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INVESTIGACIÓN | LA BÚSQUEDA DE FONDOS

I+D+i+Micromecenazgo

Los científicos buscan dinero en plataformas de financiación colectiva y particulares

El gasto público en investigación cae un 7,4%, un retroceso a los niveles de 2007

De investigadora a concursante de televisión para financiar un proyecto. EDP

Torneos de mus, mercadillos, concursos de televisión o crowdfunding. El desplome de las ayudas públicas en investigación y desarrollo ha llevado a que estas sean, para muchos grupos científicos, las únicas vías de financiación con las que seguir adelante con sus proyectos. Laboratorios que llevaban años investigando están total o parcialmente parados debido al descenso del gasto en I+D+i. En 2012, el presupuesto público cayó un 7,4% respecto al año anterior. En cifras absolutas, el desembolso fue de 13.391 millones de euros, una cantidad muy similar a la de 2007 (13.342 millones), lo que supone un retroceso de seis años.

Hay investigadores que se encuentran a la expectativa de que les concedan, con suerte, la subvención que acaban de pedir en una convocatoria que lleva casi un año de retraso (tendría que haberse publicado en enero de 2013). Otros, cansados de esperar y de ver con impotencia el sufrimiento de los pacientes que habían puesto en ellos su esperanza para lograr un tratamiento, han decidido dar un paso al frente y buscar el dinero que necesitan por métodos inimaginables hace unos años. Cuatro retratos reflejan la asfixia que atraviesa la ciencia en España.

Mercedes Serrano | Buscando pacientes perdidos

Neuropediatra del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (CIBERER), Mercedes Serrano ha decidido dedicar todos sus esfuerzos a desentrañar las bases del síndrome de Lowe: una enfermedad que afecta a una persona por cada 500.000 habitantes. El proyecto I Lowe you, en el que colaboran el hospital Sant Joan de Déu, en Barcelona, el CIBERER y la Universitat Oberta de Catalunya, se basa en lo que ella denomina "inteligencia colaborativa", que consiste en que las partes implicadas —médicos y familiares de pacientes— ayuden a recopilar datos. "La idea es encontrar el máximo número de pacientes posible para poder describir la evolución real de los afectados porque, con la información que hay, las familias no saben si los niños van a poder caminar o si van a padecer las graves crisis epilépticas características del síndrome. No saben a qué se enfrentan". La participación de los padres tiene un doble beneficio según la doctora Serrano. "Se sienten mejor porque están ayudando a conocer la enfermedad de sus hijos y saben que este es el primer paso para poder curarles algún día". Gracias a la plataforma de micromecenazgo Funds for Research (F4R) han conseguido recaudar más de 45.000 euros, en solo dos meses, con pequeñas donaciones que han utilizado para contratar a una técnico que se encargue del tratamiento de los datos en una plataforma informática.

Luisa María Botella | Lotería, concursos y conciertos

En el Centro de Investigaciones Biológicas de Madrid, dependiente del CSIC, trabaja Luisa María Botella como especialista en Telangiectasia Hemorrágica Hereditaria (HHT), una enfermedad vascular que ocasiona graves sangrados. “Si no se diagnostica y se trata adecuadamente, la enfermedad puede resultar mortal”, indica. A pesar de los éxitos conseguidos por su equipo, los recortes en investigación les alcanzaron de lleno en 2010. De cinco personas quedaron dos: una predoctoral y ella. Desde entonces se ha dedicado a recaudar fondos de todas las maneras posibles. Consiguió 15.000 euros en el concurso televisivo Atrapa un millón, 2.500 por venta de lotería y 6.000 en un concierto solidario. Con todo ello ha conseguido recuperar a Lucía, su técnico de laboratorio. “Los objetivos que teníamos marcados están parados debido a la escasez de personal. Hacemos lo que podemos”, revela la investigadora. “Si no hubiera sido por Luisa, mi hija podría haber muerto”, afirma María José Simón, madre de una niña de 10 años que padece HHT. Gracias al equipo de la doctora Botella fue diagnosticada y operada a tiempo. “Pedimos al Gobierno que no retrase las investigaciones, porque es como retrasarnos la vida”, apostilla Simón.

Bartomeu Bordoy | 'Crowdfunding' científico

La otra cara en la búsqueda de fondos para investigar la ofrece Bartomeu Bordoy. Operador de vehículos submarinos en Mallorca, se dedica a la investigación de la biodiversidad acuática. Su proyecto comenzó en 2011, desde entonces ha encabezado diversas "campañas de grabación" en parques nacionales. “Contacté con Reservas Marinas [dependiente del Ministerio de Agricultura] para documentar la biodiversidad de la costa mallorquina. Los resultados se hicieron públicos en febrero de 2013 y me propusieron ampliar el trabajo a otras zonas, pero estaban sin un duro así que me puse a buscar financiación”. Bordoy contactó con Vórticex, una plataforma de participación (crowdfunding) dedicada exclusivamente a proyectos científicos. “Encontré la página de casualidad y pensé que era una buena opción para recaudar fondos, pero solo conseguí 10 euros. Me da un poco de vergüenza reconocerlo. Quizás el verano no era el mejor momento”, reflexiona.

Isabel Pérez Otaño | La pensión de Josefina

El equipo que lidera Isabel Pérez Otaño en el Centro de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra ha descubierto una molécula que podría cambiar las perspectivas de los enfermos de Huntington, una patología neurodegenerativa que afecta a una de cada 10.000 personas. El problema es que hace más de un año que no recibe financiación pública. “Vamos solucionando la falta de fondos gubernamentales buscando ayuda privada”. A raíz de un artículo en EL PAÍS sobre la molécula descubierta por el equipo de Pérez, una afectada por lo que antiguamente se conocía como el baile de San Vito, Josefina Garre, decidió donar parte de su pensión para ayudar a poner freno a la enfermedad. Su dinero impulsó el proyecto de Vórticex, con el que han recaudado más de 7.000 euros en un par de semanas. “Vamos a conservar a un estudiante que lleva con nosotros casi cuatro años y a mantener la colonia de ratones imprescindible para seguir investigando”, explica. “Pero esto no debería ser necesario. La financiación privada debería potenciar lo que hace el Gobierno, no sustituirlo. Y más cuando hay datos tan prometedores como los nuestros”.

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