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¿A qué suena la comida?

Platos sonoros, la conexión asiática o José Andrés forman parte de la segunda jornada de Madrid Fusión 2016

Tres violinistas afinan sus instrumentos en el hall del Palacio Municipal de Congresos de Madrid ante los sorprendidos ojos de los asistentes a la segunda jornada de Madrid Fusión 2016. “Será cosa de la post vanguardia”, bromea un chico con el lema de la catorceava edición del evento grastronómico. Los músicos han venido de Asturias y forman parte de una sorpresa que José Andrés quiere dar al público tras su esperada intervención: “Los cocineros pueden dar de comer a los pocos, pero deben estar involucrados en dar de comer a los muchos".

La intervención del cocinero y empresario ha tenido lugar justo después de que se presentara al mundo la primera edición de Madrid Fusión Manila. Por primera vez, el evento sale de Madrid para viajar a Asia (del 7 al 9 de abril de este año). “Contaremos con un elenco de chefs inmejorable con personas como Margarita [Forés , nombrada mejor chef de Asia]”, introdujo José Carlos Capel, presidente de Madrid Fusión. “Esto es un umami muy serio”, se promocionaba la cita. Umami significa sabroso en japonés.

“Esto parece Fitur”, se quejaba un asiduo a la convocatoria. Con todas las entradas vendidas en la jornada del lunes y el aforo completo en la de hoy, el evento grastronómico más relevante del mundo estaba hasta los topes. “Mucha gente y poca comida”, añadía el mismo personaje. Tras él, un prestante camarero de Solan de Cabras seducía a unas chicas con su sonrisa y varias botellas de agua. Aparte del congreso, del intercambio de ideas y tendencias culinarias, Madrid Fusión es un lugar ideal para practicar el networking.

No ha habido grandes novedades ni aspavientos en las jornadas de hoy, pero sí una consolidación de lo que podría ser la segunda revolución gastronómica global que comienza en España. Si Ferrán Adriá fue el inspirador de la primera, que duró hasta 2006 y se centraba en el perfeccionamiento de la técnica, actualmente Dabiz Muñoz desde la cocina de DiverXo le toma el relevo como líder de la post vanguardia.

“La tecnología nos va a abrir un mundo de sensaciones y experiencias”, opina el artista Neil Harbisson, colaborador de Jordi Roca. Se mueve por el evento con una antena que conecta con su cerebro y que le ayuda a distinguir los colores mediante vibraciones. Trabaja con Roca para elaborar platos audibles o composiciones comestibles y, mañana a las 14.00, lo explicará ante el auditorio. Parece que la investigación gastronómica no tiene techo; ahora la comida también tiene banda sonora.

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