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Reformar el futuro

Andalucía necesita pactos basados en un nuevo proyecto, no en ajustar cuentas con el pasado

La presidenta en funciones de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha iniciado los contactos para buscar los votos o las abstenciones necesarias para lograr su investidura en el Parlamento andaluz. La situación de partida no es sencilla y exige un esfuerzo de responsabilidad y espíritu de consenso por parte de los partidos políticos. En estos tiempos en los que las mayorías absolutas son poco menos que imposibles, es necesario el diálogo para lograr acuerdos que faciliten la gobernabilidad, no solo en Andalucía sino en todos los municipios, comunidades autónomas e incluso en el Gobierno estatal. Y para ello, es mejor apostar por el futuro y basar los pactos en los proyectos, en vez de intentar ajustar cuentas con el pasado.

El 16 de abril se constituirá el Parlamento andaluz, que estará formado por 47 diputados del PSOE, 33 del PP, 15 de Podemos, 9 de Ciudadanos y 5 de Izquierda Unida. A partir del 28 de abril se podría celebrar la primera sesión de investidura, para la que Susana Díaz necesitaría una mayoría absoluta (55 votos); algo descartable en estos momentos.

A partir de entonces, el PSOE andaluz tendrá dos meses para buscar acuerdos de cara a una segunda sesión de investidura. Para ello le bastaría una mayoría simple, que se produciría con la abstención del PP, o de Podemos y Ciudadanos juntos. Si acabado ese plazo nadie logra la mayoría simple, deberían convocarse elecciones otra vez.

Se da, además, la circunstancia de que el plazo de los dos meses coincide con la campaña de las elecciones municipales y de 13 comunidades autónomas. Un hecho que condiciona la postura de los partidos que con su voto o su abstención pueden facilitar la investidura de Susana Díaz. De hecho, tras los primeros contactos mantenidos por la presidenta en funciones con los representantes de Podemos y de Ciudadanos, ya se han producido algunos choques dialécticos por las condiciones de partida exigidas por los partidos de nuevo cuño.

En una negociación, todas las posturas son legítimas. Pero para llegar a acuerdos es imprescindible que las partes cedan en sus posiciones iniciales en busca de un acuerdo satisfactorio y responsable. Por eso, no se entiende que los representantes de Podemos y de Ciudadanos se encastillen en que, mientras no dimitan de sus cargos públicos los expresidentes de la Junta, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, no hay opción alguna para facilitar la investidura.

¿De qué sirve obtener esas dos dimisiones si no se consigue que cambien los usos y costumbres de gobernanza en Andalucía? Sería mucho más razonable que los representantes de las dos fuerzas políticas emergentes plantearan reformas de presente y futuro, en vez de buscar triunfos sobre el pasado. Es la hora de la regeneración y para ello hay que cambiar tanto la forma de gobernar como la de negociar acuerdos. En Andalucía y en el conjunto de España.

 

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