El primer crucero entre La Habana y Miami, en el aire
Una norma que impide a los cubanos regresar a la isla por vía marítima amenaza el viaje

La reanudación de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba puso fin a uno de los últimos residuos de la guerra fría, el combate ideológico entre capitalismo y comunismo que marcó el siglo XX. Tras más de medio siglo de beligerancia, los dos países vecinos están dando pasos (más el Gobierno de Barack Obama que el de Raúl Castro) para que la normalización sea completa. Pero desmontar el muro legal que se creó en la etapa de hostilidad no está siendo tarea sencilla. Para Cuba, es clave el levantamiento del embargo que todavía pesa sobre la isla, una decisión que solo puede adoptar el Congreso de EE UU. Y para la Administración americana es fundamental que Cuba avance hacia un régimen democrático y de libertades, como señaló Obama en su histórica visita a La Habana el pasado marzo.
Otros pequeños capítulos demuestran que el camino está lleno de trabas que deberán resolverse con el tiempo. Un ejemplo es la polémica que se ha suscitado en torno a la línea de cruceros que va a unir Miami y Cuba por primera vez en más de cinco décadas. Inicialmente, la compañía Carnival se negó a vender billetes a los ciudadanos que nacieron en la isla y residen en EE UU, lo que desató las iras de la numerosa comunidad cubana de Miami. La empresa alegaba que estaba atada de manos por una ley que impide a los cubanos regresar a la isla por vía marítima, aunque sí pueden hacerlo en avión.
Dos de los afectados presentaron una demanda por discriminación contra Carnival, a la que acusaron de plegarse al Gobierno cubano. La Administración de Obama también censuró la actitud de la compañía, que poco después ha rectificado su decisión de marginar a los cubanoamericanos en la venta de pasajes. El primer viaje está previsto el 1 de mayo, pero Carnival ya ha advertido de que lo retrasará si para entonces el Gobierno de Raúl Castro no ha cambiado la peculiar norma que impide a los cubanos volver a su tierra por el mar. Son las cosas de una guerra fría extinta, pero que aún da coletazos.


























































