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Solo un buen año

Las cifras de 2015 no significan que la batalla contra el paro se haya ganado

La encuesta de población activa (EPA) correspondiente al último trimestre del año pasado confirma la tendencia observada desde 2014 y vuelve a hacer de 2015 el mejor desde el inicio de la crisis. El paro ha seguido disminuyendo, en 678.200 personas en el conjunto del año, y aumentando el empleo, creándose 525.100 puestos de trabajo en los últimos 12 meses. Ambas cifras son consecuentes con un ritmo de crecimiento de la economía superior al promedio de la eurozona, probablemente en torno al 3,2%.

Verificados esos favorables registros, sería un error echar las campanas al vuelo y considerar que la batalla contra el desempleo está ganada. El mantenimiento al día de hoy de una tasa de paro del 20,9% necesariamente obliga a la prudencia y a no desplazar de las prioridades políticas la lucha contra ese desequilibrio. En mayor medida si se toma en consideración el descenso de la población activa, que se ha reducido en los últimos 12 meses en 153.200 personas, hasta las 22.873.700. Además, al final del año pasado eran 1.556.600 los hogares en los que todos sus miembros estaban desempleados.

Tampoco invita a la complacencia esa amplia proporción de los 4,8 millones de parados que tardarán mucho tiempo en encontrar empleo, si es que llegan a hacerlo. No solo las cifras absolutas de desempleo, sino el paro de larga duración, que sigue siendo en nuestra economía muy superior al promedio de las avanzadas. En realidad, del total, 2,7 millones llevan al menos un año sin encontrar trabajo.

La bondad de ese comportamiento del mercado laboral ha de ser igualmente relativizada al considerar indicadores expresivos de la calidad del empleo creado. La excesiva temporalidad de los contratos, la precariedad y falta de confianza en su mantenimiento o la remuneración media de los mismos permiten que se produzca esa asimetría con que se perciben los registros macroeconómicos por las autoridades y la mayoría de la población. De los empleos creados en 2015, 335.100 se amparan en contratos temporales, frente a los 170.600 de carácter indefinido. En el conjunto del mercado, la tasa de temporalidad es del 25,6%, 1,4 puntos porcentuales más elevada que en el pasado año. También se sitúan en máximos históricos los empleos a media jornada, un 15,7% del total.

En conjunto, el panorama que ofrece el mercado laboral está todavía muy lejos del existente en diciembre de 2007, antes de que la crisis llegara a la economía, cuando la tasa de desempleo se igualó en el 8% al promedio europeo. No será fácil volver a una situación similar, aun cuando el crecimiento en 2016 fuera el previsto, en torno al 2,7%. La prudencia en la creación de empleo por las empresas se ajustará a unas expectativas que no son ahora precisamente más favorables.

El entorno global se ha deteriorado no solo como consecuencia de la debilidad de las economías emergentes, protagonistas del crecimiento mundial en los últimos años, sino también por la marcada inestabilidad financiera con que se ha iniciado el año. La prolongación de la interinidad política tampoco favorecerá el aumento de la inversión empresarial, condición necesaria para que esos registros favorables de 2015 se repitan este año.