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Este es el superhéroe que el mundo estaba esperando

'Deadpool' ha revolucionado Internet con un vídeo sobre la autoexploración genital. Hablamos con Ryan Reynolds para conocer al superhéroe más obsceno y cruel de Marvel

Abril de 2015. Un desguace a las afueras de Vancouver. El mercenario Deadpool se pega con un tipo gigante, Coloso. O gigante será tras los efectos especiales. En ese momento es solo un doble, grande pero de medidas humanas, que tiene que soportar los chistes de su contrincante. Esa es su estrategia: cabrear y agotar por verborrea irónica. "Deadpool es cruel e incapaz de cerrar su boca. El resto de personajes harían lo que fuera con tal de callarle", dice Tim Miller, director de la película que llevará por fin a uno de los antihéroes más salvajes de Marvel a la pantalla.

Su esencia políticamente incorrecta queda reflejada en el primer vídeo viral que ha protagonizado Deadpool. Su presentación masiva no ha tenido lugar en un espectacular tráiler, sino en un vídeo sobre la exporación genital. Ha sido por un buen motivo: prevenir el cáncer de testículos. En el vídeo, titulado Tócate esta noche, Reynolds tira de ironía y doble sentido para hablar de un problema real. Ha superado el millón de visitas en apenas unos días.

"¡Corten!", grita Miller. Ryan Reynolds se quita la máscara con la que respira con dificultad y no ve con claridad y viene hacia un tenderete improvisado entre barcos y camiones abandonados. "¿Queréis tocarlo?", es lo primero que dice al entrar. Solícito y orgulloso de ese estrecho traje rojo y negro, con el que ir al baño es toda una experiencia. "No es mi pijama, pero me he acostumbrado", aclara Reynolds. "No seas modesto", le corrige Miller. "¿Lo habéis tocado? Es todo él, no hay músculos falsos debajo como en la mayoría de los trajes de superhéroes de hoy. Es todo Ryan. Era imposible hacerle parecer más grande de lo que ya es en realidad". El actor se ríe. Últimamente está más acostumbrado a que se rían de su físico. "Los mejores chistes de la película –dice Miller– son sobre lo feo que es".

Después de una vida como famoso novio/marido de (Alanis Morissette, Scarlett Johansson y ahora Blake Lively), carne de comedia romántica (La proposición) y fracaso como enmascarado (Linterna Verde), Reynolds parece haber encontrado su horma en Deadpool. "Tengo el mismo sentido del humor cruel que él, y me sale en los peores momentos. Soy terrible en funerales, todo lo que se me ocurren son chistes", explica.

Reynolds en el papel que más le hemos visto, el de galán vende-colonias

El actor canadiense se obsesionó con el personaje en 2004. "Me pareció algo tan único y diferente dentro del género de superhéroes: es un enfermo de cáncer, con una cara horrible que se dirige continuamente a la audiencia y se ríe de su propia tragedia", dice. Por reírse se ríen hasta del propio Reynolds y de su pasado fallido como héroe en Linterna Verde y en su primera aparición como Deadpool aseado en Lobezno.

Cartel promocional de 'Deadpool'

En 2010 tenían el primer borrador de guión, escrito por Rhett Reese y Paul Wernick (Zombieland), pero los estudios no lo veían. Por suerte, alguien lo filtró, y los fans se volvieron tan locos que Fox les dio "un presupuesto justo" ("Lo que se gastan en X-Men para catering") que han repartido bien entre escenas de acción, cameos y buena música. La elección para el tráiler de Shoop, de Salt-N-Pepa da una idea de por dónde irán los tiros. También suena Wham!. "La música es fundamental en la peli. Y casi todas las ideas vinieron de Ryan", dice Miller. En cuanto a los cameos, serán reducidos. La pela es la pela. Y que se sepa solo les ha dado para Morena Baccarin (Homeland) como la heroína y novia ex prostituta de Deadpool, Vanessa/Copycat. Y para la ex luchadora Gina Carano como Polvo de Ángel.

El resto se lo lleva la acción, entendida como batalla contra colosos y otros villanos; y como acción sexual. Mucha acción sexual. "A veces pensábamos que era demasiado, pero al estudio le encantó", dice el actor, que para esas escenas se quita el traje, pero tiene que ponerse el maquillaje de quemaduras y cicatrices. "Como un pañal mojado en la cara", resume gráficamente este padre orgulloso. "No dejaré ver esta película a mi hija hasta que cumpla los 18". Y probablemente no bromea. "Es muy obscena. Como yo –masculla–. Pongo mi cara de bueno para vosotros".