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Reportaje:

Escuela de políticos

La UPO crea el primer centro de España para funcionarios y altos cargos de la Administración

"¿Es Europa independiente? ¿Tú quieres ser independiente?, ¿Estás abierta a estar enamorada?, ¿pero quieres ser independiente...?" Juan Ribera acorrala a la única alumna que ese día va a clase. Susana Garrido, sentada frente a él en la tarima del maestro, contesta como puede.

"En un momento de crisis como este, la gente qué quiere ser". Ella no duda: "Dependiente". Con media sonrisa, él repregunta: "Y qué pasa si un político es brillante y manipulador, lo sabe, y quiere ser líder". La cuestión busca réplica. Susana Garrido, concejal de Hacienda y Teniente de Alcalde en Villamanrique (Sevilla), asiste a la nueva Escuela de Alta Gestión Pública de Andalucía (EAGPA), el primer centro en España que, por 4.000 euros, imparte másters a políticos y altos funcionarios. La alumna responde: "Se aprovecharía de la situación".

"Quiero transformar el mundo", dice el alumno Salvador Escudero

La escuela está ubicada en la Casa Palacio de Briones, sede de la Universidad Pablo Olavide (UPO) en Carmona, a 25 kilómetros de la capital andaluza. Mientras Garrido está hoy sola en su curso de Liderazgo en Alta Gestión (LAG), en el aula contigua, Jean Baptiste Harguindey explica a sus siete alumnos que la Unión Europea se gestó para evitar más conflictos tras la Segunda Guerra Mundial. "Hoy sería impensable una guerra entre España y Francia: qué hacemos con los Carrefour de España y los Zara de Francia". La broma funciona en el máster de Sociedad, Administración y Política (SAP).

Las clases (viernes tarde y sábado por la mañana) acaban de empezar. Esta ha sido la tercera semana de una escuela en la que politólogos internacionales enseñan qué decir y cómo actuar a alcaldes, como el de Camas o el de Carmona, a concejales y a funcionarios. Aunque la dirección del centro afirma estar "esforzándose porque el alumnado sea plural", todos, salvo dos recién licenciados, son militantes socialistas. Reciben charlas magistrales y toman apuntes porque hay dos exámenes anuales y tienen que presentar una tesina. El centro, financiado por Cajasol y la Diputación de Sevilla, arranca con un presupuesto de 280.000 euros. Parte de ese dinero sirve para becar a algunos estudiantes, como Susana Garrido.

Con 27 años, esta abogada de formación, cuenta que su objetivo es "conseguir una proyección a futuro" dentro del PSOE. "Para la gente, los políticos han perdido la dignidad. Piensan que son unos corruptos, no saben que muchos no cobran". Pero se muestra ilusionada. "Yo lo que quiero es intentar transformar la sociedad", lamenta esta tímida concejal que elige con rapidez al líder más carismático de la historia. "Felipe González".

En el aula de SAP hay otra soñadora como Garrido. Rosario Ayala es directora general de Voluntariado de la Consejería de Gobernación, aunque sin embargo, asegura que carece de ambiciones dentro del partido. "No lo miro por la promoción, me encanta hacer cosas por los demás". Ahora dice sentirse una privilegiada por manejar su presupuesto. "A los políticos que les gusta la gente, no tienen horas".

Con cuatro concejalías a su cargo en Tocinas (Sevilla), Lola Sancho, sabe por qué hay distancia entre la administración pública y la ciudadanía: la burocracia y la lentitud. Por eso, Sancho, que ejerce también de teniente de alcalde, ha elegido el mismo máster que Rosario. "Cuando una persona tiene un cargo en una administración, tiene que ser polivalente. Un político debe saber dirigir a los que saben".

"Sentido común". Con eso se trabaja en un ayuntamiento, según Salvador Escudero, concejal de Medio Ambiente en la localidad sevillana de Alcalá de Guadaíra y oriundo de Almadén (Ciudad Real). "No puedo competir con los técnicos. No tienes que tener idea de lo que estás hablando", opina este economista de profesión. De discurso meridiano, afirma que está en política de nacimiento, herencia de padre socialista. Con 41 años, Escudero tiene el mismo interés que la alumna de la clase de al lado. "Quiero transformar el mundo". Y para eso tiene un ideario: "Hay dos tipos de políticos: el cachorro y el outsider. Mejor ser outsider para poder transformar libremente. El aparato constriñe".

Ya lo advirtió el ex presidente de la Junta, Rafael Escuredo, en la inauguración del curso. "Mi amigo Alfonso Guerra lo dijo muy claro: El que se mueva no sale en la foto. Pero se confunde la lealtad a un proyecto con la disciplina, como si un partido fuera un ejército".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de octubre de 2010