EDITORIAL

Fuegos devastadores

Los incendios se combaten con prevención, medios adecuados y concienciación ciudadana

Cinco personas, tres en Cataluña y dos en la Comunidad Valenciana, han perdido la vida este verano en incendios forestales; en lo que va de año el número de víctimas mortales por esa causa se eleva a nueve. En el mismo periodo se ha quemado en España una superficie tres veces superior a la del año pasado. Las más de 130.000 hectáreas calcinadas suponen el máximo registrado en los últimos 10 años, y coinciden con los ajustes realizados por los Gobiernos autónomos, también en el capítulo de prevención de incendios. De cinco grandes siniestros producidos en 2011 se ha pasado a 22 en esta temporada. El de La Gomera, en Canarias ha obligado a evacuar a más de 5.000 personas, la cuarta parte de la población de la isla.

La combinación entre las altísimas temperaturas registradas, los fuertes y cambiantes vientos y la sequedad del terreno por efecto de la sequía son las circunstancias que han favorecido este crecimiento del número de incendios; mejor dicho, su extensión, pues en el 95% de los casos en el origen de los mismos hay intervención humana (el resto son provocados por rayos). Ningún plan de prevención podrá prescindir de ese factor. Y ahí está el ejemplo de los accidentes de carretera, en retroceso desde hace una década, para demostrar la importancia de incidir sobre el factor humano, mediante campañas específicas de concienciación combinadas con sanciones disuasorias de imprudencias y negligencias (colillas, rastrojos, barbacoas).

Pero eso no significa olvidar la necesidad de medios adecuados para combatir el fuego. Mejor que arrojarse las culpas a la cabeza entre administraciones será estudiar una distribución racional entre medios fijos de cada comunidad y los dependientes de la administración central. Las razones dadas por Medio Ambiente para explicar el retraso en la llegada de hidroaviones a Canarias (solo vuelan de día, son lentos, tienen poca autonomía de vuelo) exigen una mejor distribución de los mismos sobre el territorio. Resulta difícil de comprender que un incendió en Canarias esté pendiente de la llegada de un avión desde Torrejón de Ardoz (Madrid).

Y frente a quienes alegan que la crisis justifica una menor inversión en tareas preventivas (por ejemplo, de protección de los parques nacionales), cabe recordar que tales parajes han resultado más afectados que nunca (Gomera, Cabañeros, entre otros); y que la prevención es menos costosa que reparar el mal producido.

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