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CARTAS AL DIRECTOR

Buenas noticias

Contraje matrimonio civil con otro hombre en 2012. El hecho no tendría mayor trascendencia si no fuera porque trabajo en Lanzarote como profesor de Religión en dos institutos. Al término del curso escolar en el que tuvo lugar el enlace, consideré oportuno, por transparencia, poner mi puesto a disposición del obispo (incluso por escrito).

Las directrices de la Iglesia son las que son: a los homosexuales les corresponde “vivir en castidad”, pues actos “intrínsecamente desordenados… no pueden recibir aprobación en ningún caso” (Catecismo de la Iglesia Católica, número 2.357). Una cosa es que el papa Francisco, ante un micrófono, hable de no juzgar al “gay que busca al Señor”, y otra bien distinta es aceptar una relación homosexual. Además, la legislación otorga a los obispos el poder de proponer o retirar profesorado de Religión.

Por todo esto, daba por hecho que sería despedido, pero mi contrato laboral sigue renovándose curso tras curso. O bien el obispo de Canarias no da suficiente importancia al asunto, o bien está dando un nuevo enfoque al tema en su jurisdicción. En ambos casos es buena noticia.— Luis Alberto González Delgado.