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"No hay cosa más económica que rezar"

Rouco minimiza los gastos de la Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en Madrid en agosto

"No hay cosa más económica que rezar", ha replicado el cardenal Antonio María Rouco cuando se le ha preguntado sobre los dineros que la Iglesia católica va a gastar, en plena crisis, en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), convocada en Madrid para el próximo agosto. El líder del catolicismo español lo ha dicho esta mañana en un desayuno convocado por el Foro de la Nueva Sociedad, de Nueva Economía Forum, en un lujoso hotel de Madrid. Le han acompañado el ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, el dirigente del PSOE, Álvaro Cuesta, los diputados del PP Jorge Fernández Díaz y Federico Trillo, y numerosos eclesiásticos, entre otros el arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, y el obispo auxiliar de Madrid, Fidel Herráez.

Han estado presentes, además, numerosos empresarios, colaboradores necesarios en la financiación de unas jornadas que reunirán en Madrid durante tres días, según Rouco, a más millón y medio de jóvenes de 182 países. Pese a que en la presentación del prelado de Madrid, a cargo del exministro y propagandista católico Marcelino Oreja, se han suscitado varios temas políticos de actualidad (Oreja habló, por ejemplo, del "preocupante laicismo hostil" que se vive en España), la larga sesión se ha centrado en subrayar los éxitos en la organización de la Jornada Mundial de la Juventud y de los beneficios, también económicos, que producirá.

Más de dos millones de jóvenes

"No soy la persona más adecuada para hablar en este momento", ha contestado el cardenal a una pregunta sobre la pasada jornada electoral y sus resultados. Sobre el proyecto de ley anunciado por el Gobierno para regular los derechos de la persona ante el proceso final de la vida (conocida como ley de Muerte Digna), el arzobispo de Madrid ha dicho: "Yo no he leído el texto. Lo han leído algunos colaboradores, y el juicio primero es que no es una ley de eutanasia. No tengo opinión sobre los detalles".

"Los problemas de los jóvenes están en las situaciones de paro, pero sobre todo están en su corazón, y ahí es el único sitio donde pueden solucionarse. La democracia vive de presupuestos que ella misma no se puede dar. Debe beber de otras fuentes de humanidad", ha subrayado Rouco sobre unas jornadas mundiales promovidas por Juan Pablo II para intentar recuperar para el catolicismo a "una juventud desnortada". El cardenal ha utilizado la comparación de una casa en llamas, con la situación actual: "Si estamos en esta situación lo importante es llamar a los bomberos, pero sobre todo lo más importante es actuar para que esto no vuelva a pasar, y para ello se necesita algo más que soluciones técnicas".

Según Rouco, la elección de España por Benedicto XVI como sede de la jornada de este año "no es casualidad, sino que tiene que ver con la proyección de riqueza espiritual de la historia de este país en la historia de la Iglesia y la cultura de Occidente". Entre otras, ha citado la impronta espiritual de Ignacio de Loyola, Teresa de Ávila, Juan de la Cruz o Juan Ávila.

El cardenal se ha deshecho en alabanzas por el apoyo que esta empresa eclesiástica está recibiendo de autoridades y empresas, "sin las cuales no sería posible este acontecimiento". A tres meses de la JMJ la organización ya tiene "cerca de 400.000 jóvenes inscritos, de 182 países". Con ese dato, que supera todas las previsiones, Rouco se ha arriesgado a dar más cifras. "Las expectativas, que hablaban de más de dos millones de jóvenes, se han canalizado a la baja. Nuestra experiencia nos dice que se inscriben un tercio de los que vienen. Así que las previsiones hablan de medio millón de jóvenes durante la semana, un millón en la vigilia y que se superen los dos millones en la misa del domingo". De hecho, el cardenal ha explicado que se ha pedido al Gobierno la expropiación temporal de algunos terrenos anejos a Cuatro Vientos para que puedan ser ocupados por los jóvenes que acudan a ver al Papa el 20 de agosto por la noche.