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CARTAS AL DIRECTOR

Traductores en servicios públicos

En un lugar del mercado de trabajo, de cuyo nombre nadie quiere acordarse, se encuentran los Traductores e Intérpretes en los Servicios Públicos esperando ser (re)conocidos como profesionales en el mundo laboral y en la sociedad. Tienen la suerte de desempeñar un trabajo muy útil en esa España “multicultural” de la que tan orgullosos se sienten los políticos en periodo de campaña, pero también la desgracia de que su trabajo no sea valorado.

Traducen peticiones de asilo, consentimientos informados, solicitudes de prestaciones sociales, denuncias, documentos para la escolarización… Interpretan reuniones entre profesores/padres de alumnos, leen los derechos al detenido, facilitan la comunicación entre médico/paciente, dan voz a las partes implicadas en cualquier procedimiento judicial… En resumen, velan por los derechos de los extranjeros.

Esta labor no está nada regulada en nuestro país, así que aunque algunos nos formemos exclusivamente para ello… cualquiera puede asistir a un inmigrante en las situaciones indicadas. ¿Es lógico? Con la contratación basura de “no importa quién” se está fomentando el voluntariado sobre algo en lo que algunos invertimos para formarnos, promoviendo el intrusismo, pisoteando el trabajo de profesionales y ¡destruyendo derechos!

Igual que queremos ponernos en manos de un buen abogado o peluquero, ¿por qué no de un buen traductor/intérprete? Según está el país, quizá algún día los que ahora no aprecian a este profesional, necesiten sus servicios al convertirse ellos en extranjeros.— Carmen Cedillo Corrochano. Traductora e Intérprete.

 

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