'El Egipcio' afirma que no es su voz la de las grabaciones por las que le imputan en el 11-M

La Audiencia Nacional tiene previsto concluir esta semana los interrogatorios de todos los acusados y empezar con los testigos

AGENCIAS Madrid 26 FEB 2007 - 14:43 CET

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El presunto ideólogo del 11-M Rabei Osman El Sayed, Mohamed El Egipcio, ha admitido hoy que comentó las noticias que vio en televisión sobre los atentados con un amigo afincado en Bélgica, Mourad Chabarou, pero ha alegado que eso no implica que participara en la masacre, que ha vuelto a condenar "rotundamente".

"Soy un ser humano normal y no tengo nada que ver con ese atentado terrorista", insistió El Egipcio, para quien la fiscal pide 38.656 años de cárcel, tras indicar además que las conversaciones grabadas por la Policía italiana en las que supuestamente se atribuye la autoría del 11-M no se corresponden con su voz y que las traducciones son defectuosas en un 80%.

En esas conversaciones el presunto terrorista aseguraba supuestamente que el 11-M "fue todo idea mía me costó mucha paciencia y mucho estudio", reconocía que el atentado fue un "proyecto" suyo que "me llevó dos años y medio" y "los que murieron son mártires y mis queridísimos hermanos".

Respecto a las conversaciones con su amigo Mourad en las que hablaba de los atentados, El Egipcio ha considerado que se habían malinterpretado y ha puesto como ejemplo, pidiendo insistentemente que no le malinterpretaran, lo que le ocurrió el pasado año al Papa Benedicto XVI al hablar sobre el islam en una conferencia y ha recordado que tras pedir disculpas todo se olvidó y no pasó nada, porque se entendió que se habían malinterpretado sus palabras.

Así, ha explicado que en su conversación el 24 de mayo de 2004 con Mourad -al que conoció en Tarazona (Zaragoza) en 2002- "sólo comentaba las noticias de la televisión", lo que no implica que "tuviera ninguna relación con estas actividades terroristas".

En 'shock' por los atentados

El imputado ha dicho que para él fue un shock ver las imágenes de "sus amigos de Madrid", calificativo que empleó en la conversación con Mourad, como Serhane Ben Abdelmajid, El Tunecino, muerto en Leganés, o Fouad El Morabit, acusado que se enfrenta a una petición de doce años de cárcel, y que El Egipcio, según ha declarado, creyó que también había fallecido en Leganés cuando vio su fotografía en la televisión.

Tras manifestar que hasta después de ser detenido, el 7 de junio de 2004 en Milán, no tuvo conocimiento de que estaba siendo vigilado e intervenido telefónicamente por la Policía de España, Francia e Italia, Osman El Sayed ha dicho que "todas las informaciones son falsas y defectuosas" y se ha cuestionado su procedencia.

También ha calificado de "sencilla e irrelevante" otra conversación que mantuvo con Mourad el 12 de abril de 2004 con el que ha dicho que hablaba para desahogarse porque era un amigo suyo. El Egipcio ha afirmado: "mi estancia en Europa ha sido una tragedia desde que llegué, he estado sufriendo una crisis económica tremenda y mi matrimonio también fracasó".

El acusado ha admitido además haber llamado el 17 de abril a su amigo Fouad El Morabit pero ha afirmado que no logró hablar con él porque ya entonces estaba detenido, circunstancia que, ha mantenido, él desconocía por completo cuando le llamó.

El Egipcio ha terminado así de declarar en el juicio tras contestar a las preguntas de su abogado, Endika Zulueta, después de que su interrogatorio quedara interrumpido el pasado 15 de febrero para que ambos escucharan las intervenciones telefónicas en las que se sustenta la acusación contra él, trámite que llevaron a cabo el jueves pasado en la sede de la Audiencia Nacional, en la madrileña calle de Génova.

Bouharrat niega los cargos

El acusado Mohamed Bouharrat, que ha comenzado a declarar tras El Egipcio, ha justificado a preguntas del fiscal Carlos Bautista la aparición de cuatro fotografías suyas tamaño carnet en los escombros de la vivienda de Leganés donde se suicidaron siete integristas islamistas el 3 de abril de 2004, indicando que se dejó las fotos en un vehículo que utilizó durante una temporada para dormir propiedad de una persona, de nombre Abderramán, que conocía a Jamal Ahmidan, alias El Chino, uno de los suicidados.

Según ha dicho, las fotos localizadas en la vivienda se encontraban en una mochila que abandonó en el interior del vehículo después de ver que un amigo suyo, llamado Abderramán, saludaba a El Chino después de los atentados.

El acusado ha asegurado que reconoció a "El Chino" como una de las personas que se encontraba en orden de busca y captura por parte de las fuerzas de seguridad.

Al ver que Abderramán saludaba a El Chino discutió con él, según ha afirmado hoy, y se fue, abandonando las fotografías en el coche.

En cuanto a la aparición de sus huellas en un libro de caracter religioso en la casa de Leganés, el acusado ha indicado que no tenía libros de su propiedad en el coche pero que su amigo Abderramán llevaba algunos y que probablemente tocó uno de ellos o lo consultó o lo utilizó para apoyarse para hacer alguna anotación.

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El presunto ideólogo del 11-M Rabei Osman El Sayed, Mohamed El Egipcio. / REUTERS

Mohamed Bouharrat, uno de los imputados en el proceso del 11-M, durante su declaración.

El Egipcio se ha defendido hoy de las conversaciones grabadas por la policía italiana en las que, supuestamente, se atribuye la autoría del 11-M. El Egipcio ha dicho que sus palabras se malinterpretaron igual que se malinterpretaron las pronunciadas por el Papa Benedicto XVI sobre el islam.

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