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La farola es mía

El concejal de Alumbrado de Valencia ordena a dos trabajadores arrancar bicis atadas al mobiliario urbano

Sin previo aviso, y de forma irregular, cinco bicicletas fueron sustraídas ayer a mediodía de la céntrica calle Moratín, en Valencia. Además, otra quedó dañada. El concejal de Alumbrado del Ayuntamiento de Valencia, Juan Vicente Jurado, ordenó a dos trabajadores de Imesapi, la empresa de alumbrado público contratada por el consistorio,arrancar seis bicis que estaban atadas a varias farolas de dicha calle peatonal, justo enfrente de donde el edil tiene un bajo, por considerar que estaba prohibido. Los operarios, siguiendo las órdenes del edil del PP, rompieron los candados con una maza y un cincel y se apropiaron de estos bienes privados. Según afirmaron, los vehículos iban a ser trasladados a un almacén en Vara de Quart.

"Es un claro abuso de poder y además, no nos han avisado ni con una pegatina", declaró una afectada

La última ordenanza de circulación, en exposición pública, permite que las bicis se aten a las farolas

"Pensaba que me la habían robado", afirmó Laura,propietaria de una de las cinco bicicletas sustraídas de forma ilegal por el Ayuntamiento. "Es un claro abuso de poder y además, no nos han avisado ni con una pegatina", declaró otra de las afectadas. Tal y como anunciaron, las dos iban a denunciar los hechos en la Policía Local y a poner una queja en el consistorio.

La última ordenanza municipal de circulación, actualmente en exposición pública, permite que bicicletas se aten a las farolas si no hay un aparcamiento a 50 metros de distancia, si no reducen la visibilidad y si se usan candados con protección plástica para no dañar el mobiliario urbano. En este caso, se cumplían las tres condiciones. Además, los únicos que tienen autorización para retirar los vehículos privados de la vía pública son los agentes de la Policía Local, a no ser que se dé una emergencia que impida el paso a, por ejemplo, una ambulancia.

Según relataron varios testigos, el concejal, "de forma ofensiva", ordenó a los dos trabajadores de Imesapi quitar las bicis alegando que estaban aparcadas en un lugar no permitido. A pesar de que nadie avisó a los dueños de las bicis de lo que estaba sucediendo en la calle, justo en el instante en el que estaban rompiendo el candado de la última bici que se iban a llevar, apareció una de las propietarias. "Es indignante", manifestó la afectada. Aunque no se la llevaron, la bici quedó rota por los golpes del martillo y el candado partido por la mitad. "¿Y ahora quién me paga a mí los daños?", se cuestionaba la dueña.

A pesar de que el concejal Vicente Jurado no atendió a las llamadas telefónicas, el Ayuntamiento argumentó que los operarios sí pueden retirar las bicis que estén atadas a las farolas si consideran que están dañando el báculo o si existe la posibilidad de que se produzca un cortocircuito. Además, instó a los ciclistas a atar sus vehículos en los aparcamientos.