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sábado, 21 de mayo de 2011
DESDE MI SILLÓN | GIRO DE ITALIA | 13ª etapa

Turismo alpino

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Viernes; final de mayo, casi junio; víspera de fin de semana. Así que qué mejor que hacer planes para estos días. Ver el Giro... no es mal plan, además de disfrutar del espectáculo de ciclismo de alta montaña, podemos culturizarnos un poco. Y en mi caso además disfrutando de los recuerdos, que también viene bien, y no deja de ser un valor añadido al plan.

Ayer nos fuimos al mítico Grossglöckner, final de la primera gran etapa de montaña de este tríptico de fin de semana. En realidad Grossglöckner es el nombre del pico más alto de Austria, con sus 3.797 metros. El final de la etapa se situó en un aparcamiento de la carretera -en la cota 2.137, exactamente- que sube al Hochtor Pass, a más de 2.500 metros.

En mis 12 años de profesional he tenido la oportunidad de subir -sufriendo mucho, además- a muchas de las montañas míticas del ciclismo. Unas conocidas y otras no tanto; pero, sin duda, si alguien me preguntase por el puerto más duro que he subido en estos años, mi respuesta solo podría ser una: el Grossglöckner.

Ayer, una decepción para mí, el Giro lo hizo por la vertiente Sur, donde la verdadera ascensión arranca en la cota 1.300. Así que la subida final fueron en realidad algo más de 800 metros de desnivel. Nada para lo que puede dar de sí esta subida. La vertiente Norte es otra historia. Tras unos 10 kilómetros de falso llano, arranca la ascensión en la cota 900, por lo que el desnivel hasta el túnel del alto es de 1.600 metros. Verdaderamente impresionante y no apto para corazones poco entrenados.

Esta carretera de peaje es probablemente la carretera turística alpina más espectacular de toda Europa. No sé si cobran a las bicicletas, pues yo lo subí en carrera y la barrera nos la encontramos levantada, pero aseguro que la inversión merece la pena. Por donde subieron ayer es por la vertiente donde está el mirador de Franz Joseph Hohe, con vista a la lengua del glaciar del Pasterze; el nombre se debe al emperador Francisco José I de Austria.

Y muy muy lejos de allí, casi lo más lejos que se puede estar en la tierra, pues hablo de las antípodas, se encuentra el glaciar Franz Joseph, así bautizado por los exploradores alemanes. Por su lengua pude caminar con crampones en unas vacaciones por Nueva Zelanda. Las particularidades de este glaciar lo hacen único en el mundo -junto con su vecino Glaciar Fox-, pues está situado a unos 12 kilómetros del mar, a sólo 300 metros de altitud, y en un clima de bosque lluvioso.

Y ahora voy a la etapa: dominio apabullante de Contador. Atacó donde quiso: en la rampa del 14%, la más dura de toda la ascensión Cuando quiso: a 8,5 kilómetros de meta, parecido a lo que hizo en el Etna. Y como quiso, a su estilo, con una aceleración fulgurante seguida de un ritmo mantenido. La etapa fue para Rujano, que además de aguantar a su rueda, pudo colaborar con el líder para así llevarse su parte del pastel de manera convenida. Y por detrás, la sangría de segundos y minutos fue aún mayor que la de Sicilia. De momento, Nibali, el segundo en la general, se encuentra a más de tres minutos del de Pinto.

Y eso que este "infierno", como lo calificó ayer Contador, no acaba más que empezar. Infierno sí, pero maravilloso infierno para nuestros ojos. Y particularmente para mis recuerdos. Mañana -hoy- más.

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