El secreto mejor guardado de la defensora de ‘la arruga es bella’

A pesar de su activismo a favor de la naturalidad, Susan Sarandon admite que se dejó vencer por la tentación del ‘lifting’

Susan Sarandon, en una imagen de abril de 2012. / CORDON PRESS

Pasaban los años y las compañeras de profesión de Susan Sarandon caían una a una ante la tentación del bótox y la cirugía plástica para parecer más tersas. Chicas mucho más jóvenes que ella se sometían a dolorosos perfeccionamientos mientras la actriz, invicta, defendía entrevista tras entrevista la naturalidad de las arrugas en la expresión de su rostro. Pero hace un par de años, todo ello pasó a formar parte del pasado. La actriz de reconocidos 65 admitió en una poco divulgada entrevista en enero de 2010 que se dejó vencer por la tentación del lifting y que entró al quirófano para corregirse la papada.

“Si alguien quiere ponerse implantes u operarse, creo que tenemos que apoyarlo y desear que todo vaya bien; desear que conserve la esencia de quién es y que no se le vaya la mano”, dijo Sarandon tras declarar: “Yo me aspiré el mentón una vez”.

Pero sigue sin entender la obsesión de sus colegas por el bótox. “Yo soy sexy. No creo que debamos intentar parecer de 22 cuando estamos en la sexta década. Hay algo extraño en una mujer que representa menos años hoy que hace 20. No estoy en contra de que nadie haga nada si eso les hace sentir bien, pero estéticamente, algunos rellenos y cosas que hacen que la gente se vea irreconocible. Nunca me he rellenado las arrugas. ¿Cómo puedes ponerte bótox si eres un actor?”, se pregunta.

El mes pasado, y también sin bombos ni platillos, Sarandon volvía a referirse al tema en una amplia entrevista de la revista People. “Estoy feliz de ser considerada deseable. Lo amo”, declaró. Y, en cuanto a sus antiguos retoques, añadió las ojeras a su lista de secretos mejor guardados: “Me sometí a una liposucción debajo del mentón y los ojos”, y dejaba abierta la posibilidad de repetir: “No digo que nunca más lo haga. Tengo estas dos líneas de expresión muy marcadas aquí en la frente. Pero si no puedes mover la cara o quedas irreconocible, no veo cómo es una mejora productiva. La idea es no parecer una imitadora de ti misma”.

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