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Reportaje:EL RINCÓN

El cerro de la 'chamana'

En su refugio mexicano, frente a un escarpado paisaje, Chavela Vargas prepara un disco de homenaje a García Lorca

Chavela Vargas va por su tercer último deseo: dos veces a la semana se mete al estudio para tener listo en marzo próximo La luna grande, su homenaje a Federico García Lorca. Su primer último deseo fue el libro Las verdades de Chavela Vargas, al que siguió, en abril de 2010, la publicación del disco ¡Por mi culpa! De este renacer, Chavela, a sus 92 años, hace responsable al Chalchi, como popularmente es llamado el escarpado cerro tepozteco que se levanta frente a la casa de la cantante en Morelos, a 69 kilómetros de la ciudad de México. "¡Ven, que te voy a decir una cosa!". Chavela llama a Lola, la favorita de sus tres perros xoloitzcuintles que viven con ella. "Les voy a contar un cuento de una vieja que se llamaba Chavela Vargas que estaba enamorada del Chalchi".

La entrevista ocurre en el jardín. Magueyes, flores, palmas y cruces rodean la sencilla casa tipo bungaló de una sola planta que es su refugio desde hace cinco años. La cita es al mediodía porque el Chalchi y Chavela, como siempre, se han desvelado. "En las noches, el chamán me dice, 'tú eres chamana como yo, dime ¿qué te dice en las noches el cerro?'. Yo le contesto, 'nada'. No vaya yo a meter la pata y diga una tontería. Porque Chalchi me habla, y se queda callado de una estrella a la otra, se queda en un silencio armonioso. Es muy bello". Así hasta el amanecer. El Chalchitépetl, cerro de las joyas, inspira a Chavela -"ahí te acuestas a soñar, a soñar con la noche, a soñar que existes, que sí eres verdad, que sí estás en la tierra, lugar de mucho sufrimiento"-, pero ella no sabría decir de dónde viene la inspiración para sus recitales. "Es algo espontáneo. Nace, pienso yo, de lo que llamamos alma; ésa es el alma, cuando tocas más allá de ti, más allá del más allá y te diriges con las alas doradas del amor y de la inspiración, entonces se suelta el alma. Y te materializas y empiezas a hablar contigo misma, a veces yo he pensado que hablo con otra igual a mí de loca, y me da risa".

Mientras reflexiona sobre la fuente de la inspiración, Chavela, de la que también se prepara un documental, El ruiseñor y la noche, dirigido por Rubén Rojo, entremezcla su respuesta con un verso de Doña Rosita, La Costurera: yo ansío verte llegar / una tarde por Granada / con toda la luz salada / por la nostalgia del mar; / amarillo limonar... "Tengo el atrevimiento de querer comunicarme con el poeta y lo hago a través de mis sueños, a través de un amanecer que no es nunca igual". Chavela quiere volver al silencio y, dando la espalda al Chalchi, ordena: "Preparanos un tequilita".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de noviembre de 2011