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La revista literaria panafricana que revoluciona el mundo editorial

En poco más de dos años, la publicación Jalada se ha convertido en un referente

En sus antologías ha roto tópicos hablando de erotismo, afrofuturismo o lenguas nacionales

El escritor keniano, Moses Kilolo, redactor jefe y miembro fundador de Jalada.
El escritor keniano, Moses Kilolo, redactor jefe y miembro fundador de Jalada.

Jalada quiere decir, en swahili, biblioteca o archivo. Pero más allá del significado de la palabra, Jalada es un colectivo de escritores africanos que ha hecho saltar por los aires todos los estereotipos relacionados con el ámbito literario del continente. Sus miembros y sus impulsores han interpretado perfectamente los nuevos vientos que soplan no sólo en las letras africanas sino en las de todo el mundo. En poco más de dos años de vida, su magacín literario, titulado como el colectivo, se ha convertido en un referente literario y en uno de los actores que están renovando el panorama al sur del Sahara. Han abierto una puerta y han superado un obstáculo, el que dificultaba a los autores ver editados sus trabajos.

En junio de 2013 se celebró en Nairobi (Kenia) un taller de escritura organizado por la editorial independiente keniana Kwani? en colaboración con la prestigiosa revista literaria británica Granta y el British Council. Y de allí surgió el colectivo Jalada formado, originalmente, por 18 escritores procedentes de Kenia, Uganda, Zimbabue, Nigeria y Sudáfrica. Ahora, son ya 24 sus miembros. “Nuestro objetivo era tener un foro panafricano que permitiese a los autores apoyarse entre sí, mediante la autoedición y la autopublicación y que fuese un espacio libre y accesible”, explica Moses Kilolo, keniano, jefe de redacción de la revista literaria y miembro fundador del colectivo.

El nacimiento del colectivo ya fue un éxito. Su puesta de largo, con su primera antología on line, fue una sorpresa. Se titulaba “Sketch of a bald woman in the semi-nude and other stories” (Bosquejo de una mujer calva semidesnuda y otros cuentos). Y, sobre todo, la acogida de esa iniciativa anunciaba la trayectoria que se ha ido consolidando después. “No sabíamos que iba a suscitar tanto interés en el resto de África, desde escritores consagrados que elogiaban nuestro trabajo, hasta lectores que compartían nuestras historias mediante las redes sociales. Pero no sería cierto decir que no esperábamos que eso ocurriría. Pusimos en marcha la iniciativa porque estábamos hambrientos de algo nuevo y refrescante y confiábamos en que tendría un gran impacto”, explica Kilolo.

Una de las claves de la repercusión de Jalada es precisamente su presencia en el mundo global de Internet. Sacándole todo el partido a los medios sociales, la iniciativa ha conseguido superar algunos de los obstáculos tradicionales para los escritores africanos. El primero de ellos la dificultad para acceder a una industria editorial gestionada, principalmente, desde el mundo occidental. El segundo, la habilidad para adaptarse a un panorama literario en un proceso de transformación. El tercero, acceder a una audiencia insospechada, tanto dentro del continente africano, como fuera.

Iniciativas como esta aseguran una salida para los escritores, que tienen un lugar al que enviar sus trabajos y publicarlos sin esperar años a una decisión editorial

“Internet ofrece una increíble oportunidad para nosotros”, explica Kilolo, “para llegar a cualquier persona en el mundo. Las ediciones impresas limitan nuestro enfoque y nos obligan a pensar en los mercados. En esta era digital, las historias que publicamos se leerán con la misma facilidad en Seattle o en Dar es Salaam. No importa dónde están los lectores”. Pero la ventana no se abre sólo para los autores sino también para los lectores, las antologías de Jalada se centran en el trabajo realizado por los escritores, sobre todo, en el continente, y esto será de interés para los que quieren saber lo que está sucediendo en África”, dice el escritor keniano.

Moses Kilolo expresa la lectura que el colectivo ha hecho de este nuevo panorama que se despliega a través de internet: “Lo que está ocurriendo online sólo se puede describir correctamente como el futuro de la edición y del consumo literario. Iniciativas como Jalada han asegurado una salida para los escritores, que tienen un lugar al que pueden enviar sus trabajos y que se publiquen sin tener que esperar años a una decisión editorial”.

Y es que las cuestiones tecnológicas no pueden hacer sombra a la verdadera clave de esta iniciativa: la buena calidad de los autores a los que han publicado. “El objetivo de Jalada es publicar los mejores trabajos que podamos encontrar y eso supone tener en cuenta absolutamente todas las historias. A veces son obras de autores muy establecidos, pero los escritores desconocidos nos sorprenden con los trabajos increíbles que nos mandan. Ellos también se merecen la oportunidad, así que todas las historias que recibimos son leídas por miembros del colectivo”, explica el redactor jefe de la revista literaria. Así, en las antologías que Jalada ha publicado hasta el momento, los autores desconocidos comparten las páginas virtuales con otros que han sido seleccionados en la iniciativa Africa39, que trataba de dar visibilidad a los 39 mejores autores africanos de menos de 40 años y ganadores de premios internacionales como Okwiri Oduor (Caine Prize 2014) o Clifton Gachagua (Sillerman First Book Prize for African Poetry 2013).

El redactor jefe explica que las puertas de Jalada están abiertas a todos los autores africanos. Ni país de origen, ni edad, ni popularidad condicionan la elección de los trabajos. Eso sí “seguimos teniendo más interés en los autores que trabajan aquí, en el continente”, precisa Kilolo.

Logotipo del colectivo y del magacín literario on line Jalada.
Logotipo del colectivo y del magacín literario on line Jalada.

Una de las cuestiones que más han llamado la atención de la trayectoria de Jalada ha sido, precisamente, esa frescura de la que habla Kilolo. Frescura o, quizá más bien, transgresión. Los miembros del colectivo no han tenido miramientos en romper algunas de las barreras temáticas más habituales. En estos dos años y medio, el magacín Jalada ha publicado cuatro números, entre ellos, uno orientado a relatos con temática erótica; otro, al afrofuturismo, una corriente que desde el ámbito minoritario se ha convertido en el género trendding por excelencia; y ahora, la más reciente, sobre un asunto complejo, el de las lenguas.

Parece que Jalada tiene una vocación transgresora y la explicación de Moses Kilolo aclara esta postura: “Estamos dispuestos a romper los límites que se han establecido. Hicimos una antología sobre sexo porque sentíamos que no había suficiente literatura sobre el tema y era esencial, para nosotros, mostrar que escribimos como queremos y no en línea con ninguna convención. Ahora hemos hecho otra sobre la lengua, con relatos en más de 23 idiomas africanos. Durante muchos años, la publicación en idiomas nacionales ha sido un tema recurrente. Trabajamos día y noche para publicar una antología que rompió toda clase de límites en torno a este tema”.

Hoy el panorama literario africano se está renovando de la mano de veteranos de la edición contra corriente, como los kenianos de Kwani?, los sudafricanos de Chimurenga o los nigerianos de Cassava Republic Press y también con la aparición de nuevos actores como los miembros de Jalada, cada uno con un enfoque diferente. “Lo importante es que entre todos tenemos que conseguir poder hacer lo que imaginamos, sin depender de individuos externos que marquen el camino”, señala satisfecho y esperanzado Kilolo. “El futuro de Jalada está lleno de planes, la tutoría de los escritores más jóvenes, la celebración de un festival o la edición en papel de nuestras antologías on line. Sólo podemos esperar a ver qué pasa… Pero, ¡nosotros vamos a hacerlo posible!”, concluye el redactor jefe de Jalada.

Wiriko es una asociación cultural que tiene como objetivo la difusión de las manifestaciones artísticas y las culturales africanas contemporáneas. Desarrolla actividades de divulgación a través de un magacín on line y de formación mediante un Aula Virtual.

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