Los hijos de Michael Jackson vieron morir a su padre

El jefe de seguridad y el asistente personal del cantante declararon en la segunda jornada del juicio contra Conrad Murray

EL PAÍS Madrid 29 SEP 2011 - 10:35 CET

Las descarnadas declaraciones de Faheen Muhammad, el jefe de seguridad de Michael Jackson, durante la segunda jornada del juicio por la muerte de su jefe han confirmado que los hijos del cantante lo vieron morir. Muhammad relató que al llegar a la habitación del cantante el día de su muerte se encontró a Prince Michael, de entonces 12 años, en estado de shock y los ojos llorosos en la puerta, mientras su hermana Paris, que en aquel momento tenía 11, lloraba desconsoladamente, hecha un ovillo en el suelo.

Según las palabras del guardaespaldas, el artista yacía en su cama, con los ojos y la boca abiertos. "Parecía que estaba muerto", comentó. En la habitación estaban Alberto Álvarez, el director de logística de Jackson, y el médico Conrad Murray intentando revivirlo de forma nerviosa y sudando. Cuando apareció Muhammad, Murray preguntó si alguien sabía realizar la reanimación cardiopulmonar.

Los hechos que relató el guardaespaldas tuvieron lugar a las 12:30 (hora de Los Ángeles) del 25 de junio de 2009. Unos 20 minutos antes, Murray había llamado a Michael Amir Williams, el asistente personal del cantante, pidiéndole que se acercara urgentemente ya que Jackson había sufrido una "mala reacción".

Muhammad se llevó a los niños a "un lugar seguro, donde no pudieran ver lo que estaba pasando", mientras Álvarez le ayudaba a Murray a resucitar al cantante.

El asistente personal Williams, por su parte, contó que recibió un mensaje de voz de Murray, en el que, con una voz aterrada le decía: "Llámame ahora mismo. Llámame ahora mismo. Gracias". Él lo llamó dos minutos después, y fue cuando le dijo que fuera urgentemente. "El señor Jackson ha sufrido una mala reacción. Trae a alguien aquí inmediatamente".

Williams aseguró que Murray nunca mencionó que llamara a los servicios de emergencia. "Como me dijo que era una mala reacción, no interpreté que fuera fatal. No me dijo que llamara al 911", declaró. Cuando llegó a la mansión de Los Ángeles se encontró con el doctor hablando con el personal sanitario de la ambulancia que había ido a buscar a Jackson. Al verlo, le dijo que se iría con ellos. Según Williams, Murray se veía "aterrado".

Williams, entonces, cogió a los tres hijos del cantante y los metió en su coche para seguir de cerca a la ambulancia. "Había cámaras por todas partes, así que intenté tapar a los niños con mi chaqueta". Una vez en el hospital, Murray se le acercó. "Me dijo que había una crema en la habitación de Michael de la que no quería que nadie se enterara. Me sugirió que me devolviera a casa a buscarla, para que nadie la viera".

Sin embargo, el asistente personal asegura que no le hizo caso y que en lugar de ello le pidió a su equipo que cerrara la mansión para que Murray no pudiera volver a entrar en ella. Tras la muerte del cantante, la policía encontró dos tipos de crema para la piel, comúnmente usada para el tratamiento del vitíligo, la enfermedad que según Jackson lo había convertido en blanco.

En buena forma

Tanto el asistente como el guardaespaldas coincidieron en que Jackson se encontraba "animado" la noche del día 24 después de un ensayo para los conciertos que iba a dar en Londres a partir de julio y que Muhammad describió como "excelente y lleno de energía".

La Fiscalía señala a Murray como responsable de dar al artista una dosis letal de medicamentos, incluido propofol, y abandonar a su paciente en la habitación para atender llamadas telefónicas mientras el artista sucumbía sin supervisión. La defensa, mientras tanto, alega que Jackson era un adicto al propofol y otras sustancias farmacológicas desde hacía tiempo y que las utilizaba para combatir el insomnio. Los abogados de Murray culpan al propio artista de administrase una sobredosis cuando el médico se ausentó.

Durante la sesión del miércoles, la defensa de Murray insistió en desviar la atención del jurado hacia la figura del doctor Arnold Klein, un amigo de Jackson, ex jefe de la enfermera Debbie Rowe, madre de Prince Michael y Paris, y el dermatólogo que atendía lo frecuentemente. Los abogados de Murray culpan a Klein de convertir a Jackson en un adicto al demerol, que tiene entre sus efectos secundarios el insomnio, el supuesto motivo por el que tomaba propofol, al que llamaba su "leche".

En la segunda jornada del juicio pasaron también por el estrado el promotor de los conciertos de Jackson, Paul Gongaware, y la abogada encargada de redactar el documento para contratar a Murray como médico del cantante, quien indicó que el acuerdo nunca llegó a firmarse y el doctor no cobró. Con 58 años, Conrad Murray se declara no culpable del cargo de homicidio involuntario que pesa en su contra y por el que podría pasar hasta cuatro años en la cárcel.

Otras noticias

El fiscal David Walgren hace una pregunta al jefe de seguridad de Michael Jackson, Faheem Muhammad, durante la segunda jornada del juicio contra Conrad Murray por la muerte del cantante, el 28 de septiembre de 2011. En la sala se muestra el detalle de la habitación del artista el día de su fallecimiento. / AL SEIB (AFP)

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