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Un forense turco ratifica que los cadáveres del Yak viajaron sin identificar

El juez acepta la declaración de dos médicos locales, invitados por las familias, que hicieron las autopsias.- "Querían firmar el acta cuanto antes y salir para llegar al funeral", declara uno de los especialistas

El presidente del tribunal que juzga las identificaciones erróneas del accidente del Yak 42, Javier Gómez Bermúdez, ha admitido la declaración de los forenses turcos Bülent Sam y Omer Muslumanoglu, que participaron en la identificación de los 62 militares fallecidos y que mantienen que las autoridades españolas se llevaron los cuerpos sabiendo que 30 de ellos no pudieron ser reconocidos. Ambos aterrizaron el martes por la noche en Madrid atendiendo a la demanda de la asociación que agrupa a la mayoría de las víctimas del siniestro. El magistrado desestimó su presencia, como solicitaba la fiscalía y las acusaciones, el pasado 31 de marzo, pero este miércoles ha reconsiderado su decisión. "Se pueden proponer nuevas pruebas. Las defensas no pueden declararse sorprendidas porque sabían que las acusaciones proponían a estas personas", ha explicado Gómez Bermúdez tras la nueva petición del fiscal.

"Éramos un equipo de cuatro médicos forenses que dirigía yo y en todo momento estaban presentes los militares españoles", ha afirmado ante el juez Bülent Sam, el primero en comparecer. "Hubo 30 cadáveres que no pudimos identificar. Les dijimos que había que hacer el test de ADN pero los responsables españoles insistieron en llevárselos incluso sin identificar porque aseguraban que tenían que llegar al funeral. Prometieron que terminarían el trabajo de identificación en España y firmaron el acta". Bülent Sam ha confirmado que advirtieron a la delegación española de que tendrían que desplazarse familiares directos para efectuar pruebas biológicas pero respondieron que no podían esperar. Este testimonio contrasta con el que esgrimió el primer día del juicio el general Vicente Navarro, que atribuyó los errores a las autoridades turcas durante "el trasvase" de las bolsas con los cuerpos.

Presencia de traductor

En varias entrevistas, los forenses turcos han revelado que se comunicaban con el general Vicente Navarro en inglés. En su declaración ante el tribunal, Navarro aseguró que firmó sin saber el contenido del acta porque estaba escrita en turco. Pero Bülent Sam ha vuelto hoy a confirmar su versión ante el juez. "Nos comunicábamos en inglés y había traductor; se leyó el acta y no pusieron objeción; querían firmar cuanto antes y salir porque el avión estaba esperándoles". Preguntado por si el general se encontraba en condiciones cuando dirigía los trabajos, después de que el forense haya sugerido en otras ocasiones que estaba borracho, hoy se ha vuelto a ratificar: "El general Navarro olía a alcohol, eso lo vio todo el equipo".

El forense ha asegurado además que el acta fue elaborada conjuntamente con el propio Navarro y con el teniente general José Antonio Beltrán, comisionado por el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, como jefe de la delegación española. Tras la ronda de preguntas de la acusación ha llegado el turno de la defensa del general Navarro y un familiar de las víctimas ha sido expulsado de la sala por increpar al letrado, al que ha llamado "impresentable", cuando intentaba cuestionar las tareas de los médicos turcos. El juez Gómez Bermúdez ha interrumpido constantemente algunas de las preguntas de la defensa por considerarlas capciosas. "¿Por qué no se dio un certificado de defunción a los españoles?", ha interrogado el abogado. "Es responsabilidad de los fiscales de Turquía, habría que preguntar a un fiscal", ha respondido Bülent Sam.

El siguiente en comparecer ha sido Omer Muslumanoglu. "Las 32 identificaciones se hicieron con los nombres que llevaban y otros objetos como pasaportes, tarjetas y colgantes, pero el resto sólo se podían identificar con exámenes de ADN, como les dijimos a los españoles", ha asegurado, el forense que también ha confirmado que los militares españoles no pusieron objeciones al firmar el acta. "Deberían haber venido familiares de los fallecidos para recoger las muestras de ADN o que alguien hiciese eso desde España y enviarlas a Estambul; pero tenían prisa, tenían una celebración".

Intento de anulación del acta

El presidente del tribunal había negado también la petición realizada por los familiares de las víctimas de que declararan el ex ministro Trillo y el ex presidente José María Aznar. Trillo movilizó al Estado para intentar anular la principal prueba del proceso, el acta que Turquía entregó a las autoridades españolas en la que se indicaba que había 30 cadáveres sin identificar. Defensa trató de declarar ilegal este documento y ante la imposibilidad de hacerlo, posteriormente trasladó la culpa de los errores a los forenses turcos. La portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, ha vuelto a defender esta mañana a Trillo: "Desde el primer momento pidió disculpas a las familias".

Estaba previsto que este miércoles declararan además por videoconferencia dos de los forenses de Trabzon, Mustafa Günduz y Bület Savran, quienes según sus colegas turcos tuvieron un papel menos relevante. Pero el juez no ha aceptado la declaración, pese a que uno de ellos estaba dispuesto a hacerlo, al no contar con la autorización de Turquía.

Tras reanudarse hoy el juicio, la prueba documental se practicará los días 20, 21 y 22 de abril, y después se dictará el visto para sentencia. El fiscal Fernando Burgos pide cinco años de prisión para el general Navarro y cuatro años y medio para el comandante médico José Ramírez y el capitán médico Miguel Sáez, al acusarles de un delito continuado de falsedad en documento oficial.