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Análisis:Economía global | Coyuntura nacional

Continúa la hemorragia del mercado laboral

La semana acabó con el sabor amargo que nos dejó la EPA del primer trimestre del año: 286.200 parados más, hasta situar la tasa de paro en el 20% (19,5% en términos desestacionalizados). Era de esperar un aumento notable del paro, aunque no fuera más que por razones estacionales, pero el dato fue peor de lo previsto. Si no hubiera sido por eso, el resto de indicadores publicados hubieran dado pie a un cierto optimismo sobre el comportamiento de la economía española.

Así, las ventas al por menor de marzo registraron un aumento notable, aunque quizá estén algo sesgadas por el efecto Semana Santa. Con el dato de marzo, la media del primer trimestre da un aumento del orden del 3% anualizado sobre el trimestre anterior, la primera tasa trimestral positiva desde el tercer trimestre de 2007, lo que indica que el consumo de los hogares puede estar empezando a recuperarse. Este dato se vio corroborado por los indicadores de confianza que elabora la Comisión Europea, concretamente los de los consumidores y de los comerciantes minoristas, que mejoraron en abril. También continuó mejorando el clima de confianza de los empresarios del sector industrial, aunque no los de la construcción y los servicios. Otros indicadores positivos fueron los crecimientos de las hipotecas de viviendas en febrero y las pernoctaciones en alojamientos turísticos extrahoteleros (apartamentos, campamentos y alojamientos de turismo rural) de marzo.

Los datos de empleo apuntan que el PIB se ha comportado como en el cuarto trimestre de 2009

El resto de los indicadores permiten cierto optimismo sobre el comportamiento de la economía española

Pero todos estos datos alentadores se vieron empañados por el aumento del paro, aunque la mitad del mismo pueda atribuirse a factores estacionales. Eliminados estos factores, lo que se observa es que el aumento del paro en el primer trimestre ha venido a ser más o menos igual que la media del segundo semestre de 2009, es decir, que llevamos muchos meses sin ver una mejoría en términos tendenciales.

La evolución del paro es el resultado del comportamiento de la oferta y demanda de trabajo (población activa y ocupación, respectivamente). Por segundo trimestre consecutivo, la población activa aumentó, rompiendo la tendencia observada en los trimestres precedentes

[gráfico superior izquierdo]. Ello es debido a la incorporación neta de mujeres al mercado laboral, ya que la de los hombres disminuye, lo que podría explicarse porque en la actual coyuntura estas tienen más oportunidades de encontrar empleo (servicios). La población activa vuelve a crecer más que la población en edad de trabajar, por lo que la tendencia ligeramente descendente de la tasa de actividad se ha invertido, al contrario de lo que observamos en otros países de nuestro entorno.

Pero el factor principal que explica el aumento del paro es la disminución de la ocupación, que en términos desestacionalizados alcanzó la cifra de 122.300. Ello supone una tasa trimestral anualizada de -2,6%, prácticamente igual a la del trimestre anterior [gráfico superior derecho]. La EPA ha venido a corroborar, por tanto, lo que ya nos dijeron los datos de afiliados a la Seguridad Social, que el ritmo de caída del empleo en este primer trimestre del año ha sido similar al del cuarto de 2009, lo que, unido a la información que nos proporcionan el resto de indicadores de producción y demanda, lleva a concluir que el comportamiento del PIB también ha debido ser similar. A nivel sectorial, ha vuelto a acelerarse la caída del empleo en la industria y sobre todo en la construcción y, lo más positivo, vuelve a aumentar en la agricultura y los servicios

[gráfico inferior izquierdo]. La crisis de la construcción sigue siendo, pues, la gangrena de la economía española, la que marca la diferencia con el resto de economías de su entorno.

La tasa de paro sigue aumentando en todos los colectivos, pero destaca el 40,9% de la población menor de 25 años. También es insostenible el hecho de que haya 1.298.500 hogares en los que todos sus miembros activos están en paro, aunque hay que tener en cuenta que la mayoría de esos hogares son unipersonales. Ante estas cifras, la reforma del mercado laboral es urgente y no caben posiciones numantinas de defensa de aparentes protecciones de los trabajadores que, más que proteger, lo que hacen es condenarlos al ostracismo del paro y el subsidio, especialmente a los más jóvenes.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de mayo de 2010