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Arantxa: "Mis padres me anularon en muchos momentos de mi vida”

La jugadora evita preguntas pero pide cuentas a sus padres en la presentación de su libro ‘Vamos’

Arantxa Sánchez Vicario llega a la presentación de sus memorias en una librería de Barcelona. Ampliar foto
Arantxa Sánchez Vicario llega a la presentación de sus memorias en una librería de Barcelona.

Más de 80 periodistas se han congregado esta mañana en la sala de actos de la Casa del Libro de Rambla Catalunya de Barcelona para asistir a la presentación del libro Vamos en el que Arantxa Sánchez Vicario denuncia el maltrato psicológico y el expolio económico a que fue sometida por sus padres durante su carrera profesional. Arantxa ha llegado en loor de multitudes y se ha sentado, evidenciando cierta dosis de tensión, en la mesa presidencial. La mejor jugadora de la historia del tenis español, ahora con 40 años, ha estado arropada por su marido, Pep Santacana, un grupo de amigos y su ex colaboradora, Elvira Vázquez, sentados todos en las primeras filas.

Arantxa se ha negado a aceptar preguntas, pese a las protestas de algunos de los asistentes que esperaban declaraciones contundentes. Su aportación se ha limitado a hacer un comunicado en el que se mantuvo firme en su postura de enfrentarse a sus padres y a toda su familia, pero sin entrar en ningún tema realmente conflictivo, como las cuatro demandas judiciales que están en marcha en diversos países.

“Podéis imaginaros lo doloroso que ha sido publicar mis memorias, pero tenía una necesidad vital de hacerlo”, ha comenzado Arantxa con una voz entrecortada y pretendiendo ser fuerte. “Quiero explicar algunas cosas que ayuden a entender por qué estoy haciendo todo eso. Mis miedos, mis debilidades, pero también mi fortaleza. Soy yo quien sé cómo me siento. En el libro explico mis verdades tenísticas. Pero también humanas”.

Tras reconocer que la parte del libro que más interés despertó entre los medios fue el reconocimiento explícito de que no se hablaba con nadie de su familia y la acusación de que la habían arruinado, la tenista barcelonesa ha agregado: “No puedo hablar de este tema. Son los abogados quienes trabajan en ello. ¿Alguien puede imaginar que no intenté resolverlo dentro de la familia? Lo he intentado con todas mis fuerzas. ¿Pueden mis hermanos o mis padres determinar con quién debo compartir mi vida? ¿Acaso todo ellos no han decidido por sí mismos? ¿Por qué hay que buscar culpables en todas mis decisiones?”

Con estas declaraciones dio por cerrado el tema más controvertido de última etapa vital, por la que la convocatoria de prensa había obtenido tanto éxito. En la actualidad, hay cuatro demandas contra sus padres y sus hermanos por malversación de fondos y apropiación indebida y por recuperar el control de todo su patrimonio. Arantxa considera que la gestión de su padre como responsable de sus finanzas ha sido nefasta y la ha llevado a la ruina. Su madre respondió recientemente aduciendo que ellos no le han robado nada. Y Emilio Sánchez, su hermano mayor, agregó que “nos vamos a reír cuando leamos su libro porque hay cosas que no son ciertas; Arantxa no está arruinada”.

“Soy la misma persona de siempre, pero ahora decido lo que quiero decir, no quiero esconderme”, ha proseguido Arantxa. “No soy desagradecida, siempre he agradecido el apoyo de mis padres, pero conmigo han ejercido un control y una protección que me han anulado en muchos momentos de mi vida”. Esta fue la afirmación más contundente que realizó durante toda su conferencia de prensa, que acabó con el reconocimiento de que existen problemas en seno familiar. “Pero no es la única familia que los tiene, lo que ocurre es que nosotros estamos en el escaparate. Y yo necesito recuperar la tranquilidad y la calma tanto para mí misma como para mis hijos”.

La tenista no ha podido entonces contener el llanto. Se ha mostrado muy fuerte en toda la declaración. Pero cuando todo había concluido las lágrimas surcaron sus mejillas. Entonces su marido se levantó y acudió a la mesa. Un fuerte abrazo selló su complicidad. Arantxa ha roto definitivamente con su familia. Pep Santacana y sus dos hijos son el único puntal que le queda a la triple campeona de Roland Garros.

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