La prevención es vital
Cuando un accidente se produce es porque han concurrido en un mismo momento varios aspectos imprevisibles o en los que nadie había reparado. Dos desgraciados hechos han tenido lugar en las carreteras españolas. El atropello de ciclistas en Pontevedra y el vuelco del autobús que transportaba a jóvenes Erasmus de Valencia a Barcelona. Tras el primero, el conductor ha perdido su permiso de circulación y tras el segundo, el insuperable dolor de un padre le ha hecho solicitar condiciones de máxima seguridad en los desplazamientos colectivos. Desgraciadamente, y a pesar de sus consecuencias trágicas e irrecuperables, ambos casos serán tratados como solo eso, accidentes. Porque la victimización de más personas intentando depurar responsabilidades tiene poco sentido y solo generará más dolor. Y porque en nuestro país cuantificar el grado de previsibilidad y prevención no suele ser fácil.
Pero no debieran caer en saco roto las palabras del padre de Serena Saracino, quien lo hubiera dado todo por volver a abrazarla. Lo importante es prevenir, aunque cueste dinero. De lo contrario seguirán siendo solo eso, imprevisibles accidentes.— Luis Alberto Rodríguez Arroyo.


























































