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Carta a Marty McFly

El futuro, querido Marty, no es lo que imaginaba Robert Zemeckis hace 30 años en 'Regreso al futuro'

Querido Marty,

he dejado esta carta en el bolsillo de tus tejanos para que la leas el 21 de octubre de 2015 a las 16:29, cuando Jennifer Parker, Doc Emmett Brown y tú descendáis en un DeLorean volador hasta la plaza del ayuntamiento de Hill Valley, California. Será una tarde tormentosa, oscura como el futuro, aunque el servicio meteorológico despejará el cielo en pocos minutos, puntual como un reloj. Tu misión es salvar a vuestro hijo de la cárcel, pues el palurdo se ha dejado liar por Griff Tannen, nieto de Biff. Te escribo para prevenirte sobre algunas cosas que vas a encontrarte en nuestra época. El futuro en 2015 es mucho más raro que el que diseñó Zemeckis.

Ante todo, no te asustes si miras un periódico: no creas que Biff se presenta a las presidenciales, ese engendro del gato muerto en la cabeza se llama Donald Trump, y te aseguro que preferiríamos ver en las noticias a Biff, e incluso a su bisabuelo Buffor Perro Rabioso. Doc te dirá que vayas al Café de los 80. Allí, los clientes no “tipopedalean” en bicis estáticas, ni Frodo Bolsón es un niño todavía, ni te atienden televisiones donde discuten Jomeini, Ronald Reagan y un Michael Jackson de color marrón. Más: Zemeckis fue sagaz cuando predijo que la gente de 2015 se volvería loca con el deporte, pero la cosa se ha ido de madre. Verás en la calle a tipos que rondan los 60 embutidos en mallas fosforescentes, y los verás sudar y gemir de agotamiento sin ninguna clase de pudor. De hecho, el culto al cuerpo está tan de moda que en lugar del garaje Texaco donde aeroconvierten los coches encontrarás un Decathlon.

Ah, debo advertirte también del aspecto de los maleantes para que no te metas en líos. Los atrezzistas de la peli dieron a Griff y sus compinches un rollo entre el post-punk y el aerobic que podía resultar amenazador para alguien de los ochenta, porque nadie en tu época es capaz de imaginar el horror absoluto, la abominación estética que representan los canis de 2015. Querido mío, te aviso: los tipos malos no llevan chips en los brazos ni garras ortopédicas. Los reconocerás por el ruidoso dembow que giñan sus teléfonos móviles, por sus cejas depiladas, sus tatuajes tribales, sus piercings tipo Hellraiser y los ñordos que coronan sus cabezas. Tampoco te dirán que eres un gallina. Te dirán kusha killo lol y es mejor que no te pares a reflexionar lo que significa. Por otra parte, está el asunto del cine.

Zemeckis predijo que te atacaría el holograma de la decimonovena secuela de Tiburón, y yo te digo que te olvides: eso es lo que le hubiera gustado al bueno de Robert. En 2015 triunfan los remakes de clásicos de los ochenta. Te preguntarás qué significa remake, y te diré que es la momia putrefacta que pulula por la pantalla cuando, muerta la imaginación, un productor decide hacer caja a costa de la nostalgia. Los chicos y chicas de 2015 hemos visto a Batman convertido en playboy melancólico, a Superman sin carisma, y lo que es peor: durante tres películas, hemos seguido las aventuras patéticas de Anakin Skywalker antes de ser Darth Vader. Me dirás que, en lugar del almanaque deportivo, vas a comprarte esa trilogía de Star Wars para fardar a tu vuelta, y yo apoyo la moción. Cuando veáis cómo destruyó su saga George Lucas, seguramente decidáis asesinarlo antes de que cometa su crimen.

Algo que se parece mucho a la película es el ambiente idiotizado de los adolescentes. A la hora de la cena están a su bola, pendientes de sus móviles, y se pasan el día haciéndose fotos y compartiéndolas con amigos. Si te digo que viven en Internet, puede que imagines un reino virtual al estilo de El cortador de césped. Conserva esa imagen, pues la realidad es mucho peor.¿Qué es Internet? La primera superpotencia en 2015, una dimensión diseñada para el conocimiento compartido que sufrió la conquista de los gatitos; unas puertas a la sabiduría donde encontrarás selfis de tías que ponen morritos; un reino donde caben todas las opiniones, lo cual ha generado infinitos linchamientos populares; un oráculo donde la gente pregunta si chupar pollas engorda en una página llamada Yahoo Respuestas. Después de leer esto, puede que hayas tomado la única decisión cabal: meterte en el DeLorean y salir pitando a 1985. Si es así, llévame contigo. Estaré esperándote frente al reloj de la torre. Me reconocerás porque soy el único de la plaza que todavía lee periódicos en papel.

Tu amigo en el tiempo,

Juan Soto Ivars

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