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Tribuna:

La mercantilización de la sanidad

Una de las características de la política del PP es la privatización progresiva del sistema sanitario y en concreto de los departamentos de salud. Se está sustituyendo lo público por lo privado, pues se está cediendo la gestión a empresas con ánimo de lucro y, por lo tanto, se está mercantilizando la atención sanitaria y considerándola un bien de consumo más.

La Administración del PP está llevando adelante un experimento de gestión con el sistema sanitario y está priorizando el negocio con respecto a la atención sanitaria.

El modelo Alzira tiene diversos problemas. Bajos ratios de personal (alrededor de un 20% menos de personal que los centros públicos) y menores salarios están provocando la renuncia de trabajadores al no haberse cubierto sus expectativas profesionales.

El 'modelo Alzira' deja el sistema sanitario en manos privadas

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No es verdad que el sistema sea más eficiente, pues las empresas concesionarias no tienen que pagar ni la farmacia ambulatoria, ni el transporte sanitario, ni las prótesis ni la oxigenoterapia ni ventiloterapia domiciliaria pudiendo suponer todo ello un 30% del gasto total sanitario de un departamento.

Asimismo, no hay control real desde el sistema público. El modelo Alzira es un sistema opaco, con falta de participación y poco transparente, cuestiones básicas para legitimar un sistema público.

Dado que la Consejería de Sanidad no realiza una planificación ni un control adecuado de esta fórmula, a los departamentos gestionados bajo este modelo se les permite tener servicios y tecnologías de los que carecen departamentos públicos cercanos, por lo que se produce una atracción de pacientes hacia los mismos, y por lo tanto, beneficios para las empresas que los gestionan. Pero también prejuicios para los profesionales de la sanidad pública, a los que se impide mejoras en su carrera profesional.

Este modelo de gestión deja al sistema en manos de empresas privadas, que lógicamente pueden ejercer presión sobre Sanidad en un momento determinado para solicitar incremento de la cápita (por lo tanto, beneficios), tal y como ocurrió en el año 2003. Y alguien se puede imaginar que si un día las empresas deciden no continuar, bien porque no les es rentable o por la razón que fuere, la consejería solo podría hacer dos cosas o incrementar la cápita o hacerse cargo de la gestión de los departamentos.

Es necesario que a este modelo se le realice una evaluación seria, pública y transparente desde el punto de vista de la eficiencia económica, sanitaria y social, cuestiones que no se han llevado a efecto. La justificación de modelo por el PP se basa en afirmaciones sin ningún tipo de objetividad ni de evaluaciones y hemos de proteger al sistema sanitario como uno de los pilares fundamentales del estado de bienestar.

Este modelo deja al sistema en manos de empresas privadas. Pensamos que rompe la equidad y hay que responder si mantiene la solidaridad, la equidad, la calidad, la universalización y la sostenibilidad. Por ello, deja múltiples interrogantes que al parecer desde el PP no se quieren responder. Desde el PSPV pensamos que hay fórmulas organizativas que mejoran la gestión dentro del propio sistema público.

Ignacio Subías Ruiz de Villa es portavoz de Sanidad del PSPV-PSOE en las Cortes Valencianas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de enero de 2011