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sábado, 4 de febrero de 2012
Necrológica:

Angelo Dundee, el mentor de los más grandes del boxeo

Formó a numerosos campeones del mundo, entre ellos, a Muhammad Ali

Las estrellas no siempre son los primeros actores. Detrás de bambalinas suele ocurrir que algún genio maneja los hilos. Angelo Dundee fue solo un entrenador. Pero el más grande entre los grandes. Si el discutible boxeo ha sobrevivido a su dureza y sus miserias, él tuvo una gran parte del mérito. Fue el mentor de las máximas figuras de la historia del pugilismo en las últimas décadas del siglo XX y, sobre todo, del más grande, Muhammad Ali. Pero no se quedó ahí y demostró su calidad con todo un rosario de boxeadores que también marcaron la historia en los cuadriláteros: George Foreman y Jimmy Ellis, también pesos pesados, o medios y welters como Ray Sugar Leonard, Carmen Basilio o José Mantequilla Nápoles, entre muchos otros.

Pulió la técnica de pugilistas como Basilio, Foreman o Sugar Ray Leonard

Dundee, al poco tiempo de fallecer Joe Frazier, en noviembre pasado, estuvo en el 70º cumpleaños de Ali. Fue hace dos semanas. A su regreso a Clearwater, en la costa oeste de Florida, tuvo que ser hospitalizado a causa de un coágulo. Cuando parecía recuperarse, el miércoles falleció tras sufrir un ataque al corazón. Tenía 90 años.

Se llamaba en realidad Angelo Mirena, nacido en Filadelfia de origen totalmente italiano. Pero se cambió el apellido cuando lo hizo su hermano mayor, Johnny, por otro que le pareció más sonoro cuando empezó su carrera como boxeador. Él prefirió ser preparador y acertó de lleno. Pulió a grandes pugilistas, desde Basilio, que llenó gran parte de la épica boxística de los años cincuenta en sus combates con el legendario Ray Sugar Robinson, hasta Foreman, al que volvió a hacer campeón del mundo a los 45 años. Curiosamente, 20 años antes, Foreman había perdido ante Ali en el célebre combate de Kinshasa (Congo) y, tras la derrota, entre las acusaciones de que había sido drogado, incluyó otra a Dundee por aflojar demasiado las cuerdas del ring, lo que favoreció la táctica de esquivas geniales de su rival.

No hubiera sido extraño. La estrella de Muhammad Ali brilló mucho más gracias a Dundee, un sobreviviente de la primera época mafiosa del boxeo, pero que supo sacar partido, además de a su talento, a sus pequeñas mañas. Ali vivió con él todos sus mejores años, encauzando su carácter tan particular y sacando aún más partido a su enorme calidad innata. Aunque Dundee ganó su primer título mundial -de los más de 10 que obtuvo- con Carmen Basilio en 1955, su espaldarazo llegó con Ali. Fue en la polémica victoria sobre Sonny Liston en 1964 con el famoso golpe que nunca pareció tan potente como para derribar a su coriáceo oponente. Pero fue el principio de la leyenda de Ali, que siguió bajo sus órdenes demoliendo a tantos, como Archie Moore, Floyd Patterson, Frazier o Foreman, entre muchos otros, pero sobre todo construyendo un mito.

Dundee, tras la retirada de Ali, demostró su talento al no desaparecer con su fulgor. Inmediatamente pasó a preparar otra estrella, Leonard, considerado uno de los mejores estilistas de la historia. Sus combates con Marvin Hagler o Tommy Hearns, pese a su brutalidad, pueden haber sido los máximos ejemplos de por qué ha perdurado el boxeo. Desde una estética particularmente emocionante, de esgrima, hasta el terrible telón de fondo del KO.

En su última etapa, Dundee se trasladó de Nueva York a Miami, antes de residir en Clearwater, donde con más de 80 años aún seguía aconsejando a jóvenes boxeadores. Incluso viajó a Australia para preparar a Russell Crowe en su interpretación del excampeón mundial de los primeros tiempos del boxeo moderno, James J. Bradock. En Cinderella Man: el hombre que no se dejó tumbar, aparece como Angelo, el entrenador.

Está desde hace más de 20 años en el Salón de la Fama del Boxeo, pero era algo obvio. Lo más importante es que se trata de uno de sus miembros más ilustres. La brillantez de su carrera y lo que hizo por su duro deporte traspasó todas las fronteras.

Angelo Dundee venda las manos a Muhammad Ali antes de una sesión de entrenamiento en 1966. / AP

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