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Entrevista:PERE ESTUPINYÁ | Divulgador científico

"El pensamiento científico debería influir en política"

Pere Estupinyá (Tortosa, 1974) es químico, bioquímico y divulgador científico. Fue guionista y editor del programa Redes de TVE durante cuatro temporadas y profesor de Ciencia, Tecnología y Sociedad en la Universidad Ramón Llul. Tiene un blog en EL PAÍS llamado Apuntes científicos desde el MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets). También estuvo en Harvard con la prestigiosa beca Knight de periodismo científico. Actualmente reside en Washington, donde analiza el periodismo científico en América Latina para el MIT e imparte conferencias.

El divulgador científico Pere Estupinyá ofreció la semana pasada en Bilbao una conferencia titulada El ladrón de cerebros, compartiendo el conocimiento de las mentes más brillantes, el mismo título que un libro publicado recientemente por este químico. Su ponencia se enmarcó en el III Seminario de Comunicación Científica que organizaron la Fundación de Biofísica y la Cátedra de Cultura Científica de la UPV.

Pregunta. ¿Desde cuándo roba cerebros y por qué lo hace?

Respuesta. Por placer individual. En la comunicación hay dos motivaciones: la importancia de comunicar al público y la personal. En mi caso mi primera motivación fueron las ganas de aprender ciencia. Estudié bioquímica, empecé el doctorado y me gustaba muchísimo la ciencia, pero desde una perspectiva muy amplia. Empecé con el programa Redes ese trabajo, no de explicar lo que tú sabes, sino de robar de otros que saben mucho más que tú para transmitirlo.

"La revista 'Nature' contiene más errores que otras menos prestigiosas"

P. ¿Cuál es la tecla para divulgar adecuadamente cuestiones científicas?

R. Depende del público. Pero si nos fijamos en el público objetivo para mí, al que tenemos que intentar llegar, que es aquel que a priori no está interesado en la ciencia. Porque si hablas a alguien que ya le gusta la ciencia, tienes que darle contenidos muy rigurosos. Pero el público amplio es el que vive de espaldas a la ciencia y el reto real es llegar a ellos. Lo primero que hay que hacer es crearles una emoción positiva hacia la ciencia. Hablamos del rigor, del asombro... yo creo que es la emoción. Despertar su interés. Hay que llegar primero a los corazones y luego a los cerebros. Lo contrario de lo que se suele hacer.

P. ¿Cuál es el tema más difícil de divulgar al que se ha enfrentado?

R. Sí, la química. Yo soy químico de formación y no desde ahora, sino de siempre en Redes habíamos intentado hacer programas de química...Me cuesta mucho encontrarle el punto interesante. Sobre todo, la manera de empatizar con el lector. Es muy desagradecida, porque es una materia fundamental, mejora nuestro mundo, pero...

P. ¿Qué momento atraviesa la comunicación científica en España? ¿Es eficaz?

R. Está en un buen momento. Cuando comparas con EE UU dices: "¡Uy, qué atrás estamos!", pero cuando comparas con otros sitios la verdad es que no está tan mal. Y sí que hay un interés creciente. Internet también ha cambiado mucho el panorama.

P. Trabaja en EE UU. ¿Qué diferencias hay en entre la divulgación científica en España y en Estados Unidos?

R. Los científicos allí están muy entrenados para divulgar. Es una diferencia clave. Además, allí están muy acostumbrados a explicar historias. Aquí la divulgación es más aséptica, sobre todo en los medios. Más formal. Allí te cuentan una historia. Allí, a nivel institucional, los centros de investigación ponen muchos recursos en enlaces hacia el exterior.

P. Tiene varios blogs. ¿Los considera una herramienta eficaz para divulgar ciencia?

R. Hay una selección natural. El impacto que puede tener puede ir de muy poco a mucho. Yo me llegué a comprar un dominio, pero pensé: "Esto no lo va a leer nadie", así que lo coloqué en el EL PAÍS, porque allí hay tráfico de usuarios. Hay que ir donde está la gente, no esperar a que la gente venga a nosotros.

P. ¿Cómo se puede salvar el puente entre periodistas y científicos?

R. Creo que eso está superado. Hay otros lugares, como Latinoamérica, donde sí hay una distancia muy grande entre ellos. Hay recelo por parte del científico y los periodistas dicen: "Esto no es interesante". Si el periodista en bueno, el científico querrá hablar con él. Hay otros retos.

P. ¿Cuáles?

R. Colonizar espacios masivos. Internet está muy bien, pero al final mucha gente ve la tele. También es importante que el pensamiento científico impregne a la sociedad y llegue incluso a la toma de decisiones políticas. Que influya en la manera de gobernar, en la educación, en la competitividad económica del país.

P. Sostiene que los científicos son los héroes del siglo XXI. ¿Se les trata como tal?

R. No. Pero porque ellos tampoco se exponen como tales. Pero no sé si sería bueno o no, porque la ciencia es colaboración. No son héroes individualmente, sino en conjunto.

P. En su libro dice que revistas de prestigio como Science o Nature contienen más errores que otras consideradas inferiores. ¿Cómo se explica esto?

R. Pongamos que hay un estudio para ver si una mutación está asociada a una enfermedad o no. Pon que se haga con 200 individuos y salga que hay una influencia importante. Mientras tanto, otro estudio se hace con 500 individuos y sale una influencia más baja. Tal y como está montada la publicación científica, el de menos muestras pero resultado más espectacular será el que salga porque se prioriza el impacto. Pero el que se acerca más a la realidad es el de 500 muestras. Miran que la metodología sea correcta, pero priorizan por impacto. Eso hace que muchos de estos estudios con el tiempo se vayan retocando.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de mayo de 2011