y Ferran Adrià, ha ampliado su imperio a siete restaurantes, aunque el único distinguido sea el Belcanto. Al liderazgo gastronómico de Avillez se le une Ricardo Costa, chef del The Yeatman en Vila Nova de Gaia, con vistas privilegiadas sobre Oporto y una cocina basada en las tierras del Duero y, en especial, de sus vinos. Los otros dos chefs del país con dos estrellas son extranjeros: el alemán Hans Neuner (Ocean) y el austriaco Dieter Koschina (Vila Joya).

La cosecha anual ha sido buena para la gastronomía portuguesa, pero aún, en plena expansión, le queda mucho recorrido y, sobre todo, un reto por cubrir: un restaurante con tres estrellas.