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Fangoria: "Los progres de hoy serán las petardas de mañana"

Alaska y Nacho Canut desafían de nuevo a las marisabidillas que odian su fórmula para triunfar: pensar siempre en futuro. Su nuevo disco, 'Canciones para robots románticos', se publica este viernes

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Foto: Pablo Zamora  Flores: Elisabeth Blumen  Maquillaje y peluquería: Juan Bautista Cucarella

Foto: Pablo Zamora / Flores: Elisabeth Blumen / Maquillaje y peluquería: Juan Bautista Cucarella

Cuando el marido de Sally Lippman murió, ella decidió sacar a bailar su viudedad por el Studio 54. A partir de entonces, aquella neoyorquina septuagenaria pasaría a los anales de la cultura de club como Disco Sally (La Disco Sally para Alaska y Nacho Canut, tan dados a articular los nombres propios); la mítica matriarca que acabó feneciendo de un paralís en plena pista de baile. Pues bien, la Disco Sally no solo da título al primero de los 12 temas que componen Canciones para robots románticos (Warner), el nuevo disco de Fangoria, sino que su figura simboliza el tema de la edad que sobrevuela en todo momento esta entrevista. Poco importa: Alaska (52 años) y Canut (58) permanecen como iconos inamovibles una generación tras otra.

Les acompañan Mario Vaquerizo -estrella mediática, maridísimo y representante- y Juanba Cucarella -maquillador de confianza-, que intervienen en la sesión con toda la confianza. Porque Alaska y Nacho, desde la Transición hasta hoy, no son dos; son un clan. "Ya que vas a ser de una familia, mejor que sea de una familia gitana, ¿no?", ironiza Nacho. "Pero hay una cosa", puntualiza Alaska, "la familia gitana de verdad es 'si yo hoy gano 5.000 euros, comemos todos de ahí'. Nosotros no somos así. Nacho y yo tenemos una empresa y luego yo tengo otra con Mario. Cada trimestre nos sentamos religiosamente a hacer cuentas: 'este ticket es tuyo, dame el recibo de ese taxi que te lo devuelvo'. Y eso no es nada gitano".

"Si llego a saber que para ser gay te tenía que gustar Mónica Naranjo, no me hago gay"

Nacho Canut

Hay cosas que desafían aquella sentencia filosófica de que todo pasa y nada permanece. Y Alaska y Nacho son una de ellas. Documentarse para entrevistarles es enfrentarse, directamente, a la Historia de España. Son patrimonio nacional. Que a ti te caigan mejor o peor es irrelevante. Fangoria llegan, vuelven o están de vuelta y media con un disco cargado de canciones que son carne de after, de feria de pueblo y de festividades del Orgullo. No podía ser de otra forma.

Hagamos un poco de arqueología. Tú, Alaska, en un programa de televisión de 1981 llamado Esta noche decías: “Odio a los niños. No solo son insoportables sino que acabarán desplazándome. Ellos, en diez años, tomarán mi puesto”. Pues han pasado 120 años y aquí estamos.

Alaska: Qué poca visión de futuro tenía entonces.

Nacho: Porque no has tenido niños que te quiten el puesto.

Así que eso de que siempre va a haber alguien más joven bajando la escalera detrás de ti no se os puede aplicar.

Alaska: Ay, mira, no sé. Lo mismo en 2016 por fin pasa.

En aquel mismo programa, decías: “Aspiro a ser multimillonaria. Me importa más el dinero que la fama”.

Alaska: Bueno, sí, claro.

Nacho: Por supuesto. El dinero compra la fama.

Nacho Canut. Foto: Pablo Zamora.

Nacho Canut. Foto: Pablo Zamora.

Alaska: Además es que con la fama puedes hacer o no cosas que te convengan; pero con el dinero seguro que haces cosas que te convengan a ti, a los demás... lo que te dé la gana.

Tú, Nacho, el año pasado dijiste en el programa online ‘Tea Party’ de Google +: “La vejez es la nueva homosexualidad. Está mal vista. Tienes que hacerte el joven todo el rato”. Y bueno, ¿un homosexual viejo? ¿Eso es lo peor que se puede ser?

Nacho: Claro. ¿Cuántos viejos viven dentro del armario?

Alaska: Madonna.

Nacho: Madonna, sí. Esa señora seguro que está en su casa pensando: 'No quiero hacer más pole dancing. No quiero salir más en tanga tocando la guitarra eléctrica. Quiero ser una señora de 60 años, que es lo que soy. ¡Quiero ser una yaya!'. Y si te vas a cualquier festival, ¿cuánta gente de esa edad está tocando para un público que podrían ser sus nietos?

Alaska: Pues nosotros.

Nacho: Pero somos como Leonard Cohen, que es un señor mayor y tal. No como como Bono, todavía con las gafas de sol.

Alaska: Pero a mí eso me resulta tierno. Me resulta tierna la Disco Sally.

Nacho: ¿Y cómo acabó la Disco Sally? Mal. Pisoteada en el Studio 54. Muerta. A ver, que sí, que la Disco Sally fue la primera mujer que con esa edad estaba en una discoteca en la década de los 70. Fue una pionera.

Alaska: Pero ahora hay mucha Disco Sally.

Nacho: Ahora sí. El siglo XXI es el de las Disco Sally. Es la edad que más predomina en el mundo. Dentro de poco los teenagers van a ser una minoría y les harán bullying las Disco Sally.

Otra de las canciones del disco se llama La nostalgia es una droga. ¿En qué términos estáis vosotros con la nostalgia?

Nacho: La nostalgia es una droga dura y adictiva a la que nosotros no le damos.

"Somos muy solidarios. Con nosotros mismos y con nuestro pasado. Vivimos de puentes, como la Warhol"

Nacho Canut

Alaska: Pero la vemos a nuestro alrededor. Tú puedes entender a alguien de nuestra edad que, como ahora su vida es una mierda, confunda habérselo pasado muy bien cuando tenía 20 con que aquel momento era mejor. Pero es sorprendente que gente más joven se lamente por un pasado que cree mejor.

El título de otra canción, La marisabidilla, el escorpión y la que quita la ilusión, me recuerda a una frase que yo solía decir: ‘El maricón que quita la ilusión’...

Nacho: ¡Claro! Ya nos lo dijo Mauro Canut -hermano de Nacho y compositor- que era una frase tuya. Es que así se llamaba la canción. Pero 'el maricón' se quedó por el camino.

Es que siempre hay un maricón que llega y te dice ‘eso ya lo hacía yo en los 90’.

Alaska: O sube un plato a Instagram solo para decirte: 'Pues no se llama como tú dices y yo lo preparo asá'. Pero, ¿te he preguntado? Esa canción tiene una línea argumental que hila con otras canciones nuestras. Esa figura del maricón que te quita la ilusión ha estado siempre con nosotros y ha ido evolucionando según lo han hecho los canales a través de los cuales nos ha quitado la ilusión. Tenemos Criticar por criticar, que es de la época de las que comentaban en los foros…

Nacho: Pero de los Pegamoides tenemos ya canciones que hablan de eso, como Las hienas que se ríen de mí.

Alaska: Sí, siempre hemos sentido la presencia de la hiena, de la marisabidilla.

Alaska. Foto: Pablo Zamora.

Alaska. Foto: Pablo Zamora.

Nacho: Del maricón que te quita la ilusión. También tenemos aquella otra que dice "Las walpurgis ['brujas' en la mitología nórdica] te van a llamar". Era de cuando el teléfono móvil, de cuando te ponían un mensaje diciendo 'has salido horrorosa en la portada de tal'. Ahora es el maricón que te quita la ilusión.

¿Y cómo lleváis lo de estar tan hiperdocumentados? Dais para un curso entero sobre vosotros en el IED.

Alaska: Pero es que eso está muy bien. Yo lo tengo todo guardado. En discos duros y en papel. Pero no lo voy a mirar, me da pereza. Si fuera el archivo de Sara Montiel, pues aún. Pero está muy bien que cada vez que vemos algo no sea como otros grupos que les ponen imágenes del pasado y reaccionan como 'qué vergüenza cuando en los 80 llevábamos esa ropa en las portadas'. Nosotros no tenemos vergüenza por nada.

El caso es que lleváis más de 30 años diciendo lo mismo pero siempre de una manera diferente.

Alaska: Pues debe ser.

Nacho: Porque somos muy solidarios. Con nosotros mismos y con nuestro pasado. Vivimos de puentes, como la Warhol.

Pero si lleváis ya más años que la Warhol.

Nacho: Bueno, pero la Waters ahí sigue. Y hasta hace nada teníamos a la Bowie. Es una pena que se nos haya ido.

¿Cómo os ha afectado la muerte de Bowie?

Nacho: Vamos a ver, no estamos hablando de que se haya muerto un familiar, pero claro que nos ha entristecido la noticia. Al fin y al cabo, nosotros nos conocimos escuchando a Bowie.

Alaska: Es uno de nuestros referentes. Éticos y estéticos. Su música, su look, su filosofía... Sin él no seríamos lo que somos. Encarna a la perfección nuestro concepto de qué es un artista.

Tengo que preguntaros por las nuevas dos Españas, la de Podemos y Ciudadanos, ¿no os produce cierto ‘déjà vú’?

Nacho: Yo estoy súper a favor. Cambio, cambio. El momento progre, como de la Transición, lo hemos sufrido ya. Ese de 'sois unas petardas y unas frívolas'.

Foto: Pablo Zamora

Foto: Pablo Zamora

Alaska: Los momentos de transición política son para nosotros como momentos de hibernación. No vamos con el flow.

Nacho: No estamos con el poltergeist. Perdón, con el zeitgeist. Pero vamos, que tranquilos, que este momento progre ya lo hemos vivido y pasa. Pasó. Las progres de hoy serán las petardas de mañana. Y no hay problema.

Alaska: Serán las petardas y las lideresas. Y eso está muy bien. Dicho todo esto, es normal que en el siglo XXI estemos hablando de líderes nuevos. De gente que va a la televisión y se desenvuelve igual de bien en el debate de La Sexta que en Qué tiempo tan feliz, de María Teresa Campos.

Nacho: De gente que habla inglés.

Alaska: Sí, estamos súper a favor de estos chicos nuevos.

¿Estéticamente también?

Alaska: Ah, no. Ahí no vamos a ninguna parte. Su momento Ziggy Stardust no ha llegado para nosotros. El día que baje David Bowie de un platillo volante nos subiremos a esa dictadura con gusto, pero no ha llegado.

Nacho: Estéticamente esto es un desierto. Pero, vamos, que mira EE UU, menuda oferta.

Alaska: Pero es que la política es así.

Nacho: Bueno, mira, de pronto surge un chulazo como el griego… [Alaska y esta periodista gritamos: "¡Varoufakis!"]. Eso sí. Son esos momentos puntuales. A ver, hay un político catalán independentista que está bastante bueno. Y que es nadador. [Se refiere a Raül Romeva, consejero de Carles Puigdemont].

Alaska: Y Alberto Garzón es mono.

Hablando de cambios: la llamada cultura gay, ¿por qué se ha diluido en algo tan zafio? ¿Quién se acuerda de Stonewall teniendo Telecinco?

Foto: Pablo Zamora

Foto: Pablo Zamora

Alaska: En Londres, adonde vamos a grabar desde hace diez años, hubo un día, no sé con cuál disco, que Nacho dijo: "El cerebro humano tiene una capacidad limitada de escuchar Locomotion, de Kylie, y la hemos superado".

Nacho: Kylie, sin ser culpa suya, ha hecho mucho daño al mundo gay.

Alaska: No, lo que pasa es que esto no se ha regenerado. Vas a Chueca y siguen poniendo a ABBA, que está muybien, pero…

Nacho: A ver, yo de pequeño creía que Iggy Pop era gay. Y no voy a decir que me hiciera gay porque me pareciera guapo, pero sí. Si llego a saber que me tenía que gustar Mónica Naranjo, digo 'no, no me hago gay'.

Alaska: Además es que se han creado leyes absurdas de que si eres gay te tiene que gustar Alaska o Mónica Naranjo. Y no.

Una constante de Fangoria está en uno de vuestros nuevos títulos: El tiempo lo pone todo en su sitio. A vosotros, hasta nuevo aviso, el tiempo os ha dado la razón.

Nacho: La verdad es que sí. Mira, vamos a festivales desde el año 93, y nos pasa mucho que siempre hay un grupo que es el grupo revelación y que te mira por encima del hombro. Y siempre decimos: 'El tiempo lo pone todo en su sitio'.

Alaska: Tiene mucho que ver con nuestra canción Miro la vida pasar. Nos gusta mucho estar sentadas así, mirando.

Nacho: Es el refrán andaluz ese de 'siéntate a la puerta de tu casa y verás el cadáver de tu enemigo pasar'.

Alaska: Esto es de muy reviejas, que es lo que somos, claro.

Nacho: En los festivales somos muy de sacar la silla y sentarnos en la zona VIP a mirar. Ahí sí se ve la vida pasar. Ves a todos los grupos del momento, la que es simpática, la antipática... Somos muy gitanonas. Lo bueno es que tuvimos nuestra segunda sallyed, nuestra segunda juventud, en los 90. Llegamos al mundo indie ya sabiendo.

Alaska: Siendo marisabidillas.

Nacho: A las tontas de los 80 ya las teníamos vistas y en los 90 conocimos a las nuevas tontas, a the new tontas. Entonces ya era fenomenal porque dijimos ‘anda, mira, otra vez’.

Para acabar, al final del día y por muy raras que os pinten, ¿no sois más normales que normales?

Alaska: Solo sabe que somos normales la gente que nos sigue. La mayoría de la gente no está pendiente de nosotras. Hay muchos mundos y pensamos que el nuestro es el que existe, pero no, vivimos en un micromundo, que sí, coexiste con otros, pero con independencia.

Nacho: A mí la experiencia me dice que el mundo real es una fuente inagotable de disgustos.

Alaska: Cuánta razón, amiga.

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