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martes, 21 de septiembre de 2010
Reportaje:(PRE)PARADOS / 3

"Me arrepiento de haber dejado los estudios"

Los que cambiaron libros por trabajo en la construcción buscan alternativas

Los jóvenes que dejaron los estudios para buscar trabajo en la construcción aprovechando el 'boom' del ladrillo se acostumbraron a tener empleo y un buen sueldo. Ahora intentan reciclarse para salir del paro. PARTICIPA: Comenta este reportaje en Eskup | ESPECIAL: Preparados

Manuel Mena (28 años) dedicó una mañana de 2001 a buscar trabajo. Visitó varias obras de Sevilla para entregar su tarjeta profesional y ofrecerse como gruista. Empezó a las ocho y acabó a las dos. Seis horas que le sirvieron para que no le faltara empleo durante nueve años. "Estando trabajando me salían contratos nuevos con mejores sueldos. No existían gruistas suficientes para todo el trabajo que había", recuerda ahora al otro lado del teléfono, sentado en una terraza de Yverdom-les-Bains, el municipio de Suiza al que emigró cuando en 2008 la burbuja inmobiliaria le estalló en la cara. "De ganar 2.000 euros al mes y pagar 500 de hipoteca pasé a cobrar 400 y tener que pagar 920", cuenta.

"La recolocación de estos jóvenes pasa por la formación", advierte un experto

Manuel pasó de ganar 2.000 y pagar 500 de casa, a cobrar 400 y pagar 920

El perfil de Manuel es el de los más azotados por la crisis: jóvenes que abandonaron las aulas antes de tiempo, encontraron empleo y dinero en la construcción y ahora se han quedado sin trabajo y con pocos (o ningún) certificado académico que le ayude a encontrar otro empleo. Según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), entre 2007 y 2009 el paro se ha cebado con la población con menor cualificación: entre las personas que se quedaron en el título de graduado escolar o en la primera etapa de educación secundaria, se perdieron 526.000 puestos de trabajo; de ellos, 398.000 (el 76%) eran jóvenes menores de 29 años. En el caso de los chicos, la pérdida de empleos se localiza fundamentalmente en la construcción (casi el 40%).

¿Qué hacen ahora estos jóvenes? ¿Esperan a que pase el temporal, retoman los estudios, se cambian de sector? Manuel Paz, de 23 años, se saca algo de dinero en el campo mientras espera las próximas pruebas de acceso al Ejército. Después de nueve años trabajando en la construcción y uno y medio en paro, quiere algo más estable. Su idea es, una vez dentro del Ejército, estudiar Bachillerato. "Si solo tienes el graduado llegas a un rango muy limitado", afirma.

El subdirector general de Estrategias de Empleo del Ministerio de Trabajo e Inmigración, Alfonso Prieto, cree que "lo lógico" sería que los que hace menos tiempo que se han ido del sistema educativo volvieran para completar sus estudios, como mínimo hasta la Secundaria superior. Y los mayores deberían reciclarse en ocupaciones que no exijan una cualificación elevada. "El problema es que eso cuesta mucho dinero. Y el dinero, que siempre es escaso, ahora es más escaso que nunca", asume Prieto.

Según Francisco Aranda, presidente de la Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (AGETT), la recolocación de estos trabajadores pasa "ineludiblemente" por la formación. La vuelta a las aulas para retomar la ESO, el Bachillerato o FP es una opción, aunque la mayoría busca una enseñanza de ciclo muy corto y fácil salida. "Son jóvenes muy motivados para trabajar. En la construcción ganaban mucho, pero trabajaban de sol a sol".

Rafael Pacheco, Antonio José Parra y Juan Luis Márquez madrugaron durante años para trabajar en la obra y ahora están en proceso de reciclaje. Tienen entre 21 y 24 años y asisten a un módulo de imagen y sonido en una escuela taller de Benalup-Casas Viejas (Cádiz, 7.000 habitantes) subvencionada por el Fondo Social Europeo a través de la Junta de Andalucía. La semana pasada firmaron un contrato de prácticas que les garantiza trabajo durante año y medio en actos vinculados al Ayuntamiento a cambio de unos 400 euros al mes (el 75% del Iprem, el antiguo salario mínimo interprofesional).

"Nunca había pensado dedicarme a esto, pero me gusta", cuenta Juan Luis, que llegó a la construcción en 2006 "porque era donde había más trabajo. Y se ganaba bien", admite. Ahora, aspira a que la formación de la escuela taller le sirva para cambiar de sector. "Me arrepiento de haber dejado los estudios. A mi hermana, que empieza 1º de Bachillerato, se lo digo claro: que no sea tonta y aproveche la oportunidad. A mí me gustaría estar en su lugar".

David López dirige la escuela taller a la que acuden Juan Luis y sus compañeros y recuerda cómo, hace apenas tres años, no era raro saber de padres del pueblo que le decían a sus hijos: "¿Para qué vas a seguir estudiando si no se te da bien y trabajando en la obra puedes ganar 2.000 o 3.000 euros al mes?". "Esa fue una de las mentalidades que tuvimos que cambiar. Les intentamos hacer ver que ya no van a poder trabajar tan fácilmente y que deben formarse en otras cosas", apunta.

Los programas de formación para el empleo que ofrecen las comunidades autónomas están muy orientados a ocupaciones para las que, se supone, ahora hay más salidas. Por eso, en los programas de 2010 de la Junta de Andalucía se han eliminado todos los cursos que tengan algo que ver con la construcción. Su testigo lo han tomado sectores como el de la dependencia, las energías renovables y el turismo. "Seguimos de cerca la evolución del mercado para irnos adaptando", explica Andrés Sánchez, director general de Formación del Gobierno andaluz. Pero Alfonso Prieto, el subdirector estatal de Estrategias de Empleo, teme que estas ocupaciones muy específicas que ahora emergen también se saturarán más pronto que tarde. Hay que pensar a largo plazo, advierte. "La gran incertidumbre ahora es cuál es el itinerario que hay que seguir hasta el cambio del modelo productivo. Hay que crear condiciones en las que empiecen a aparecer ocupaciones que requieran nueva mano de obra. Identificar eso es el reto más importante que tiene España. Es donde el país se juega su futuro".

En cifras

- El 31,9% de los jóvenes de entre 18 y 24 años ha dejado los estudios sin completar la segunda etapa de ESO, según cifras de CC OO a partir de los datos del Eurostat. La media de la Unión Europea de jóvenes sin estudios en esa franja de edad es del 14,9%.

- El 62% de los menores de 25 años que no acabaron la ESO está en paro. Entre los que terminaron Bachillerato o FP, el paro es del 40,6%.

Los menores de 29 años acaparan el 76% de los empleos perdidos entre la población que dejó los estudios en ESO.

- La población activa española entre 20 y 29 años es de 4.519.100 personas (según la EPA del segundo trimestre de 2010). En 2008, era de 4.957.000.

- A principios de 2008, el sector de la construcción daba empleo a 644.800 jóvenes de entre 20 y 29 años. Hoy son 294.500. En dos años, los jóvenes han perdido 350.300 puestos de trabajo en la construcción.

Parra, Pacheco y Márquez, en la escuela taller de Benalup-Casas Viejas (Cádiz). / GARCÍA CORDERO

Manuel Paz prepara su ingreso en el Ejército. / PACO PUENTES

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