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EL ACENTO

La lección de Lilit

Una concursante armenia se alza con el premio del concurso 'Pasapalabra'

La lección de Lilit

En una televisión en la que proliferan las tertulias broncas y los magacines volcados en el cotilleo sobre la vida de los famosos y en la que los informativos están trufados de banalidades, todavía hay espacios en los que los espectadores pueden poner a prueba sus conocimientos y sacar algún provecho de lo que ven y escuchan. Uno de esos formatos que permiten refrescar la memoria y repasar el diccionario es Pasapalabra, cuyo bote se lo acaba de llevar una concursante nacida y criada en Armenia.

Doble mérito, pues, el de Lilit Manukyan, que ha conseguido más de 300.000 euros gracias al tesón (y a una envidiable memoria) en el aprendizaje de una lengua extranjera. La ganadora —de 31 años, economista y especializada en comercio exterior— vive en España desde hace siete años y su disciplina a la hora de estudiar el diccionario la ha convertido en la primera participante cuya lengua materna no es el español en terminar el Rosco final del programa.

Manukyan se marcó como objetivo memorizar diariamente 50 palabras del María Moliner, que alberga 91.000 entradas y más de 190.000 definiciones. Y así fue como pudo responder con la palabra “ilécebra” a la pregunta definitiva: “Halago engañoso, cariñosa ficción que atrae y convence”. De modo que, más que a la suerte, su premio es una recompensa a la constancia y el esfuerzo.

De origen indoeuropeo, el armenio ocupa el puesto 87º en el ranking de Ethnologue, que establece una clasificación de lenguas maternas con mayor número de hablantes. Una lista en la que el español aparece en segundo lugar con más de 400 millones de usuarios.

Para la ganadora de Pasapalabra, que aterrizó en Valencia sin contrato de trabajo y fue encadenando empleos precarios, la televisión ha sido una buena escuela para mejorar el idioma. En muchos países, sobre todo del este de Europa, se aprende español viendo Águila Roja o Los Serrano. En un gran número de países, las series extranjeras se emiten en el idioma original con subtítulos, un fenómeno que las cadenas españolas podrían copiar. Quizá así el aprendizaje de las lenguas foráneas, en especial el inglés, dejaría de ser una tortura y mejoraría su uso.

 

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